No es casualidad que hasta el tercer día de julio seis aspirantes de la alianza Va por México (PRI, PAN, PRD), hayan retirado sus aspiraciones para abanderar lo que parece una lucha imposible: ganarle a cualquiera de las corcholatas del presidente Andrés Manuel López Obrador.
—Cuando voy con el doctor me pregunta que cómo me siento. Y le respondo: ‘no me siento bien, sino extraordinariamente bien’—, me cuenta el profesor José Luis Esquivel el viernes 23 de junio sentados en la sala de su casa, tres días antes de acudir a su última quimioterapia en el Hospital Universitario.
En Monterrey he visto uno o dos panorámicos con los cuernos de color blanco y azul, los cuales tienen que ver con un aspirante del PAN a la candidatura a la presidencia de México y, la verdad, estoy entre que me pongo a llorar o reír.
Rafael salió de su trabajo apurado. Eran como las ocho de la noche del lunes 10 de abril. Es cuidador del estacionamiento de una empresa en el Barrio Antiguo de Monterrey.
Hace 30 años exactos abordé un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Británica con destino a Sarajevo para cubrir la guerra de la ex Yugoslavia como enviado de la agencia Notimex.
En estos 25 años, lo que Beto me encargó hacer en Hora Cero, hecho está; lo que quise decir, dicho está. Pero sobre todo, lo que quise escribir, escrito está.
Cuando se abrió la cortina de acero de la entrada no había nada ni nadie; después de traspasarla y voltear a la derecha, en la primera puerta estaba un reducido grupo trabajando en la edición de marzo de 1998. El segundo parto de Hora Cero.
Nunca había vivido en Reynosa. Si acaso conocía la vieja Central de Autobuses cuando el autobús hacía su parada rumbo a Monterrey donde estudiaba la carrera de comunicación en la UANL.