Aunque no es tiempo de canícula, el primer trimestre del 2026 ya muestra un panorama desolador por la sequía que afectada el sector ganadero; los productores pecuarios reportan falta de alimento y mortandad de reses en Reynosa.
Hoy día la sequía que afecta a la zona fronteriza de Reynosa durante 2026 comienza a generar impactos directos en el sector ganadero, con escasez de alimento, reducción de agua en presas y bebederos, así como mortandad de ganado bovino, situación que se agravó antes de la temporada de la canícula.
Con el paso de los días la hierba comenzó a desaparecer y los abrevaderos comenzaron a secarse. En los ranchos de la región norte de Tamaulipas viven entre el polvo y calor, los ganaderos luchando por sobrevivir observan como sus reses pierden peso mientras la sequía se prolonga, confirmó el ganadero local Gildardo López Hinojosa.
El productor primario explicó que la falta de lluvias ha provocado un deterioro acelerado en los hatos, aunque hace unos días cayeron remanentes de una tormenta pero no fue suficiente, especialmente en vacas de mayor edad y en aquellas que se encuentran en etapa de parición, las cuales enfrentan dificultades para alimentarse y producir leche para sus crías.


“La sequía comenzó a mostrarse desde antes de la canícula en su máximo esplendor, pero siempre trae falta de agua en las presas, falta de agua en los bebederos y falta de comida. Hay vacas de más de 10 años que están paridas con becerros pequeños y tienen problemas para alimentarse ellas y poder alimentar a sus crías”, señaló.
Comenta el productor, que la mortandad de ganado ya es una realidad en diversos ranchos del municipio incluso en la franja fronteriza. Aunque no se considera aún una cifra catastrófica, reconoció que prácticamente todos los ganaderos han registrado pérdidas desde febrero de este año a la fecha.
Explicó que, en promedio cada productor ha reportado entre cinco y diez vacas muertas, derivado no sólo de la falta de alimento, sino también de las condiciones adversas que obligan al ganado a desplazarse largas distancias en busca de pasto y agua.
La escasez de forraje ha llevado a los animales a internarse en cañadas y zonas de difícil acceso, donde enfrentan riesgos adicionales como ataques de fauna salvaje, accidentes en abrevaderos o agotamiento extremo. En algunos casos, las reses quedan atrapadas en presas o terrenos pantanosos, mientras que otras, debilitadas por la edad y la desnutrición, ya no logran levantarse.
El ganadero detalló que también se han registrado mordeduras de animales ponzoñosos, caídas en abrevaderos y muertes relacionadas con el desgaste físico provocado por la búsqueda constante de alimento.

“Aunado a que falta la comida, las vacas tienen que andar buscando alimento en lugares más escondidos, más complicados donde puede haber animales ponzoñosos y, ya sea por las mordeduras mueren o se atascan en las presas y se echan cansadas porque son vacas de avanzada de edad, ya no se levantan, ahí se quedan”, dijo.
Ante este panorama, los productores han comenzado a implementar medidas de emergencia, como el destete anticipado de becerros con peso superior a los 130 ó 150 kilogramos, con el objetivo de reducir la carga nutricional sobre las vacas y aumentar las probabilidades de supervivencia del hato.
Sin embargo, advirtieron que estas acciones sólo representan soluciones temporales, ya que la disponibilidad de alimento continúa disminuyendo y los costos de suplementación se elevan, lo que complica aún más la situación para los pequeños ganaderos.
La sequía, sumada a la helada registrada a inicios del año, ha afectado la regeneración de pastizales, por lo que el sector prevé que las pérdidas podrían incrementarse en los próximos meses si no se presentan lluvias significativas.
Productores locales coincidieron en que la falta de agua y alimento no sólo compromete la producción ganadera, sino que también impacta la economía rural, al reducir el número de animales disponibles y obligar a vender ganado de manera anticipada para evitar mayores pérdidas.
DE NUEVO LAREDO A MATAMOROS
En este sentido el fenómeno de la sequía afecta al norte de Tamaulipas se ha extendido a lo largo de la franja que va desde Nuevo Laredo hasta Matamoros generando escasez de alimento para el ganado y obligando a los productores a implementar medidas emergentes para mantener sus hatos similar a otros años que se ha suscitado este fenómeno natural.
Ganaderos de la región señalaron que los pocos pastizales que aún se conservaban están severamente dañados, lo que agravó la falta de forraje. La situación impacta también a municipios desde Nuevo Laredo a Matamoros, donde la ausencia de lluvias ha impedido la recuperación natural de los ranchos.
Productores del ejido Alfredo V. Bonfil en Reynosa explicaron que, a diferencia de otras zonas como San Fernando, donde se registraron precipitaciones aisladas, en la región norte no ha llovido lo suficiente, por lo que los ranchos permanecen sin pasto y con los abrevaderos en niveles críticos.
Ante la falta de alimento, los ganaderos han recurrido a la compra de pacas y rollos provenientes de otros estados. Actualmente, se adquiere forraje desde entidades como Querétaro, el sur de San Luis Potosí y Puebla, lo que incrementa significativamente los costos de producción para mantener a los animales.
Señalan los ganaderos que, una paca de rollo de aproximadamente 400 kilogramos se comercializa entre 800 y 1 mil 200 pesos, mientras que las pacas pequeñas de zacate que son cada vez menos disponibles por la mano de obra que requieren, oscilan entre 70 y 120 pesos por unidad. En tanto, los rollos de mayor volumen, que pueden alcanzar una tonelada, tienen precios cercanos a los 3 mil 800 pesos.
Estas compras representan un esfuerzo económico considerable para los ganaderos, quienes han tenido que invertir recursos adicionales para mantener con vida a sus animales mientras esperan la llegada de lluvias que permitan la regeneración de los pastizales.
La sequía no sólo ha reducido la disponibilidad de alimento, sino que también ha obligado a modificar las prácticas de manejo del ganado. Entre las alternativas implementadas destacan el racionamiento del forraje, la suplementación con alimento concentrado, la venta anticipada de animales y el traslado de reses a zonas donde aún existe vegetación.
Asimismo, algunos productores han optado por compartir costos de transporte para traer forraje en grandes volúmenes, mientras que otros han reducido el número de cabezas de ganado para evitar pérdidas mayores.
Ganaderos de la región coincidieron en que la situación es crítica y depende en gran medida de las lluvias previstas para los próximos días. Señalaron que, de no registrarse precipitaciones suficientes, la mortandad de ganado podría incrementarse y el impacto económico se extendería a toda la cadena productiva.
Otro de los ganaderos en Reynosa, Marcelino Uresti, explicó que estas alternativas se han vuelto necesarias ante la ausencia total de pastizales en los ranchos. Señaló que algunos productores llevan más de cinco meses recurriendo al chamuscado de nopal para complementar la dieta del ganado.
Recalcó que la situación es crítica en diversas comunidades rurales, entre ellas la Congregación Garza, El Grullo, Llorona Nueva, Planes de Ayala 1 y 2, Francisco Villa, Rancho Santa Clara y Rancho El Lobo, así como en los ejidos ubicados a lo largo de la brecha del Becerro, donde prácticamente no hay alimento natural disponible.
El productor detalló que la falta de lluvias suficientes, sumada a la helada registrada a inicios del año, provocó la pérdida de la vegetación que servía como sustento para el ganado. Ante ello, los ganaderos han tenido que adquirir pacas provenientes de otros estados o improvisar con recursos disponibles en la región.
El chamuscado de nopal consiste en quemar las espinas para poder suministrarlo al ganado, práctica que, aunque tradicional en épocas de sequía, implica un esfuerzo adicional y no cubre completamente las necesidades nutricionales de los animales.

SEQUÍA DEJA SIN SEMBRAR
Por otra parte, la falta de lluvias ha impedido la siembra en más de 200 mil hectáreas de tierras de temporal en esta entidad, pese a que ya se encontraban preparadas para el ciclo agrícola, informó el secretario de Desarrollo Rural, Antonio Varela Flores.
El funcionario señaló que la situación es crítica principalmente en la zona norte, donde alrededor del 30 por ciento de las más de 700 mil hectáreas destinadas al cultivo de sorgo y maíz no pudieron sembrarse por la ausencia de humedad, a esta dificultad agregaron la falta de apoyo y subsidios al campo.
Explicó que, aunque los productores realizaron labores de preparación del suelo, la falta de precipitaciones impidió iniciar el ciclo agrícola y pone en riesgo el desarrollo de los cultivos. Esta condición provocará una reducción significativa en la producción de sorgo y, en menor medida, de maíz.
Indicó que la disminución en la superficie sembrada responde a que estas áreas corresponden a tierras de temporal, que dependen exclusivamente de la lluvia. No obstante, dejó abierta la posibilidad de aprovechar precipitaciones tardías para establecer cultivos de ciclo intermedio, como ajonjolí o girasol.
Añadió que, aunque existe la alternativa de implementar la estimulación de nubes, hasta el momento no se han presentado las condiciones meteorológicas necesarias para su aplicación.
Además del impacto en la ganadería, la sequía también ha afectado al sector agrícola. Productores señalaron que la mayoría de los ejidos agrícolas no lograron sembrar debido a la falta de humedad, mientras que quienes sí lo hicieron enfrentan pérdidas casi totales en sus cultivos.
Esta situación incrementa la preocupación entre los habitantes del campo, ya que la pérdida simultánea de pastizales y cosechas limita las fuentes de alimento y reduce los ingresos económicos de las familias rurales.
La situación refleja el complejo escenario que enfrenta el sector agrícola en el norte de Tamaulipas, donde la falta de lluvias y el aumento en los costos de producción mantienen en vilo a cientos de productores.
Productores pecuarios y agrícolas de la región señalaron que continúan a la espera de lluvias que permitan recuperar los ranchos y los sembradíos, aunque advirtieron que, de prolongarse la sequía, las alternativas actuales podrían resultar insuficientes y las pérdidas de ganado aumentarían en las próximas semanas.
Mientras tanto, el sector permanece a la expectativa de condiciones climáticas favorables que permitan aliviar la escasez y recuperar gradualmente los ranchos afectados por la sequía en el norte de Tamaulipas.
