El periodista español Alfonso Armada dijo a Hora Cero que España parece una zona de guerra donde médicos y enfermeras están en primera línea luchando para contener el contagio del COVID-19 en su país, el segundo en Europa después de Italia con mayor número de contagios y muertes.
Cierto que “los hubiera” no existen, pero a este punto me pregunto: ¿cuánto se pudo haber evitado, como resaca del 8M y 9M, si nuestro presidente hubiera sido más sensible cuando las mujeres pedían mayor atención sobre la escalada en los feminicidios y él estaba terco con su rifa del avión presidencial?
Entiendo a mi hija Andrea, que siempre había repudiando las marchas y los actos vandálicos de las mujeres encapuchadas y vestidas de negro, que exigen al gobierno de la 4T que reaccione con hechos para poner un freno al galopante fenómeno de los feminicidios en México.
Definitivamente no voy a comprar un cachito de la Lotería Nacional para avalar la broma de rifar el avión presidencial, porque insisto en que es una ocurrencia del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien está sufriendo lo mismo que el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón.
Si MORENA es barrido de nuevo por el PAN en Tamaulipas en las elecciones de junio de 2021 donde estarán en juego las alcaldías y diputaciones locales, sus aspiraciones para la gubernatura en 2022 serán absolutamente nulas.
Un día del verano de 1973 el taxi que rentó mi mamá Angelita tomó carretera de Torreón, Coahuila, rumbo a Matamoros, Tamaulipas. A bordo íbamos mis cuatro hermanos, mis abuelitas Licha y Tina y yo, de nueve años. Fue un viaje muy triste porque estábamos seguros que nunca más regresaríamos a vivir a la ciudad que nos vio nacer, donde cada Navidad fuimos inmensamente felices.
Celebro que las mujeres exijan igualdad y que nunca más se les trate como seres inferiores; aplaudo que echen en cara a las autoridades casos de abusos policiacos y el aumento de los feminicidios; y repruebo el maltrato en cualquiera de sus manifestaciones: verbal, psicológico o físico.
Será que quienes hemos vivido en la frontera mexicana, violentada a grados extremos desde el comienzo del sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, estamos más sensibles sobre todo lo que tenga relación con el crimen organizado, que la burocracia que despacha en la CDMX.
Mediante boletín publicado el día 15 de junio del año en curso, el Morena dio a conocer que la Comisión Nacional de Elecciones es la encargada de proponer al Comité Ejecutivo Nacional las convocatorias y organizar los procesos electorales internos. O sea, es quien recibirá, analizará, valorará y calificará las solicitudes de todos aquellos que pretendan participar como candidatos en los procesos de insaculación (una manita santa, dicho de otra forma).
Por su ubicación geográfica, Tamaulipas ha sido, prácticamente desde siempre, un dominio de grupos de poder que dificultan el ejercicio democrático. Con escasas excepciones, el interés personal o de camarilla se impone sobre la voluntad popular. Con harta frecuencia se repite la voz venida desde la época colonial, “lo que el amo diga”, dejando de lado los principios que han hecho del hombre el ser superior: Libertad, Igualdad y Fraternidad.
Estaba un día el Apuntador haciendo unas banderitas de papel de China con los colores de México adornar y poner un poquito de ambiente mundialista, ya que si se han dado cuenta en la frontera prácticamente ha pasado desapercibido este evento, que, hablando deportivamente, es el más importante a nivel mundial y México tiene el honor de ser sede (junto a Estados Unidos y Canadá) por tercera ocasión, algo que no todos los países pueden presumir.
Con una parte del Mundial de Futbol desarrollándose en casa y nuestra Selección Nacional sumando ya dos victorias consecutivas al momento de que escribo esta columna, el ánimo colectivo anda por las nubes. Por fin tenemos un tema capaz de unir a medio país sin necesidad de insultarnos en redes sociales. Ahora se entiende mejor por qué, desde el arranque del torneo, el gobernador de Nuevo León Samuel García, decidió declararse en "Modo Party".
El 1 de octubre de 1949, luego de 22 años de guerra civil, Mao Zedong llegó al poder tras derrotar a las tropas nacionalistas del Kuomintang, lideradas por Chiang Kai-shek, e instauró la República Popular China, un gobierno comunista inspirado en el marxismo.