Reza el viejo proverbio que para resolver problemas no hay nada mejor que “a Dios rogando y con el mazo dando”, el cual viene como anillo al dedo del gobierno de México, y no solamente el de Claudia Sheinbaum Pardo sino también de los gobernadores y presidentes municipales, porque el tema de la inseguridad ya está a niveles inaceptables.
Araíz de que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, simbólicamente y en un evento en el Zócalo puso tras las rejas a morenistas de la talla de Ricardo Monreal Ávila, Adán Augusto López Hernández, Andrés Manuel López Beltrán y Luisa María Alcalde Luján, entre otros, dejó muy en claro en quiénes se va apoyar para tomar decisiones políticas como el decidir para quién las gubernaturas.
Hoy anda en boca de todos una frase muy conocida en los corrillos judiciales, como lo es el de “la duda razonable”. La que se invoca en los momentos en que el juez va dictar su sentencia, y sino está seguro de condenar al acusado como responsable del delito opta por absolverlo.
Las implicaciones jurídicas causadas por el tema del huachicol está ya ampliamente debatido. Por lo que me avocaré a examinar los efectos políticos que vaya sí se vinieron abajo proyectos electorales no solamente en Tamaulipas.
Como es del dominio público, el senador Adán Augusto López Hernández, con todo y la porrita de “NO ESTÁS SOLO”, desde julio pasado ya no siente lo duro sino lo tupido, y por ende al igual que en el mercado de valores sus bonos políticos están en picada.
Desde los huachicolazos de Saltillo, Coatzacoalcos y Reynosa, los senadores José Ramón Gómez Leal y Olga Sosa Ruíz, han sido objeto de feroces embestidas mediáticas con la evidente finalidad de desbancarlos de la posición preferente que tienen en el handicap estatal.
Voy a asumir ser el asesor en temas migratorios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para hacerle la siguiente propuesta y que la firme como orden ejecutiva en la Casa Blanca, ahora que anda bien desatado cancelando visas.
En ocasiones el problema no está en toda la casa, aunque desde afuera parezca que todo huele igual. En la Biblia, concretamente en el libro de Josué hay una historia que describe bien este ejemplo.