V aya que sí han causado efecto entre la Pandilla Azul los escalofriantes tuitazos de Santiago Nieto Castillo, quien aparte de ser experto en detectar toda clase de trafiques por muy alambicados que sean, también es diestro para enviar mensajes por las redes sociales y los destinatarios reaccionaron como burel que ya está listo para la estocada, o sea, mugiendo de impotencia.
Francisco García Cabeza de Vaca, cual Nerón de petate, se desquició por el resultado electoral del pasado 5 de junio y está incendiando Tamaulipas. Para ello siembra minas en lo administrativo, en las finanzas y en lo político, porque trata de heredar un caos en el que el afán es destruir y perseguir.
A todos los que ingresan al servicio público y preponderantemente a quienes encomiendan el cuidado de caudales, recomiendan atender el sabio consejo de que no cambien la tranquilidad por pesos porque ese trueque produce un estado de angustia que luego se traslada a toda la familia, pero en Tamaulipas ese apotegma como que les entra por una oreja y les sale por la otra.
La pesadilla que durante cinco años y nueve meses vivió Tamaulipas llegó a su fin el pasado cinco de junio, al salir 730 mil ciudadanos a expresar con su voto un contundente: ¡ya lárguense!. Sin embargo, como el cinismo es uno de los rasgos característicos de Francisco García Cabeza de Vaca, nada sorprendente sería que intentara dar unos topetazos más a las arcas estatales y de paso dejar sembrada de minas las finanzas del Gobierno del Estado.
Hybris, en los antiguos griegos era una enfermedad con la que los dioses castigaban a los reyes cuando no se comportaban con ecuanimidad, sino por el contrario, con soberbia y desmesura. Una arrogancia que les acarreaba como castigo volverse locos antes de ser destruidos.
P ara Américo, el punto no debe ser ganar, sino gobernar. Si Américo Villarreal Anaya (AVA) quiere derribar al cabezato, el primer paso es derrotar a César El Truko Verástegui en las urnas el próximo 5 de junio, pero si cree que con esto rompe el eje del cartel del actual gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, está muy lejos de la realidad.
A tribuyen a Marco Tulio mejor conocido como Cicerón, la frase de Nada Nuevo Bajo el Sol, que aplica como anillo al dedo al penoso “tratado”, que mas bien fue el convenio de Weslaco, el cual suscribió Francisco García Cabeza de Vaca como gobernador de Tamaulipas, ante el gobernante texano Gregg Abbott, el pasado 15 de abril del año en curso, y el cual hizo recordar otro humillante evento.
Conjuros, hechizos e imprecaciones no surtieron efecto para impedir se diera el primer paso en la construcción del proceso de Revocación del Mandato, que como todos sabemos, ese cimiento suele ser el más importante, y el pasado 10 de abril, 16 millones y medio de ciudadanos lo dieron con firmeza acudiendo a las urnas.
En la región existe un déficit de al menos 10 mil operadores para la movilidad comercial, y es que la escasez de choferes de quinta rueda amenaza al autotransporte en la frontera.
Productores agrícolas de Reynosa y la región atraviesan uno de los momentos más complicados de los últimos años. La falta de lluvias oportunas, los elevados costos de producción, la desaparición de programas de apoyo y los bajos rendimientos de las cosechas han provocado que miles de hectáreas permanezcan sin sembrarse.