El 2020 ha sido un pésimo año para el gobernador de Tamaulipas -me refiero en lo político y en lo administrativo para que los maliciosos no sonrían-, porque en otros rubros le ha ido a todo mecate.
Para las generaciones del Siglo XXI el nombre de Manuel Garza González no les resultará muy familiar, y por ende habrán mostrado estupefacción cuando...
El 12 de agosto de 2013 el entonces presidente de México, Enrique Peña Nieto, presentó ante el Senado su reforma energética que le fue aprobada el 11 de octubre del mismo año. Un día después la Cámara de Diputados, dió su aprobación.
Hay un factor en la elección para gobernador que va ser decisivo pero por la pandemia estaba pasando inadvertido, y ése es el efecto de la consulta para la revocación del mandato prevista para marzo del 2022.
En Tamaulipas existe un personaje que puede considerarse la clave para identificar el futuro político de la entidad y, especialmente, el Partido Acción Nacional. Se trata del actual presidente de la Junta de Coordinación Política en el Congreso el Estado, Gerardo Peña Flores.
La tragedia por el brote del coronavirus en el mundo ha trastornado nuestra normalidad en todos los sentidos. En la parte económica los negocios han resentido graves daños y desafortunadamente se espera que sean todavía más severos, lo que obliga a tomar medidas que le digan adiós al pasado.
La detención en Estados Unidos de Genaro García Luna no solamente implica la sepultura del ex presidente Felipe Calderón y del proyecto político de su cónyuge, Margarita Zavala, pues si las autoridades ahondan las investigaciones en territorio nacional, seguramente va a estallar el cosmos político, algo así como un Big Bang que convirtió todo en polvo para dar principio a la creación, el equivalente al inicio de un nuevo sistema político mexicano con otros modos y formas dentro del servicio público.
En la región existe un déficit de al menos 10 mil operadores para la movilidad comercial, y es que la escasez de choferes de quinta rueda amenaza al autotransporte en la frontera.
Productores agrícolas de Reynosa y la región atraviesan uno de los momentos más complicados de los últimos años. La falta de lluvias oportunas, los elevados costos de producción, la desaparición de programas de apoyo y los bajos rendimientos de las cosechas han provocado que miles de hectáreas permanezcan sin sembrarse.