Halloween: ¿una fiesta pagana?

Las iglesias católica y bautista en Reynosa contrastan el significado religioso sobre esta festividad. Mientras los católicos proponen celebrar la víspera de Todos los Santos, la Cristiana-Bautista llama a los creyentes a evitar su participación y fortalecer su fe.

Reynosa, Tamaulipas

Con la llegada del 31 de octubre, las fiestas de disfraces, las decoraciones de terror y las actividades relacionadas con el Halloween comienzan a ocupar espacios públicos, comercios y cientos de hogares. Sin embargo, mientras esta celebración se ha convertido en una tradición popular, las iglesias mantienen sus posturas sobre su significado y la manera en que los creyentes deben relacionarse con ella.

En Reynosa, Jesús Benito Rivera, párroco de la iglesia Sagrado Corazón de Jesús, y Gerardo Rito Piñón, pastor de la iglesia cristiana bautista “Monte de los Olivos”, compartieron sus perspectivas sobre el origen de la festividad, sus implicaciones religiosas y las recomendaciones que ofrecen  las familias, particularmente cuando se trata de la participación de niños y jóvenes.

Aunque ambos representantes religiosos expresaron reservas ante los elementos relacionados con la muerte, el ocultismo y las prácticas espirituales que asocian con los orígenes del Halloween, sus propuestas presentan diferencias. Mientras el sacerdote católico plantea transformar la celebración en una noche dedicada a los santos y a la luz, el pastor bautista sostiene que los creyentes deben abstenerse de participar en estas actividades y orientar sus decisiones a partir de las enseñanzas bíblicas.

Una celebración con raíces antiguas

Al explicar el origen del Halloween, Rivera señaló que la festividad tiene antecedentes en antiguas tradiciones europeas, relacionadas con las creencias de pueblos que asociaban el cambio de estación y el final de las cosechas con la posibilidad de que los espíritus regresaran al mundo de los vivos.

Según su explicación, algunas de esas comunidades utilizaban disfraces, antorchas y fogatas como parte de sus creencias y prácticas para protegerse de los espíritus que, de acuerdo con sus tradiciones, podían representar una amenaza.

El sacerdote sostuvo que, con la expansión del cristianismo, algunas celebraciones de origen pagano fueron reinterpretadas desde la perspectiva religiosa. En ese contexto, vinculó el Halloween con las conmemoraciones cristianas de Todos los Santos y de los fieles difuntos, que se celebran el 1 y el 2 de noviembre, respectivamente.

Por su parte, Rico Piñón situó los antecedentes de la festividad en las antiguas tradiciones de los pueblos celtas de Europa, particularmente en la celebración conocida como Samhain, relacionada con el final de la temporada de cosechas y el inicio de una nueva etapa del año.

El pastor consideró que, más allá de los cambios que ha experimentado con el paso del tiempo, la celebración conserva un trasfondo que, desde su interpretación bíblica, está relacionado con creencias paganas y prácticas vinculadas con los muertos.

Ambos representantes religiosos coincidieron en señalar que el Halloween ha cambiado con los años y que actualmente gran parte de su popularidad está asociada con actividades recreativas, disfraces, dulces y reuniones sociales.

La Iglesia católica propone una Noche de Luz

Desde la perspectiva católica, Rivera explicó que la Iglesia ha promovido actividades alternativas para dar un sentido diferente a la noche del 31 de octubre, al relacionarla con la víspera de la celebración de Todos los Santos.

El sacerdote se refirió a la llamada Noche Blanca, también conocida como Noche de Luz, una iniciativa que algunas parroquias realizan mediante reuniones y actividades en las que niños y jóvenes se disfrazan de santos y santas.

El propósito, explicó, es cambiar el enfoque de las representaciones de terror, muerte y personajes malignos por una celebración centrada en figuras religiosas consideradas ejemplos de vida cristiana.

Rivera recordó que este tipo de actividades se realizaban desde hace décadas en distintas parroquias y mencionó que, durante sus 32 años como sacerdote, ha conocido experiencias en las que se invita a los niños a participar con vestimentas alusivas a los santos. En algunas de estas actividades, agregó, incluso se organizan concursos y se entregan premios a quienes presentan los mejores disfraces.

Para el párroco, esta alternativa permite que los menores participen en una celebración recreativa sin dejar de lado la formación religiosa.

Señaló que los niños suelen interesarse por el Halloween debido a los dulces, los chocolates y la oportunidad de disfrazarse, sin que necesariamente exista una intención de realizar prácticas contrarias a sus creencias. Por ello, consideró importante explicarles el significado de las festividades religiosas y ofrecerles opciones que combinen la convivencia con la enseñanza de la fe.

Desde esta perspectiva, la propuesta católica no se limita a rechazar el Halloween, sino que busca aprovechar la fecha para recordar la vida de los santos y promover valores que, de acuerdo con la Iglesia, deben orientar la conducta de los creyentes.

El sacerdote también relacionó estas celebraciones con el Día de Todos los Santos, el 1 de noviembre, y la conmemoración de los fieles difuntos, el día 2, fechas en las que los católicos recuerdan a quienes han fallecido y oran por su descanso eterno.

Rivera explicó que estas jornadas tienen para la Iglesia un sentido relacionado con la esperanza, la vida eterna y la fe en Dios, en contraste con una visión centrada en el miedo o la muerte.

La postura bautista: evitar la participación en el Halloween

La perspectiva del pastor Rico Piñón es distinta en cuanto a la participación de los creyentes en la festividad.

El representante de la Iglesia Bautista Monte de los Olivos señaló que, desde su interpretación de las Escrituras, el Halloween representa una oportunidad para hablar de la fe en Jesucristo, pero no una celebración en la que los cristianos deban involucrarse.

Explicó que su congregación considera importante compartir el mensaje bíblico durante estas fechas y recordar las enseñanzas de Jesús, particularmente aquellas relacionadas con la vida, la fe y la relación con Dios.

El pastor indicó que, aunque algunas personas consideran que los disfraces y las actividades infantiles son una diversión sin mayores consecuencias, su postura es que debe tomarse en cuenta el trasfondo espiritual que atribuye a la festividad.

En ese sentido, manifestó que la congregación no participa en el Halloween y que sus integrantes deben mantener una postura acorde con sus convicciones religiosas, incluso cuando se encuentren en espacios donde otras personas sí celebren.

Rico Piñón recomendó a los creyentes consultar la Biblia para orientar sus decisiones y fortalecer su relación con Dios mediante la oración y la asistencia a la iglesia. También hizo un llamado a evitar que las diferencias de creencias se conviertan en motivo de confrontación. Consideró que los cristianos pueden expresar su desacuerdo con determinadas prácticas sin recurrir a insultos, descalificaciones o actitudes ofensivas hacia quienes piensan diferente.

De acuerdo con el pastor, la intención es mantener una postura de separación respecto de aquello que consideran incompatible con su fe, pero sin convertir esa diferencia en un enfrentamiento con la sociedad.

Su planteamiento, por tanto, se centra en la responsabilidad individual de los creyentes de actuar de acuerdo con las enseñanzas bíblicas, aun cuando determinadas costumbres se encuentren ampliamente extendidas.

Disfraces y ocultismo, entre las principales preocupaciones

Uno de los puntos abordados por ambos representantes religiosos fue el uso de disfraces relacionados con figuras como el diablo, los fantasmas, la muerte y otros personajes de terror.

Rivera explicó que la Iglesia católica ha expresado reservas ante las prácticas que, desde su perspectiva, se alejan de la fe cristiana y pueden involucrar la invocación de espíritus, la adivinación o actividades asociadas con el ocultismo.

El sacerdote recordó que, en determinadas épocas, algunas celebraciones estuvieron acompañadas de prácticas como el uso de la ouija y otras actividades orientadas a intentar conocer el futuro o establecer contacto con supuestas entidades espirituales. Consideró que estas prácticas contribuyeron a generar preocupación dentro de la Iglesia y reforzaron la necesidad de ofrecer orientación religiosa a las familias.

También hizo referencia a los casos de personas que, según señaló, realizan rituales o sacrificios de animales durante estas fechas. Sin embargo, durante la entrevista no aportó datos específicos que permitieran establecer la frecuencia o las circunstancias de esos hechos.

Rivera sostuvo que la labor de la Iglesia consiste en explicar a los creyentes el significado de estas prácticas desde la doctrina católica y promover actividades que considera acordes con la fe.

Por su parte, Rico Piñón señaló que los disfraces pueden parecer una actividad recreativa, pero sostuvo que, desde su interpretación de la Biblia, los elementos relacionados con representaciones malignas no deben considerarse completamente ajenos a las creencias espirituales.

El pastor hizo referencia a pasajes bíblicos que describen la lucha espiritual entre el bien y el mal para explicar por qué su congregación recomienda evitar este tipo de celebraciones.

Ambos líderes religiosos coinciden así en que los creyentes deben reflexionar sobre el significado de las actividades en las que participan. Sin embargo, sus planteamientos corresponden a interpretaciones religiosas y no constituyen, por sí mismos, evidencia de que utilizar determinados disfraces provoque consecuencias sobrenaturales.

Comercialización y convivencia familiar

Otro de los aspectos que destacó Rivera es la transformación comercial del Halloween, una celebración que, de acuerdo con su explicación, ha adquirido popularidad mediante la venta de disfraces, dulces, adornos y productos relacionados con el terror.

El sacerdote consideró que el consumo ha desplazado parte del significado histórico y religioso que algunas personas atribuyen a estas fechas.

Comparó este fenómeno con otras celebraciones, como la Navidad, en la que considera que el consumo y los personajes comerciales pueden ocupar un lugar más importante que el significado religioso de la festividad.

Desde su perspectiva, las familias pueden aprovechar estas fechas para convivir y enseñar a los menores el sentido de las celebraciones cristianas, sin que la diversión tenga que estar vinculada con representaciones de miedo o prácticas que contradigan sus creencias.

La postura bautista también pone el acento en la formación religiosa de los niños y jóvenes. Rico Piñón señaló que los padres y las congregaciones tienen la responsabilidad de orientar a los menores para que conozcan los fundamentos de su fe y comprendan por qué determinadas actividades no son aceptadas dentro de su comunidad religiosa.

En ambos casos, la educación religiosa aparece como un elemento central para que las familias tomen decisiones sobre la participación de sus hijos en las celebraciones de octubre.

Las recomendaciones, sin embargo, no son idénticas: mientras el sacerdote católico plantea la posibilidad de conservar la convivencia mediante actividades alternativas, el pastor bautista llama a mantener una separación respecto de la festividad.

Dos perspectivas religiosas ante una misma fecha

Las declaraciones de Rivera y Rico Piñón muestran cómo dos comunidades cristianas pueden compartir preocupaciones sobre una misma celebración y, al mismo tiempo, proponer respuestas diferentes.

Para el sacerdote católico, la víspera del 31 de octubre puede convertirse en una oportunidad para promover la fe mediante la llamada Noche Blanca, recordar a los santos y preparar las conmemoraciones del 1 y el 2 de noviembre.

Para el pastor bautista, en cambio, la postura de los creyentes debe centrarse en no participar en el Halloween, estudiar las Escrituras y fortalecer su relación con Jesucristo.

En ambos planteamientos, la orientación de niños y jóvenes ocupa un lugar importante, al igual que la necesidad de que las decisiones familiares respondan a las convicciones de cada comunidad religiosa.

En una ciudad como Reynosa, donde las costumbres relacionadas con el Halloween conviven con las tradiciones del Día de Muertos y las celebraciones religiosas, estas perspectivas ofrecen una muestra de las distintas formas en que las comunidades interpretan una fecha que ha adquirido un carácter social y comercial.

Más allá de las diferencias doctrinales, los dos representantes coincidieron en la importancia de la formación espiritual y de evitar que las diferencias de creencias deriven en agresiones hacia otras personas.

Así, mientras se acerca el 31 de octubre, las iglesias católica y bautista mantienen sus respectivas recomendaciones para los creyentes: una propone celebrar la víspera de Todos los Santos mediante actividades alternativas, mientras que la otra llama a abstenerse de participar en el Halloween y a orientar la conducta a partir de las enseñanzas bíblicas.

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