Al encuentro de la Historia

Indiana Jones regresa avejentado, decadente y como un despojo de la sociedad.
Sin el atractivo que lo siguió hasta su etapa madura, ahora sus alumnos le faltan al respeto, y él evidencia muy baja autoestima. Una dura tragedia ha ensombrecido su vida y ya dejó la vida emocionante que llevaba, buscando tesoros prohibidos.
Hasta que, una vez más la aventura llama a su puerta, y se involucra en la excitante pesquisa de un artefacto milenario que construyó el sabio Arquímedes, y que, como siempre, puede cambiar el curso de la humanidad.
Harrison Ford, en un último esfuerzo por rescatar glorias pasadas, se coloca de nuevo el sombrero y azota el látigo en Indiana Jones y El Dial del Destino, de estreno en cines.
Ahora que Steven Spielberg decidió dejar la dirección del proyecto, se ve un loable esfuerzo de James Mangold, como relevo, por hacer una cinta de mucha acción, con humor, sin ahondar en los personajes. Llama la atención la incorporación de la comediante inglesa Phoebe Waller-Bridge, conocida por la serie de su autoría Fleabag, y quien aquí como Helena, toma un papel más que relevante, pues por momentos parece la protagonista y enfatiza el girl power emergente.
En el inicio, de esta quinta entrega de la serie, Indy se encuentra en Alemania, en el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Con un sorprendente dechado de digitalización, se rejuvenece el rostro del actor durante largas secuelas, haciendo el milagro de convertirlo en un tipo joven, mediante trucos indetectables.
Hay un salto en el tiempo de casi tres décadas. El Profesor Jones es una piltrafa, un remedo del glorioso arqueólogo que fue. Hasta se le exhibe semidesnudo, en calzoncillos, con la piel colgante del torso de sus ochenta años. Regresa a la acción cuando su ahijada Helena lo convoca para que juntos recuperen el antiguo dispositivo con el que pueden abrirse portales en el tiempo. La franquicia del temerario arqueólogo también se puso a la moda, como si no hubiera ya una sobre explotación temática de Marvel y DC sobre las brechas por las que se puede andar entre épocas.
La búsqueda por varios países hace que Jones se reencuentre con un antiguo enemigo (Mads Mikkelsen), un científico de los tiempos de Hitler, que también anda a la caza del mismo objetivo.
La primera mitad de la película se concentra en persecuciones, en coche, en moto, en caballo, que son la especialidad del siempre evasivo aventurero, que encuentra la forma de escapar de las trampas más complicadas.
En la segunda parte resurge el verdadero Indiana, cuando la historia se vuelve detectivesca, y se necesita que el profesor afine su ingenio para ir desentrañando enigmas que son cada vez más complicados y riesgosos. Hay cavernas, rayos que se filtran por hendiduras, sarcófagos, relicarios y todos los elementos que han hecho de Indiana Jones una firma única, principalmente por el atractivo imperecedero de Harrison Ford, convertido ya en una figura mítica del cine, e inmortalizado con este personaje que es un superclásico de la pantalla. La música de John Williams, se basa en la repetición de la conocida fanfarria del héroe, bastante discreta, aunque le añade un buen toque de nostalgia, con acordes elegantes para vestir el interminable derroche de secuencias de acción.
El desenlace es más interesante por su conceptualización, que por la final confrontación. Hay una emocionante pelea en tierra y aire, pero lo que realmente sorprende es el viaje que emprenden Indy y su equipo, y el final de su odisea, como si fuera la materialización de los sueños académicos del doctor en Historia, que ha dedicado la vida a rescatar tesoros perdidos para entregarlos a la ciencia y al progreso de la humanidad.
Indiana Jones y El Dial del Destino parece ser el fin de la serie con Ford, con una historia entretenida, pero sin profundidad. Quién sabe si ahora que Disney ya tiene los derechos, le den seguimiento con otro actor.
Ojalá y no.

@LucianoCampos

Más Noticias

Destape predestinado

A mediados de la quincena de mayo, en Reynosa se registró un destape predestinado en pro de la senadora Maki Ortiz Domínguez, como virtual candidata a gobernadora de Tamaulipas.

Italia 90, mi segundo Mundial

Voy hacia los 38 años en el periodismo y no sé por dónde empezar para enumerar por qué estoy tan satisfecho en haber elegido esta carrera profesional, egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL.

¡Nos vamos al Mundial!

Estaba un día El Apuntador contando cuántos días faltan para el inicio del Mundial de Futbol 2026, para ver en dónde sale más barato comprar su playera de la Selección de México, porque una cosa es que el grupo de jugadores dirigido por Javier Aguirre no gane más que para puras vergüenzas y no se esperen grandes cosas en esta justa futbolera, y otra es que no dejemos de apoyar poniéndonos la verde.

Detector de mentiras

El pasado 15 de mayo la presidenta Claudia Sheinbaum anunció el lanzamiento del llamado “Detector de Mentiras Extendido”, un programa semanal encabezado por la consejera jurídica Luisa María Alcalde, la explicación oficial sostiene que las aclaraciones de los miércoles en la conferencia matutina “dejan mucho tiempo” para que circulen noticias falsas o imprecisas. Pero detrás de este nuevo despliegue de recursos públicos no parece existir un genuino combate a la desinformación, sino algo mucho más terrenal: la desesperación por contener un descontento digital que ya no pueden administrar desde Palacio Nacional.

Destape predestinado

A mediados de la quincena de mayo, en Reynosa se registró un destape predestinado en pro de la senadora Maki Ortiz Domínguez, como virtual candidata a gobernadora de Tamaulipas.

Italia 90, mi segundo Mundial

Voy hacia los 38 años en el periodismo y no sé por dónde empezar para enumerar por qué estoy tan satisfecho en haber elegido esta carrera profesional, egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL.

¡Nos vamos al Mundial!

Estaba un día El Apuntador contando cuántos días faltan para el inicio del Mundial de Futbol 2026, para ver en dónde sale más barato comprar su playera de la Selección de México, porque una cosa es que el grupo de jugadores dirigido por Javier Aguirre no gane más que para puras vergüenzas y no se esperen grandes cosas en esta justa futbolera, y otra es que no dejemos de apoyar poniéndonos la verde.