Las canciones que emplean los candidatos de los diversos partidos políticos son tarjetas de presentación sonora en donde a ritmo de cumbia, pop y banda, entre otros géneros musicales, resaltan sus valores ciudadanos y aptitudes.
Detrás de cada “hit” político existe una ardua labor por materializar la idea auditiva que el candidato y su equipo de trabajo plantean para promover su imagen. No es solo para ambientar el mitin y dar paso a la algarabía, es una “pista” que podría reproducirse como votos durante las elecciones porque la música tiene el don de mover voluntades.
Y es que la música tiene el poder de tocar más puertas que cualquier político en campaña, pues mientras el aspirante apenas recorrió una cuadra y dialogó con una docena de personas, la canción que lo identifica ya se esparció por el sector y entregó el mensaje a simpatizantes y apartidistas.
Por ello no es casualidad que se ponga empeño a los “sencillos” que emergen durante la efervescencia electoral, ni que se reproduzcan tantas veces como sea posible en los cruceros o en las calles de alguna colonia, ya que a final de cuentas la música también es un medio de comunicación que puede influir en las personas sin importar su estatus social.
NOTA POR NOTA
La música de los políticos no nace por sí sola, detrás de ella hay un proceso de creatividad en el que participan productores, cantantes, músicos y compositores, quienes buscan crear un “himno” a modo que el candidato quede satisfecho y apruebe que sea sonado en los sectores de la ciudad.
Arnulfo Rangel López es un productor musical con 13 años de experiencia. Ha realizado música para programas de televisión, comerciales y campañas políticas.
A su estudio de grabación han llegado candidatos de épocas de antaño y actuales a solicitar el servicio que otorga. No hace distinciones de partidos políticos porque deja en claro que lo que hacen los productores es arte y la única tendencia es la perfección.
“Parte de mi trabajo es hacer comerciales, eso te da la pauta y la experiencia para saber cómo vas a vender a tal o cual candidato porque a final de cuentas vas a vender la ideología o la imagen de un candidato porque a veces la ideología no la tienen”, dice.
Explica que son una serie de fases las que se tiene que desarrollar para crear la melodía que se presentará en la batalla electoral por ganar adeptos y adjudicarse el cargo elección popular.
Hay dos opciones para crearla: la primera es adaptar la letra a una canción ya existente, pues a la gente le resulta más fácil familiarizarse con ella. De esta manera, se toma una canción del grupo exitoso del momento y se hace las adecuaciones mediante un proceso que se llama secuencia que consiste en reproducir los acordes de la canción original a la más similar que se pueda.
La otra alternativa es elaborar la música inédita, netamente original e insertarle la letra, lo cual requiere mayor dedicación. Sin embargo, esto se ha ido perdiendo conforme evolucionan las campañas políticas y la sociedad.
“Se ha ido perdiendo el que sean canciones originales lo que los partidos buscan son éxitos comerciales y sobre esos éxitos adaptar la letra de campaña. Se ha ido perdiendo el ser original en la música de la campaña”, expresa el productor originario de Piedras Negras, Coahuila, pero que ya tiene algunos años radicando en la ciudad de Reynosa.
Si el ritmo debe quedar impecable la voz del cantante que se emplee para interpretar la canción no puede registrar desafines, ya que podría dañar el trabajo y ello impediría que el público lo disfrute.
Rangel López comenta que utilizan un software denominado “Autotune” el cual detecta las desentonaciones que el intérprete registra durante la grabación. De resultar positivo de nueva cuenta tendrá que entonarse la canción.
“El mercado de la música es ahora tan perfecto en la cuestión de voces. A pesar de que sea música de campaña si tú oyes algo que está un poquito desafinado te puede echar a perder no digamos el trabajo de las campañas pero sí el hecho de decir eso está mal hecho y aunque la gente no tenga estudios de música se da cuenta porque ya está acostumbrada a la perfección”, comenta.
La letra de la canción no representa tanto problema ya que se redunda en lo de siempre prosperidad, empleo seguridad, limpieza, en suma propuestas con ritmo popular para mover a las masas.
PONLE PLAY
El entrevistado enuncia que la gente tiene más oportunidad de escuchar las canciones de campaña que presenciar al candidato, por ello es que la música es la tarjeta de presentación de los postulados.
“Muchas veces las personas no conocen al candidato pero cómo se sienten familiarizados con la música determina muchas veces por quien votan en ese sentido. La música mueve voluntades, tiene el poder de cambiar el estado de ánimo por eso nunca se encontrará una canción de un candidato que sea triste, será alegre porque está hablando de prosperidad”, pronuncia.
Expone que la música ha evolucionado conforme las exigencias del mercado musical. Es cierto, se continúan trabajando con géneros como la cumbia, el huapango, pero también se incide en el pop y la música de banda.
En su experiencia, Arnulfo Rangel habla sobre una de las canciones que actualmente utiliza el candidato a la presidencia municipal de Reynosa de la coalición “Todos somos Tamaulipas”, José Elías Leal, ya que él participó en la producción.
Dice que lo sorprendió que se tomará como base la canción “Locked out of heaven”, de Bruno Mars, pues pertenece al género pop, el cual en su mayoría influye en la juventud.
Así también, recuerda la peculiaridad del profesor José de Jesús González Mitre, ex candidato diputado federal del Partido Nueva Alianza en las elecciones del año pasado, que grabó un disco de “covers” en su estudio y que estuvo regalando durante su campaña.
LA MuSICA NO MIENTE
El entrevistado aborda el tema de la honestidad de los políticos a raíz de las deudas que han contraído con él algunos a los que les ha otorgado el servicio.
Señala que en ocasiones le han quedado a deber algunos “piquitos” de 100 o 200 pesos. Con frases como “a la vuelta te los traigo” o “después hacemos un pollito” se olvidan de cubrir enteramente su responsabilidad.
“¿Te han quedado mal en tu colonia cuando te dijeron que te iban a pavimentar la calle? Bueno así mas o menos, ¡son políticos!”, exclama.
Añade que a los partidos les cobra por igual, no hace distinciones sin son pequeños o grandes. Sin embargo, destaca que entre más presupuesto tengan los candidatos para su campaña más “agarrados” son, así lo deja en claro su experiencia.
Pese a todo, sostiene que los candidatos en su mayoría son personas de buenas intenciones pero que al conseguir su objetivo cambian su manera de ser, aunque no en todos los casos.
“La música y el mensaje que se transmite en ella es correcta, el que puede ser deshonesto es el candidato”, finaliza.
