A las cinco y media de la mañana perdí el sueño y no era la primera vez en mis 33 años de periodista. Insurgentes Sur estaba todavía a oscuras, silenciosa, enlutada. Cerca estaba la colonia Condesa, de rodillas por la furia sísmica, con sus edificios milagrosamente en pie y con las familias durmiendo en los camellones, mientras en la Del Valle todavía había esperanzas -aunque escasas- de encontrar vida.
El desastre del terremoto fue desolador, pero gracias a la cultura sísmica tuvo un menor registro de fallecidos que el de 1985, no obstante, la calamidad y el desasosiego que ha causado, difícilmente pueden describirse, al igual que el mismo espíritu de solidaridad nacional de hace 32 años.
La generosidad del pueblo matamorense se hizo presente, en los 12 centros de acopio instalados por el gobierno municipal, que a partir del lunes pasado recibieron donativos de alimentos y productos de primera necesidad, que serán enviados a los Estados de Chiapas y Oaxaca en solidaridad con nuestros hermanos damnificados por el terremoto.
Aunque no es tiempo de canícula, el primer trimestre del 2026 ya muestra un panorama desolador por la sequía que afectada el sector ganadero; los productores pecuarios reportan falta de alimento y mortandad de reses en Reynosa.
La presidenta de la República, Claudia Sheinbaun anunció que está pensando en una iniciativa de reforma constitucional “Anti-Cabeza de Vaca” que prohibiría a quien aspire a un cargo de elección popular a tener doble nacionalidad.
Tras ingresar a una pandilla a los nueve años, ser encarcelado por narcotráfico a los 17 y de allí sobrevivir casi la mitad de su vida entre prisiones de México y Estados Unidos, Julio Almanza jamás pensó que el próximo Día de Reyes podría estar frente a su pastel de cumpleaños con el número 50.