El problema de abasto de agua en la ciudad es tan añejo que hay generaciones que han crecido sin saber lo que es contar con este servicio todos los días, y a pesar de la carencia, han encontrado la manera de sacar adelante sus necesidades básicas ante la omisión de los gobiernos.
Cada mañana, antes de preparar el desayuno, Martha revisa con ansiedad la llave de su patio. Algunas veces cae un hilo de agua, otras ni una gota. En Reynosa, el agua se ha convertido en un lujo que se amacena en cubetas y tinacos, se raciona con disciplina militar y se estira para que dure días, incluso semanas. Y cuando se agota, no queda más remedio que gastar 10 poco que se tiene en agua embotellada y garrafones, incluso para bañarse.

A CUENTA GOTAS
En la colonia Campestre Bugambilias es común que pasen meses sin que salga una gota de las llaves, especialmente en la zona alta, así que cuando finalmente se reactiva el suministro las familias cancelan cualquier actividad para dedicarse de lleno a recolectar la mayor cantidad de agua posible porque no saben cuándo se volverá a repetir el suceso.
“Hoy llegó el agua, después de tanto tiempo, después de cuatro meses ahora vino el agua y estamos agarrando, pero es un chorrito”, expresó Martha, residente de dicha colonia, quien ha tenido que aprender a vivir en escasez, si bien recurrió a comprar varios recipientes para almacenar suficiente agua y una bomba para suministrar las llaves y regadera de su hogar, nunca tiene la certeza de cuántos días alcanzará a cubrir con lo recolectado y cuántos deberá padecer antes de que pueda llenarlos otra vez.
En teoría, en este sector se aplica una dinámica conocida como tandeo, en donde los martes, jueves y sábado por la noche hay suministro, en cambio, en la práctica no se cumple el calendario pactado y el acarreo del agua es insuficiente para cubrir a todas las familias.
Ante esta realidad, las familias de los sectores de Bugambilias han tenido que aprender prácticas de ahorro del agua, le dan un segundo uso a la que utilizan para lavar la ropa, lavan sus trastes con el menor liquido posible y cuando se acaba la que tienen almacenada, recurren a comprar agua purificada hasta para bañarse, representando un fuerte gasto para la economía familiar ya que el garrafón de agua tiene un costo promedio de 25 pesos en las fuentes y hasta 49 pesos en las tiendas de conveniencia.
“Las pipas nos las mandaban por semana, nos las mandaron una vez al mes, una pipa, y solo nos llenaba un recipiente; por decir, yo tengo la pileta, un tinaco y un tanquecito de 200 litros, está bien para que alcance toda la gente, pero nos tenían en el vil abandono”, platicó Jorge, quien desde hace 17 años reside en la calle Esteros, prácticamente al fondo de la colonia, y aunque siempre ha padecido por los tandeos, nunca había pasado tantos días sin recibir el agua.
Por su parte, Ericka, que vive en la zona baja de este sector resulta “privilegiada” en contraste con sus vecinos, pues por su ubicación alcanza a llegar una mejor presión y con ayuda de una bomba rellena sus tinacos más rápido que los demás, aunque esto no la exenta de tener que racionar el agua hasta la siguiente dispersión.
“Tengo 10 años viviendo aquí y siempre es así, hay agua un día sí y uno no, en verano tarda hasta una semana; aquí sí me llega, pero ellos (los habitantes de la zona más alta) tienen que venir a acarrear agua de acá de las casas de abajo porque a ellos no les sube”, comentó.
Otro sector que también padece con el suministro de agua es Paseo de las Flores, aunque ahí hay servicio más continuo, la poca presión impide que se lleven a cabo las actividades de limpieza e higiene cotidianas de forma común, los habitantes también optan por almacenar el líquido y a cubetazos llenan sus lavadoras, lavan sus trastes, e incluso les toca bañarse a jicarazos para economizar.
“Todos los días es lo mismo, necesitamos levantarnos a muy temprana hora para poder alcanzar agua, hay gente que tiene bombas de presión y no dejan subir el agua y los que no tenemos bomba no alcanzamos a llenar los tinacos, para lavar igual, si no te levantas temprano no alcanzas”, relató Brenda, quien destacó que en ocasiones han pasado hasta una semana sin servicio.
“Hemos buscado la manera para poder cocinar, lavar algo de ropa, incluso hemos tenido que comprar de garrafón para podernos bañar”, agregó.

EDUCACIÓN A SECAS
Situaciones complicadas también se viven en las escuelas de estas colonias que constantemente llegan a reducir horarios para disminuir el gasto de agua a pesar de tener la fortuna de recibir la visita de las pipas de forma más constante que los habitantes.
Estos relatos pertenecen a familias que de cierta manera se encuentran en buenas condiciones de salud para ingeniar ideas que les permitan resolver la carencia de agua, pero la vida es más complicada para las que están conformadas por adultos mayores, personas enfermas o con discapacidad, pues para ellas no es tan sencillo acarrear agua en cubetas para resolver sus necesidades o permanecer todo el tiempo en su vivienda esperando que finalmente llegue el servicio para volver a almacenar.

INVERSIÓN QUE AÚN NO DA RESULTADOS
De acuerdo con la versión de los representantes de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (COMAPA), este año se ha invertido en infraestructura para poder resolver esta problemática y garantizar el suministro durante la temporada de mayor consumo, pero es fecha que los vecinos no ven reflejado ese trabajo.
Felipe de Jesús Chiw Vega, gerente general de COMAPA Reynosa, destacó la inversión de 60 millones de pesos que se realizó en el acueducto en el río Bravo para aumentar la capacidad de bombeo hacia las colonias. Manifestó que con la terminación de la primera etapa se logró aumentar el bombeo de 1,900 a 2,200 litros por segundo.
En días recientes iniciaron los trabajos de la segunda etapa con la que se busca aumentar la capacidad de bombeo hasta 2,600 litros por segundo, lo que según los estudios realizados por el organismo, bastarán para proveer diariamente a toda la población.
Por otra parte, se busca un presupuesto de 70 millones de pesos para trabajar en la conducción del líquido desde la planta potabilizadora Rancho Grande hasta la planta de rebombeo que surte al sector Granjas (que comprende 62 colonias, entre ellas Bugambilias, Loma Real y San Valentín), es un proyecto del cual ya se aprobó la primera etapa pero que tomará varios meses en quedar terminado.
Aunque ese trabajo no ha iniciado, el gerente de COMAPA aseguró que con el aumento en el rebombeo general desde el acueducto en el río Bravo, se han reducido los tandeos en la zona de Granjas; por ejemplo, citó el caso de San Valentín, en donde dijo se ha mejorado en un 60% el servicio, y de tener suministro solo dos días, actualmente a diario se bombea el agua por tres horas en la mañana y tres en la tarde, lo que amplia el margen de servicio para los residentes.
“Estamos trabajando en lo posible para que no haya esos tandeos, no queremos llegar a eso, solo que nos falle el agua del río, pero estructuralmente tenemos la infraestructura necesaria para no tener esos problemas”, aseveró Chiw Vega.
Aunque el semáforo de la disposición de agua en el norte de Tamaulipas continúa en rojo y la invitación a ahorrar el líquido siempre existirá, el organismo local ha mencionado que el agua actualmente disponible es suficiente para garantizar el abasto a la comunidad, pero esta versión no se refleja en los domicilios de todos los reynosenses.
Al igual que la presente administración, cada gerente que ha tenido la COMAPA ha prometido dar solución al problema de desabasto en la ciudad, sin embargo, al día de hoy ninguno ha cumplido la meta en el sector Granjas, especialmente en las colonias más cercanas a la salida a Monterrey.
Ante esta realidad, los vecinos se han acostumbrado a la carencia, pero no dejan de anhelar el día en que al abrir su llave puedan tener acceso al agua y realizar sus actividades sin batallar, como cualquier persona que paga por un servicio lo esperaría.

RECIPIENTES, FUENTE DE ENFERMEDADES
Mantener agua almacenada en tinacos, tambos y cualquier otro recipiente es la única forma de hacerle frente a la escasez, pero si uno de los contenedores llega a estar mal tapado, representa una fuente de enfermedades para la población.
El agua limpia estancada es el ambiente perfecto para la reproducción del mosquito transmisor de enfermedades como el dengue, zika y chikungunya.
La forma de evitar su reproducción es colocar abate en los recipientes y mantenerlos bien cerrados. El abate se entrega de forma gratuita en cualquier centro de salud, sin embargo, pocos se acercan a solicitar este producto.
Si no está sellada herméticamente el agua se puede contaminar con polvo y otros residuos dispersos en el ambiente, favoreciendo el crecimiento de bacterias, virus y parásitos como E.coli, criptosporidio y otros microorganismos que causan enfermedades gastrointestinales, fiebre tifoidea, entre otras.
