Un incendio de gran magnitud registrado durante la madrugada del viernes 23 de enero en la maquiladora Spellman, planta 2, ubicada en el sector de Ciudad Industrial en Matamoros, dejó como saldo la muerte de tres elementos del Cuerpo de Bomberos.
El turno del jueves 22 de enero empezó de forma tranquila en el Cuerpo de Bomberos, con la misma rutina de cualquier otro día. Los elementos asignados a esta guardia jamás imaginaron que sus vidas cambiarían para siempre a pocas horas de terminar su jornada.
En esta guardia estuvieron asignados el Subcomandante Osvaldo Cedillo de 51 años, el bombero Ángel Acuña de 20 y el bombero voluntario Carlos Hernández de 18, quienes fieles a su vocación respondieron a los llamados del día, incluido el que acabaría con sus vidas en el cumplimiento del deber.

EL LLAMADO QUE LO CAMBIÓ TODO
Siete horas antes de que acabara el turno en guardia, a la 01:08 del viernes, entró una llamada de emergencia a la central de la unidad operativa de Protección Civil Matamoros, las llamas consumían la planta dos de la maquiladora Spellman, por lo que se requería urgentemente la presencia de los bomberos.
Osvaldo, Ángel y Carlos fueron asignados para atender el llamado, junto con otros compañeros. De inmediato se colocaron sus trajes, cargaron sus herramientas y emprendieron camino al parque industrial FINSA Oriente, rumbo a la intersección avenida Chapultepec con avenida Pedregal.
A su arribo, el subcomandante en turno, Osvaldo Cedillo, trazó el plan de acción que en primer lugar contemplaba la evacuación de los trabajadores que aún se encontraran al interior de la maquiladora, y posteriormente ingresar a la planta para, además de combatir las llamas, evaluar daños estructurales, determinar las sustancias presentes y definir si existía riesgo por la combustión de materiales peligrosos.
Se decidió que el peligro era la rápida dispersión del fuego debido a que al interior de la nave industrial había cartón, plástico y resina acumulados, elementos que servían como acelerante para el fuego existente.
Durante horas trabajaron en el lugar del siniestro buscando contener el fuego para evitar que se propagara a las empresas aledañas y pasadas las 05:00 horas estaban cerca de cantar victoria, sin embargo, el destino tenía contemplado otro panorama. De repente colapsaron el techo y una de las paredes de la nave industrial, aplastando a cinco bomberos que se encontraban cerca del muro.
Aunque sus compañeros actuaron de inmediato para brindarles los primeros auxilios y llevarlos a los hospitales más cercanos, tres de ellos perdieron la vida casi de inmediato, y dos más sufrieron fracturas en piernas y cadera, lesiones que fueron atendidas en el Instituto Mexicano del Seguro Social y en el Hospital General.
De un segundo a otro, la corporación perdió a elementos muy valiosos, tanto por la destreza para enfrentar las emergencias como por el cariño que con el paso de los años se fue forjando.
Sin embargo el peligro seguía, las llamas resurgieron por lo que tuvieron que dejar de lado las emociones provocadas por la pérdida de sus compañeros y continuar la batalla contra el fuego. En ese momento decidieron pedir apoyo a las corporaciones cercanas sabiendo que por sí solos ya no serían capaces de hacer frente al siniestro.
Rápidamente arribaron ambulancias particulares de la localidad, brigadistas voluntarios que no se habían sumado todavía, así como algunas pipas para suministrar más agua.
Al paso de los minutos más refuerzos llegaron, bomberos de Valle Hermoso, Río Bravo y Reynosa se dieron cita en el lugar y emprendieron acción inmediata para evitar más tragedias, mientras los bomberos de Matamoros empezaban el relevo con la guardia que iniciaría el turno del viernes a las 08 horas, en medio del shock por la muerte de sus colegas.
Según Nancy Galarza Coello, directora de Protección Civil Matamoros, fueron alrededor de 150 elementos de la región los que se sumaron al combate del incendio de Spellman, logrando controlarlo a eso de las 12 horas del viernes 23. En ese momento se instruyó el retiro de los bomberos, paramédicos y voluntarios por el riesgo de colapso que aún persistía y se asignó a una guardia que permaneció en el lugar junto a dos ambulancias y cuatro pipas para intervenir en caso de que el fuego resurgiera, cosa que no fue necesaria.

CONFIRMACIÓN DE LA TRAGEDIA
Mientras el incendio seguía en desarrollo, el alcalde Alberto Granados Favila, acudió a los nosocomios a donde fueron trasladados los bomberos heridos para conocer su diagnóstico; pasadas las 08:00 horas, con un semblante sombrío, el edil confirmó el deceso de los tres bomberos, lo que causó consternación entre la comunidad.
En su mensaje, el alcalde lamentó el fallecimiento de los efectivos y se comprometió a solventar los gastos funerarios para que las familias pudieran darles una despedida apropiada.
“Es una situación lamentable, estamos muy tristes por esta situación… estamos apoyando a las familias de los tres fallecidos, Carlos Emmanuel Hernández de 18 años, Ángel Acuña de 20 años, también Osvaldo Xavier Cedillo López que era comandante en turno, de edad 51 años, y tenemos dos lesionados, uno en el IMSS de nombre Cesar Rodríguez Hernández de 29 años, se encuentra estable, y otro elemento más en el Hospital General, Jesús Martínez Eguia de 24 años, pedimos respeto para las familias”, declaró Granados Favila ante medios locales.
Horas más tarde, el ayuntamiento dio a conocer que los servicios funerarios se llevarían a cabo en Funerales Lozano, espacio al que llegaron familiares de los héroes caídos para realizar los trámites correspondientes.
El equipo de Hora Cero tuvo la oportunidad de platicar con la madre del más joven de los elementos, Carlos Emmanuel Hernández, hijo único de la familia.
Serena, tal vez por estar aún en shock por la noticia, la señora Maribel platicó que pese a su juventud, Carlos ya tenía cuatro años colaborando como voluntario en el cuerpo de bomberos, trabajo que adoraba.
Con lágrimas a punto de escapar de sus ojos, señaló no querer asesoría legal ni indagar en los motivos que llevaron a la tragedia, solamente quería la liberación rápida del cuerpo de su hijo para poder velarlo, incinerarlo y llevárselo consigo a casa.
En el lugar también se encontraba el padre de Carlos quien emocionalmente afectado no logró emitir palabra alguna y se limitó a asentir con los ojos acuosos al recibir las condolencias.
Por otra parte, la madre de Carlos confirmó a Hora Cero que el comandante Gustavo Acuña, padre del joven Ángel Acuña, sufrió una crisis nerviosa al enterarse de la noticia, por lo que tuvo que ser hospitalizado.
Durante horas, las familias permanecieron a la espera de noticias pues el Servicio Médico Forense no daba una hora exacta para la liberación de los cuerpos y traslado a la funeraria para los preparativos necesarios. Pasadas las 18:00 horas se comunicó que los cuerpos finalmente fueron entregados y que los servicios iniciarían a las 21 horas.

¿QUIÉNES ERAN LOS HÉROES CAÍDOS?
Carlos Emmanuel Hernández Che o Delta 13, tenía 18 años al momento de su fallecimiento. Colaboró en calidad de voluntario por cuatro años en el cuerpo de bomberos de Matamoros.
Pese a su corta edad, contaba con capacitación como bombero estructural y fungía como paramédico en la empresa de ambulancias MED TEC y el grupo especial GERAC.
Sus compañeros paramédicos lo recordaron como un hombre muy valiente, siempre listo para salir a atender las emergencias que se presentaran, y aunque corta, tuvo una vida de propósito en la que logró salvar infinidad de veces a sus prójimos En el ámbito deportivo, la escuela Tae Kwon Do ITF destacó que fue un joven lleno de vida, servicial y muy alegre. El CONALEP plantel 055 también externó sus condolencias a la familia y amigos de Carlos, ex alumno de esta institución.
Sus restos fueron incinerados la noche del sábado 24 de enero y hoy sus cenizas permanecen en el hogar que lo vio crecer.
Ángel Gustavo Acuña Hernández, de 20 años, era hijo del reconocido comandante Gustavo Acuña, miembro por muchos años de Protección Civil Matamoros. La vocación corría por su sangre y desde muy joven tuvo la inquietud de seguir los pasos de su padre.
Estudiaba Ciencias de la Educación en la Universidad Autónoma del Noreste (UANE) y brindaba cursos de primeros auxilios en distintas escuelas públicas y privadas de la ciudad, así como empresas maquiladoras. Dichas instituciones lamentaron la partida del joven y reconocieron los logros que alcanzó a su corta edad.
Además de las certificaciones como bombero, Ángel contaba con capacitación en atención prehospitalaria básica, y colaboró como paramédico con el Centro Regulador de Urgencias Médicas del gobierno del estado y en la Séptima Zona Militar.
Sus restos también fueron incinerados y permanecen en el lecho familiar.
Osvaldo Xavier Cedillo López tenía 51 años al momento de su deceso. Trabajó por más de 25 años en el cuerpo de bomberos y estaba a poco tiempo de solicitar su retiro. Su hermano fue el primero en ingresar al cuartel y fue el encargado de abrirle las puertas un 7 de mayo de 1999 a Osvaldo, quien de inmediato reconoció que esta era su verdadera vocación.
“Me empecé a involucrar en los incendios, me llamó la atención todo esto, el ayudar a la gente, la disciplina aquí en el departamento de bomberos”, declaró hace tiempo a una televisora.
Cedillo López fue recordado como un verdadero héroe por diversos medios locales que a lo largo de su carrera compartieron escenarios de emergencias, así como por amigos y familiares que fueron testigos de su amor por el oficio.
Su disciplina y liderazgo lo llevaron a obtener diversos ascensos hasta ser nombrado subcomandante del cuerpo de bomberos de Matamoros. Nunca dudó de ponerse en riesgo con tal de salvar otras vidas. Durante su carrera ayudó a forjar a los nuevos elementos que hoy se quedan a cargo del cuartel.
Tras las ceremonias de velación y homenajes de cuerpo presente, fue sepultado en el panteón Nuevo, de acuerdo a su voluntad previamente expresada a sus seres queridos.
UN DOLOROSO ADIÓS
Todavía incrédulos por lo que había sucedido algunas horas atrás, los integrantes del cuerpo de bomberos acudieron las instalaciones de Funerales Lozano ubicadas en calle Cuatro con Camilo Manzo, en donde a partir de las 21 horas arribaron los cuerpos de Osvaldo, Ángel y Carlos para ser velados en las capillas 1, 2 y 3, respectivamente.
En este lugar, sus compañeros de Protección Civil realizaron la primera guardia de honor y posteriormente realizaron guardias compañeros de empresas privadas con los que compartieron misiones.
Por el recinto desfilaron decenas de familiares, amigos y ciudadanos que se acercaron a ofrecer sus condolencias a las familias, en medio de un entorno de incredulidad y dolor.
Al culminar las velaciones la tarde del sábado 24, los cuerpos de los héroes fueron trasladados en ambulancias y camiones de bomberos hacia la Estación de Bomberos 1 en donde a las 15 horas se les realizó un homenaje de cuerpo presente para darles el último adiós.
Con la voz entrecortada, Nancy Galarza, titular de Protección Civil, encabezó el último pase de lista al que los asistentes respondieron entre lágrimas con un estruendoso “presente”.
Una vez terminada la ceremonia, acudieron a misas de cuerpo presente, acompañaron a la familia de Osvaldo a su sepelio y despidieron a los padres de Carlos y Ángel que regresaron a la funeraria para su cremación.
El fallecimiento de los bomberos matamorenses se volvió un caso mediático que trascendió a nivel nacional. El dolor generalizado llevó a que la ciudadanía realizara un llamado enérgico a los gobiernos para que brinden mejores condiciones de trabajo a quienes se dedican a combatir los siniestros, que les provean las herramientas necesarias para el combate y la protección personal, trajes apropiados para afrontar las llamas, capacitaciones continuas, pero sobre todo, seguros de vida y salarios dignos que compensen el riesgo que día con día enfrentan.
Morir en la línea del deber es algo que tienen en mente quienes trabajan como primeros respondientes y a pesar de ese conocimiento, por voluntad propia salen todos los días a enfrentar los retos que se les pongan enfrente, conscientes de que esa podría ser la última vez.
