¿En serio quieren ser estrellas?

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El fenómeno no es nuevo y mucho menos exclusivo de nuestro país. Que alguien, cuyo video es compartido y reproducido millones de veces en las redes sociales de pronto se vuelva más famoso que el presidente Enrique Peña Nieto, es algo que se vive en el mundo desde hace varios años.
Sin embargo, este 2016 ha sido especial en este tema, pues de la noche a la mañana nos encontramos con tres personajes que saltaron a la fama. Se trata de Eduardo Arias, mejor conocido como LadyWuuu; Francisco Orihuela, un humilde vendedor de empanadas de Acapulco, y Rubí Ibarra, una adolescente que gracias a una invitación por internet tendrá una de las quinceañeras más concurridas en la historia del país.
Ellos se unen a la larga lista de “celebridades mexicanas” quienes por diversos motivos fueron conocidos mundialmente, como la regiomontana Dulce Sarahí Garza Villarreal, famosa por su frase “yo no choqué, me chocaron”; Lorena Daniela Aguirre, “Lady 100 pesos”, y Emma Patricia Paz Ayala, “Lady Coralina”.
Todas estas personas, que fueron exhibidas en las redes sociales, ya sea en estado de ebriedad o en alguna otra actitud embarazosa, aparecieron en todos los portales de internet, sitios de noticias, telediarios, noticieros de radio y periódicos del país y el mundo, quienes repetían las imágenes que, estoy seguro, quisieran olvidar.
Para muchas personas, principalmente aquellos que han convertido a las redes sociales en el centro de su existencia, la fama de estas mini celebridades es envidiable.
Para justificarse, aseguran que en el caso de LadyWuuu se ganó un automóvil, que el vendedor de empanadas fue contactado por uno de los hombres más ricos de México que quiere apoyarlo y Rubí tiene asegurado un contrato con Televisa que la quiere convertir en la nueva estrella de la Rosa de Guadalupe.
Sin embargo, lo que no consideran es que esta fama inmediata también ha sido una maldición para estas personas, quienes nunca quisieron la celebridad que de pronto comenzaron a recibir.
Ahí está el ejemplo de Paula Elizabeth Medrano Suárez, “Lady Coma”, una joven de Coahuila quien fue exhibida en las redes sociales justificando su incapacidad para poder pagar una tanda.
Días después de la difusión masiva del video, la joven pidió a los medios de comunicación y gente en general que por favor la dejaran en paz, que habían destruido su vida debido al acoso y las burlas a las que fue objeto después de la distribución de las imágenes.
¿Y qué decir de Dulce Sarahí Garza Villarreal? La muchacha no sólo fue detenida una, sino en tres ocasiones en completo estado de ebriedad y cada video era acompañado por todo tipo de hirientes comentarios en su contra, de gente que creyéndose superior y perfecta, lapidaban a la muchacha por su mal comportamiento.
Mención especial merece Emma Patricia Paz Ayala, cuyo único crimen fue besarse con un joven que no era su novio en una fiesta de despedida de soltera.
Ella no cometió ningún crimen y aún así fue crucificada por los medios de comunicación y los usuarios de las redes sociales, quienes no dudaron en calificarla de prostituta y desearle todo tipo de daños.
A unas semanas de que Rubí y LadyWuuu saltaron a la fama, poco a poco el entusiasmo ha ido sustituyéndose por el odio.
De entrada y como ya no tienen nada nuevo qué escribir, los medios de comunicación han comenzado a escarbar en la vida de Rubí y su familia para ver qué tanta basura pueden encontrar… Desgraciadamente la están encontrando.
Ya dijeron que el papá de la joven es un agiotista ligado a grupos políticos locales; que una vecina de la familia ya reclamó un poco de su fama para ayudar a la operación de su hijo enfermo.
Si eso han sacado a unos días de la fama de Rubí, ¿qué podrá salir en un par de semanas, cuando el hambre de los lectores quiera más noticias de esta quinceañera y su familia?
En el caso de LadyWuuu ya lo están criticando por su orientación sexual y hasta se celebra la noticia -falsa por cierto- de que le robaron su auto y está perdiendo la voz por tanto repetir su famoso grito.
La fama siempre ha sido un asunto escabroso. Sobran las historias de personas que han perdido todo -incluyendo la vida- por el hecho de ser famosos a nivel mundial.
Sin embargo, en esta época de redes sociales, donde cualquier inadaptado tiene la posibilidad de descargar su odio por la vida contra otra persona y no tener que sufrir las consecuencias, el lado feo de la fama se vuelve espantoso.
Es tan horrible, que apenas estamos viendo qué tan capaz de destruir una vida es capaz de ser.

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