El transporte público en esta frontera está muy lejos de estar en las condiciones deseadas, pero lo físico queda en segundo plano cuando la constancia en el servicio trastorna el día a día de los usuarios.
Actualmente viajar en transporte público en Reynosa se ha vuelto un viacrucis; las condiciones de las unidades o el precio de la tarifa ya no encabezan la lista de quejas, aunque tampoco han desaparecido, ahora la tardanza en las corridas, la disminución de las rutas, el tiempo que se pierde en el tráfico y las malas actitudes de algunos choferes son las razones por las que moverse en las “peseras” puede resultar desesperante para los usuarios.
Después de la pandemia de COVID-19 el trasporte público en Reynosa sufrió un fuerte golpe, la poca demanda del servicio orilló a rutas como la 15, Carlos Cantú, Rancho Grande, Penal 1 y Jardines Coloniales a reducir sus corridas hasta que finalmente desaparecieron.
Las que sobrevivieron sufrieron cambios que impactaron principalmente a los pasajeros. Las corridas diarias salen a horas irregulares lo que impide a los usuarios programarse para llegar a tiempo a sus destinos, esto los lleva a invertir entre dos y cuatro horas diarias en su traslado, pero al tiempo del trayecto se suma la espera que puede tomar hasta otra hora, dependiendo de la ruta que se espere.
Esta situación se ha convertido en un calvario para los usuarios, especialmente para los que no tienen los ingresos suficientes para optar por alternativas como Didi o taxis, a ellos no les queda de otra más que salir de sus hogares con mucho tiempo de anticipación por si la pesera tarda mucho en pasar, y resignarse a llegar a casa muy tarde porque tampoco tienen certeza de cuánto tiempo esperarán su transporte cuando concluyan su jornada laboral.
Quienes tienen mejor economía han hecho sacrificios para adquirir autos propios, otros dividen gastos entre vecinos para moverse en taxis y los menos han reducido al mínimo sus salidas para evitar los largos e incómodos tiempos de espera.

CRISIS EN LAS RUTAS
La ruta 12 Cavazos ejemplifica la crisis que aqueja a otras líneas. En tiempos de pandemia el encargado de esta concesión espació los tiempos de las corridas para ayudar a los choferes a que los camiones llevaran más pasaje y con ello pudieran tener ganancias suficientes para cubrir la renta del camión y tener ingresos para sus familias. En ese entonces las unidades circulaban cada 60 minutos.
Una vez que terminó la contingencia y se llamó a la nueva normalidad, empezaron a correr entre semana cada 30 minutos, después cada 25 y los fines de semana continuaron pasando cada hora. En esos tiempos también se modificó el recorrido por la desaparición de la ruta Rancho Grande y la 12 empezó a cubrir Cavazos, Actrices Mexicanas, Rancho Grande, Caracoles, Ribereña y finalmente Zona Centro, convirtiendo un camino de 40 minutos en uno de poco más de una hora, aunque el cambio molestó a los pasajeros originales con el tiempo se acostumbraron.
Tras una breve temporada, las salidas volvieron a su horario regular, cada 20 minutos, pero la buena fortuna duró poco tiempo y en los últimos meses de nueva cuenta se vive una crisis.

EXCESO DE MULTAS
De acuerdo con el testimonio de un conductor que pidió mantenerse anónimo, el motivo por el que actualmente no hay un horario definido para las corridas de la ruta Cavazos es la falta de choferes, y la razón por la que los operadores no se mantienen en el trabajo es por el exceso de multas que el encargado les aplica ante situaciones que en ocasiones están fuera de control.
Los conductores deben presentarse todos los días en la terminal a las 5:40 horas, y dependiendo del número de choferes será definido el horario en que se realizarán las corridas del día. Si se presentan un minuto tarde, pierden el derecho a circular ese día y además deben pagar una multa de 500 pesos.
Por cada minuto de retraso deben pagar una sanción, si no levantan a un pasajero también, no portar el uniforme completo es otro motivo de castigo económico; ante tanta multa y el pago de la renta diaria del camión el recurso que les queda a los choferes es mínimo, es por ello que ya no se quieren presentar a trabajar, en algunas jornadas solamente cuatro personas se presentaron lo que se tradujo en muy pocas corridas para ese día.
El operador que brindó la información manifestó que solo en esta ruta ha encontrado tantas trabas para desempeñar su labor, por lo que está considerando seriamente en buscar a otras líneas o de plano buscar otra forma de ganarse la vida.
“Al final del día lo que ganas se va en las sanciones y ya no vale la pena”, lamentó.
El conflicto entre concesionario y choferes impacta directamente a los pasajeros quienes pagan las consecuencias de las sanciones impuestas a los conductores.

EL TIEMPO LOS CONSUME
Trinidad tiene que salir de su casa dos horas antes de su entrada al trabajo, la primera hora la utiliza para esperar el camión ya que nunca sabe la hora en que pasará ese día, la segunda hora es lo que dura el recorrido hasta el punto donde debe bajar. Por fortuna, su empleo se encuentra a pocos minutos de la bajada, pero hay personas que deben invertir hasta tres horas para llegar a su destino, por ejemplo, las que se dirigen a los parques industriales y no cuentan con transporte dentro de su empresa. Al salir de su jornada vive la misma dinámica: llega a su parada y si tiene suerte, la pesera pasa en 5 ó 10 minutos, pero puede tardar hasta una hora, más el tiempo que debe invertir hasta llegar a casa.
Historias similares se viven en rutas como 16 Constitución, Narciso Mendoza, Clínica 18 y Calle 20, que no tienen un horario definido entre una salida y otra, y cuyo tiempo de espera se prolonga durante los fines de semana.
En el caso de la Clínica 18 tiene poca demanda por parte de los habitantes de las colonias que recorre, sin embargo, hay muchos pasajeros que requieren llegar a las oficinas de Bienestar Federal ubicadas en el Centro de Convenciones o a la Universidad Tecnológica de Tamaulipas, pero a pesar de ello las unidades circulan cada 30 minutos.
¿QUÉ MÁS LES DUELE A LOS USUARIOS?
En Reynosa, a la mayoría de los usuarios más que el costo del pasaje les molesta la actitud de los choferes.
En redes sociales han trascendido pleitos que se han generado entre conductores por tratar de ganarse el pasaje, porque se les atravesó un automovilista o porque les hicieron notar que no entregaron el cambio completo. También es común ver a los operadores “jugando carreritas” para cumplir a tiempo su recorrido, lo que pone en riesgo a los pasajeros.
Otra queja común es la falta de empatía con las personas de la tercera edad o con discapacidad ya que lo más común es que los “peseros” arranquen cuando el pasajero apenas se encuentra subiendo las escaleras de la unidad, lo que se traduce en caídas que en ocasiones han resultado fatales.
El alto volumen de la música y los géneros de la misma también son motivo de molestia, además de ser contaminación auditiva que provoca dolores de cabeza, es un factor que distrae al chofer y ocasiona que no escuche el llamado del pasajero al pedir la bajada.
Las condiciones de los microbuses o peseras ha mejorado paulatinamente en los últimos años. Aunque todavía están lejos de ser unidades de primer nivel, una buena parte de la flotilla está en condiciones aceptables, algunas hasta cuentan con aire acondicionado y televisión. Las unidades conocidas como “zombis” cada vez son menos, han quedado olvidadas unas cuantas en rutas como Obrera 17 o Narciso Mendoza.

CURSOS PARA CHOFERES
Para combatir estas querellas, la delegación de transporte que apenas hace unos meses cambió de titular, está implementando cursos como educación vial y manejo a la defensiva, atención especial a personas con discapacidad, reglamento y normas técnicas, entre otros talleres.
De igual forma, están sujetos a exámenes antidoping aleatorios para garantizar que estén sobrios durante su turno.
Además, en el mes de agosto las cuatro mil unidades que prestan el servicio en Reynosa iniciarán la revista mecánica para que la autoridad pueda verificar las condiciones físicas de los vehículos, tras esa revisión se dictarán las reparaciones que deberán hacerse para hacer más cómodo y seguro el traslado de los usuarios.
CHOFERES TAMBIÉN SUFREN
Ser chofer de pesera ya no es el plan de vida de muchos jóvenes como antes. Sin prestaciones ni un sueldo fijo, los operadores enfrentan jornadas de hasta 12 horas, estrés constante por el tráfico y problemas de salud por la vida sedentaria.
Arturo, quien toda su vida ha sido chofer de peseras y actualmente maneja un taxi, lamenta no tener tiempo para hacer algo de ejercicio.
Por las mañanas cuando el clima es agradable hay mayor demanda de su servicio y debe aprovecharla, y por la tarde termina fastidiado, por lo que solo busca llegar a su cama para descansar. Esta vida sedentaria le ha provocado problemas de circulación, hipertensión y algunos problemas cardiacos.
“Al final del día solo quiero acostarme. Ya no tengo energía ni para caminar, pero es el trabajo que me toca para sacar adelante a mi familia”, señaló Arturo.
EL TRANSPORTE EN NÚMEROS
De acuerdo con la Delegada del Transporte Público en Reynosa, Lidia Garza Salinas, cuatro mil vehículos son destinados para este servicio.
43% son utilizadas como taxi, ya sea de sitio o libre, el 27% trabajan como rutas o peseras, 25% sirven como transporte de personal y solo el 5% se destinan a transporte escolar.
Respecto al servicio de las peseras, actualmente están vigentes 25 rutas, de las cuales, 14 tienen ramales o sub rutas, lo que hace un total de 47 trayectos que se recorren a diario en la ciudad.
Para que exista una ruta o sitio de taxi se debe solicitar una concesión o permiso. En Reynosa hay 1,752 concesiones en las diferentes modalidades de transporte. A los concesionarios les corresponde contratar choferes, proporcionar unidades y mantenerlas en buen estado para el mejor provecho de los pasajeros.
En los últimos años las unidades se ha modernizado y ya son pocas rutas las que se ven con asientos sueltos, con el piso roto o sin todas sus ventanas, existen unidades que aunque en su exterior no resultan agradables a la vista, en su interior cumplen con las condiciones básicas para viajar.
TARIFAS OFICIALES
La versión de la Delegación de Transporte Público es que el costo oficial en la entidad es de 11 pesos para pasaje general y 8 pesos para pasaje preferente (adultos mayores, estudiantes, menores de 4 años), sin embargo, en Reynosa desde principios del 2025 los precios aumentaron a 13 y 10 pesos respectivamente, sin que esto se haya reflejado en una mejora en las condiciones de las unidades ni la regularidad del servicio.
Actualmente, la Secretaría de Transporte Público se encuentra analizando la posibilidad de aumentar la tarifa en la entidad. Para ello se están revisando las condiciones de las unidades, la cantidad de pasajeros que usan las rutas y los precios de mantenimiento, refacciones y combustibles que utilizan los vehículos.
Una vez dictada la nueva cifra, existe una alta probabilidad que vuelva a aumentar el precio en la frontera por decisión de los concesionarios, lo que impactará el bolsillo de los usuarios.
Mientras tanto, los reynosenses tienen que seguir batallando con un servicio que no saben cuántas horas de su vida les costará, ante la imposibilidad de acceder a un transporte mas cómodo, eficiente, y por supuesto, más rápido.
