Nunca he dudado de que desde unas dos décadas para adelante Nuevo León tiene la peor televisión de México. Y María Julia Lafuente es el estandarte de la basura que un segmento de nuevoloneses consumen. Y todavía peor: es conocida en otras regiones del país.
Tras la consulta sobre su revocación de mandato que para los opositores resultó una farsa, un circo y una pantomima, lo que realmente debería preocupar al presidente Andrés Manuel López Obrador y a Morena es lo siguiente: ¿por qué faltaron 15 millones de votos en las urnas, de los 30 millones que obtuvo en la elección de 2018?
Pudiera ser que siento entre nostalgia y poco de envidia (de la buena) al ver a mis colegas Eduardo Salazar, a su camarógrafo y a un asistente (Televisa México); a Pascal Beltrán del Río (Imagen y El Heraldo), a Carlos Loret de Mola (Latinus) y los que se acumulen, viajando a la guerra de Ucrania.
No quiero montarme a la polémica ente AMLO versus Carlos Loret de Mola, pero sí creo tener la suficiente solvencia moral y profesional, y sobre todo conocimiento del personaje a quien defendió el periodista de Latinus y empleado de Roberto Madrazo Pintado y de su hijo, en la columna del 22 de febrero titulada: La foto que deja mal parado al presidente.
El sábado 29 de enero quise estar por morbo, mas que por vocación periodística, en una alfombra roja que el priismo de Matamoros tendió para que “El Truko” los pisoteara de nuevo como precandidato del PAN/PRI/PRD en la alianza por la gubernatura de Tamaulipas.
Que yo recuerde, la campaña de 2016 en Tamaulipas ha sido una de las más humillantes para el Partido Revolucionario Institucional de parte del PAN. Nunca se me va a olvidar aquella frase de campaña: “De que se van, se van”.
En la oscuridad de las seis y media de la mañana, el sábado 8 de enero tomé carretera de Monterrey rumbo a Reynosa. Mi plan tempranero era evitar el congestionamiento provocado por el inútil retén militar que está unos kilómetros adelante al salir de la autopista.