Cuando faltan solamente cuatro meses para que inicie el proceso electoral 2023-2024, la oposición sigue dando palos de ciego, algo que la hace ver desguanzada y sin asimilar que están moralmente noqueados; pero en lugar de cambiar de estrategia persisten en lo mismo, aunque eso de orquestar una campaña de malsanos deseos hacia el presidente Andrés Manuel López Obrador, fue el puntillazo que le dieron a las posibilidades de quien vaya ser su candidato o candidata presidencial.
El proceso electoral 2023-2024 tiene la particularidad de que el candidato presidencial del Morena recomendará, inducirá o propondrá, a los 22 gobernadores con que cuenta el precitado Partido a que seleccionen sin sentimientos y sólo guiados por la conveniencia electoral, a aquellos prospectos que reúnan la característica de que ganarán y en forma holgada las presidencias municipales, porque esos resultados serán los que incidan en el conteo final de la elección presidencial.
El espectro político se encuentra estupefacto, no puede creer que quien dejó platos rotos por doquier hoy se asuma como víctima de un complot para eliminarlo de una carrera de la que él solito se encargó de chamuscarse, y en el colmo del cinismo hoy pretende enjuiciar a quienes únicamente cumplieron con su trabajo, una actitud beligerante que le deviene de la tolerancia tanto del gobierno federal como el estatal.
El proceso electoral 2023-2024 inicia en septiembre próximo, el cual comprende elecciones para 3 senadurías, 8 diputaciones federales, 43 presidencias municipales, 22 diputaciones locales y la atracción principal: la Presidencia de la República, sin embargo, en los municipios tamaulipecos lo que prende lo mismo en ciudades grandes, que medianas y pequeñas, es la disputa por el llamado Poder Municipal, que tradicionalmente está convertido en la manzana de la discordia.
Si bien para la elección de senador por Tamaulipas se pronosticó una victoria inobjetable para el Morena y su candidato José Ramón Gómez Leal, lo que registró la jornada electoral del pasado día 19 de febrero fue una debacle política que prácticamente dejó al PAN sin rumbo ni expectativas, a la deriva, para las elecciones del 2024, de tal forma que ya es generalizada la visión de que el precitado partido va por el mismo camino, el cual, desde la elección del 2016 no ha parado de perder votantes.
A más de una semana de que sucedió el público ninguneo y a la vez desafío entre Norma Piña, la ministra presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y el jefe del Estado Mexicano Andrés Manuel López Obrador, sigue alentando suposiciones sobre si la celebración de la promulgación de la Constitución Política de 1917, fue un foro escogido por la oposición para desahogar resentimientos y desenvainar espadas convirtiendo esa fiesta cívica en la Batalla de Querétaro.
De la gallera guinda salió un giro de relucientes plumas y con espolones sólidos, desafiando nada menos que a Andrés Manuel López Obrador, y él es Ricardo Mejía Berdeja, un disentimiento que le viene muy a modo al Movimiento de Regeneración Nacional porque es el revulsivo que necesita lo mismo el precitado partido político que su Jefe de Jefes, dado que por obvias razones a ambos no les conviene los etiqueten como impositivos o represores.
Cuando en el año 2019 el PAN barrió en 21 de los 22 distritos electorales, ese espejismo inflamó al Cacique Azul Francisco García Cabeza de Vaca, quien por su desapego a los libros y a las buenas costumbres no evaluó correctamente ese resultado y echó las campanas a vuelo, sin considerar que no era que tuviera en un puño al electorado, sino el tener a su disponibilidad la maquinaria del gobierno del Estado, así como las estructuras municipales de las principales ciudades y medianas, aunque en Matamoros, Mario López Hernández un año antes lo había frenado en seco en la elección municipal.
En la región existe un déficit de al menos 10 mil operadores para la movilidad comercial, y es que la escasez de choferes de quinta rueda amenaza al autotransporte en la frontera.
Productores agrícolas de Reynosa y la región atraviesan uno de los momentos más complicados de los últimos años. La falta de lluvias oportunas, los elevados costos de producción, la desaparición de programas de apoyo y los bajos rendimientos de las cosechas han provocado que miles de hectáreas permanezcan sin sembrarse.