Desde que Donald Trump asumió nuevamente la presidencia de Estados Unidos, la migración sigue siendo uno de los temas centrales de su agenda política. Con su retórica divisiva y deshumanizante, Trump continúa alimentando el miedo hacia los migrantes latinoamericanos, a quienes califica de “criminales” y “violadores”. Su enfoque no ha cambiado: construir un muro, rechazar solicitudes de asilo y aplicar políticas que criminalizan a quienes buscan una vida digna.
El experimento de someter al voto popular la elección de jueces y magistrados en México, impulsado por el actual gobierno federal como parte de su reforma al Poder Judicial, ha evidenciado una preocupante desconexión entre la ciudadanía y las instituciones de justicia. Aunque se argumenta que este modelo busca “democratizar” el sistema judicial, la realidad cuantitativa muestra un panorama desalentador: menos del 20% del padrón electoral participó en los ejercicios relacionados con estas elecciones —una cifra que revela el desinterés, la desinformación y la desconfianza generalizada hacia esta iniciativa.
La noticia del fallecimiento de José “Pepe” Mujica ha sacudido a quienes todavía creemos que la política puede ser un acto de servicio y no de servilismo al poder. El expresidente uruguayo vivió como predicaba: con austeridad, honestidad y un profundo respeto por el pueblo.
¿Será que el Buen Fin, con todo y el reparto de aguinaldos se estaría adelantando también, digamos que para este mes? El Apuntador no vería con malos ojos esta medida. ¿Cómo la ve?
Cada vez que Donald Trump habla de aranceles o cuestiona la relación comercial con México, la discusión parece instalarse entre Washington y Palacio Nacional.
Lo que comenzó en las conferencias de prensa matutinas como un ejercicio para renombrar la realidad —donde una refinería es un “centro de procesamiento”, un descarrilamiento ferroviario es “un movimiento de lugar”