Estaba un día El Apuntador buscando un boleto de avión al Polo Norte para escapar de las infernales temperaturas que están azotando a la entidad, cuando surgió la noticia del sensible fallecimiento de un verdadero personaje no solamente del periodismo tamaulipeco, sino de la política y la vida social.
Estaba un día El Apuntador aumentando el plan de datos en su teléfono celular cuando nos cayó el veinte de cómo se ha emparejado la cancha entre los medios de comunicación con esto de las redes sociales.
Estaba un día El Apuntador buscando un pasaje al Polo Norte para ver si por allá están menos infames las temperaturas precanícula, cuando avisaron desde los rumbos de Matamoros del sensible fallecimiento de otro activo de los medios de comunicación.
Estaba un día El Apuntador buscando en Internet las ofertas en Mercado Libre cuando nos topamos con la sorpresa de que, tras muchos rumores, dimes y diretes, El Expreso de Matamoros y el Grupo Mi Radio acaban de estrenar propietario.
Estaba un día El Apuntador reflexionando de cómo se ha puesto de moda esto de revivir viejas historias en el cine, como por ejemplo, las franquicias de Superman, el Hombre Araña y Star Wars, cuando nos cayó el veinte de que en los medios de Tamaulipas las historias también se repiten.
Estaba un día El Apuntador elevando una oración por todos los compañeros periodistas que ya no están con nosotros, cuando nos pusimos a reflexionar sobre lo triste que fue la partida de Juan Mario Castorena, un verdadero personaje del periodismo policiaco en la frontera.
Estaba El Apuntador reservando hoteles para sus vacaciones veraniegas en una exótica playa del Caribe mexicano, todo incluido y volando en Aeroméxico -porque VivaAerobus y Magnicharters son para la chusma-, cuando despertó y se dio cuenta que en su cuenta bancaria no tenía ni para comprar calzones.
En la región existe un déficit de al menos 10 mil operadores para la movilidad comercial, y es que la escasez de choferes de quinta rueda amenaza al autotransporte en la frontera.
Productores agrícolas de Reynosa y la región atraviesan uno de los momentos más complicados de los últimos años. La falta de lluvias oportunas, los elevados costos de producción, la desaparición de programas de apoyo y los bajos rendimientos de las cosechas han provocado que miles de hectáreas permanezcan sin sembrarse.