¿A cuántos nos ardió el estómago cuando vimos el video de la educadora regia burlándose de la niña después de echarle agua en la cara?
Es cierto que no la golpeó, pero la humilló, le faltó al respeto y se aprovechó de algo que los niños -sobre todos los más pequeños-, sienten por sus maestras: confianza.
Cuando mi primogénita nació, una abundante cabellera cubría su pequeña cabecita, sus mechones ondulados fueron creciendo sin parar y en poco tiempo lucía casi como el Tío Cosa, aunque algunos más benevolentes le decían Rapunzel.