No voté por él en 2015 porque mi credencial del INE era de otro Estado. Sin embargo, mi espíritu revolucionario me hubiera llevado a tachar la boleta por el candidato independiente a la gubernatura de Nuevo León, como lo hicieron más de un millón de electores.
Una vez superado el escollo TRIFE, Jaime Rodríguez Calderón se legitimará ante el electorado como serio candidato presidencial cuando no vuelva a declarar: “Yo haré perder a López Obrador el 1 de julio”.
Pensaba que iba a ser fácil. Pero no contaba con el tiempo. No con el olvido. Cuando me preguntaban no me gustaba alardear de haber estado en la guerra de Bosnia. Cuando me preguntaban qué era un reportero de guerra no sabía qué contestar. Todavía no lo sé. Aunque tenga mis sospechas. Cuando me preguntaban solía quedarme en silencio, y señalar las crónicas que había publicado en el periódico. Como si allí estuviera todo. Lo había intentado.
Si yo fuera AMLO recularía en el caso Napoleón y aceptaría que enloquecí al postularlo al Senado; si yo fuera Anaya renunciaría a la candidatura que apesta a corrupción; y si yo fuera Meade dejaría el lugar a otro para evitar el hundimiento del Titanic tricolor. Pero como no soy ninguno de los tres, mejor sigo siendo periodista.
Cuando te enteras que en México pueden llegar a ser legisladoras actrices de espectáculos de carpa como Carmen Salinas; alcaldes casi analfabetos como el ex futbolista Cuauhtémoc Blanco; y gobernadores que intentan o heredan a sus hermanos o hijos Estados como si fueran propiedades familiares como los Moreira y los Yunes en Coahuila y Veracruz, aparte de causarme repugnancia y vómito me hace recordar Italia.
Si el senador del PAN Roberto Gil Zuarch se va con AMLO: ¿qué hará su compadre del alma gobernador de Tamaulipas? ¿Lo usaría como puente para llegar al posible futuro presidente?
En 2006 me tocó convivir meses de sobremesa con mi madre, entonces de 71 años, quien no solamente no iba a votar por un candidato a la presidencia, sino que lo odió como a su peor enemigo. ¿Razones?: ninguna. Opinaba por opinar.
La presente encuesta de Hora Cero se puede leer desde diferentes ángulos, destacando que una vez que el PRI designó a José Antonio Meade como su futuro candidato, se colocó en tercer lugar en las preferencias de los electores neoloneses sin poder desbancar a Andrés Manuel López Obrador y apenas abajo de Ricardo Anaya.
Mediante boletín publicado el día 15 de junio del año en curso, el Morena dio a conocer que la Comisión Nacional de Elecciones es la encargada de proponer al Comité Ejecutivo Nacional las convocatorias y organizar los procesos electorales internos. O sea, es quien recibirá, analizará, valorará y calificará las solicitudes de todos aquellos que pretendan participar como candidatos en los procesos de insaculación (una manita santa, dicho de otra forma).
Por su ubicación geográfica, Tamaulipas ha sido, prácticamente desde siempre, un dominio de grupos de poder que dificultan el ejercicio democrático. Con escasas excepciones, el interés personal o de camarilla se impone sobre la voluntad popular. Con harta frecuencia se repite la voz venida desde la época colonial, “lo que el amo diga”, dejando de lado los principios que han hecho del hombre el ser superior: Libertad, Igualdad y Fraternidad.
Estaba un día el Apuntador haciendo unas banderitas de papel de China con los colores de México adornar y poner un poquito de ambiente mundialista, ya que si se han dado cuenta en la frontera prácticamente ha pasado desapercibido este evento, que, hablando deportivamente, es el más importante a nivel mundial y México tiene el honor de ser sede (junto a Estados Unidos y Canadá) por tercera ocasión, algo que no todos los países pueden presumir.
Con una parte del Mundial de Futbol desarrollándose en casa y nuestra Selección Nacional sumando ya dos victorias consecutivas al momento de que escribo esta columna, el ánimo colectivo anda por las nubes. Por fin tenemos un tema capaz de unir a medio país sin necesidad de insultarnos en redes sociales. Ahora se entiende mejor por qué, desde el arranque del torneo, el gobernador de Nuevo León Samuel García, decidió declararse en "Modo Party".
El 1 de octubre de 1949, luego de 22 años de guerra civil, Mao Zedong llegó al poder tras derrotar a las tropas nacionalistas del Kuomintang, lideradas por Chiang Kai-shek, e instauró la República Popular China, un gobierno comunista inspirado en el marxismo.