Alarma en autoridades y comunidad aumento en abuso a menores fronterizos; expertos identifican violencia normalizada en la sociedad, falta de redes de apoyo entre migrantes y desatención al cuidado de la salud mental en tutores como detonantes del delito.
Reynosa, Tam.
Aunque se pudiera pensar que el mayor acceso a la información, la existencia de programas para guiar la paternidad y las penas vigentes en el Código Penal de Tamaulipas serían suficientes para inhibir los actos de violencia contra las infancias, la realidad es que no.
De acuerdo con las investigaciones del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF por sus siglas en inglés), México ocupa el segundo lugar en maltrato infantil, siendo los menores de entre 0 y 14 años de edad los más afectados.
Reynosa no es la excepción. A pocos días de completar el primer semestre del año, existen al menos tres casos públicos que han conmocionado a la sociedad fronteriza, uno de ellos, la muerte a golpes de una niña de apenas seis años de edad.
De acuerdo con los datos públicos de la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas, en la región Reynosa que también comprende a los municipios de Camargo, Díaz Ordaz, Guerrero, Mier, Miguel Alemán y Río Bravo, de enero a abril del 2026 se han denunciado 562 casos de violencia familiar, siendo el mes de marzo el que registra una tendencia más alta. Específicamente en este municipio las querellas ascienden a 327 casos durante el primer trimestre del año.
A nivel estatal se acumulan 2 mil 457 denuncias en lo que va del año, y son Reynosa y Tampico los municipios que concentran el mayor número de denuncias documentadas.
Estos, son solo los casos que llegan a denuncia formal, hay muchos más que se quedan en las penumbras.
El maltrato infantil es cualquier acción u omisión que dañe el desarrollo físico, la salud emocional o la dignidad de los menores de 18 años. El maltrato puede ser físico, psicológico, sexual o por negligencia, y puede ejercerse a través de gritos, amenazas, pellizcos o nalgadas, pero también escalar a formas más graves como el abuso sexual o golpes contundentes que puedan cobrar la vida del infante.

EL CASO QUE CONMOCIONÓ A REYNOSA
Aunque a diario se presentan situaciones de violencia familiar, este 2026 se han presentado tres casos que han conmocionado a la sociedad.
El primero de ellos y el más cruel, fue el feminicidio de la pequeña Emiliy de apenas seis años de edad, quien perdió la vida a consecuencia de la golpiza que le propinó su progenitor.
La noche del pasado 7 de febrero vecinos del fraccionamiento Ampliación Puerta Grande Sector IV llamaron al 911 para pedir apoyo tras escuchar gritos de auxilio provenientes de una de las últimas viviendas del sector.
Al lugar arribaron elementos de seguridad y una ambulancia, en donde se trasladó a Emily y sus hermanitos hacia el Hospital General de Zona número 15 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). La niña ingresó con graves lesiones presuntamente ocasionadas por su padre, mientras que sus hermanos de cuatro años y seis meses de edad, también presentaban huellas de violencia en menor magnitud.
Horas más tarde, durante la madrugada del 8 de febrero, Emily perdió la vida ante la gravedad de las lesiones, entre ellas una fractura craneal. En su cuerpo se encontraron huellas de violencia añejas, apuntando a un maltrato recurrente.
Tras la muerte de la menor, autoridades de la Fiscalía Especializada en la Investigación de Delitos de Feminicidio y Homicidio Doloso de Mujeres tomaron conocimiento de los hechos y realizaron las primeras indagatorias. Mientras tanto, el Sistema DIF Reynosa resguardó a los hermanitos en cuanto fueron dados de alta en el hospital.
Marcos “N”, aún en estado de ebriedad, fue detenido por efectivos de la Guardia Estatal en el nosocomio. Posteriormente se llevó a cabo un cateo en el domicilio, en el que se localizaron latas de cerveza y huellas de violencia. El presunto responsable fue puesto a disposición de la autoridad y enfrenta su proceso legal en prisión preventiva. Se espera que para mediados de junio concluya la investigación complementaria y se dicte una sentencia.
Este feminicidio conmocionó a la sociedad fronteriza. Ante la gravedad del caso y la situación económica de la familia, el propietario de la funeraria Valle de la Paz, Oscar Hinojosa Cantú, decidió costear los gastos del servicio y el traslado del cuerpo a Matamoros, ciudad de donde es originaria la familia materna.
Tanto familiares, vecinos, integrantes de colectivos locales y completos desconocidos acudieron a acompañar a Emily a la funeraria. Algunos vecinos colocaron veladoras y peluches al exterior de su domicilio en homenaje a la pequeña.
Al concluir las primeras investigaciones, los hermanitos de Emily fueron devueltos a su madre. Tras la perdida de la niña, poco se supo del paradero de la familia, aunque se presume que regresaron a Matamoros.

VIOLENCIA SIGUE CRECIENDO
Dos meses más tarde, una presunta desaparición encendió de nuevo las alarmas de la sociedad reynosense.
La noche del 15 de abril, una niña de 12 años de nombre Ada Liz salió huyendo de su domicilio sin que se supiera la razón. En cuanto se enteró, su madre Francisca reportó su desaparición ante la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas y pidió el apoyo del colectivo Amor por los Desaparecidos para encontrarla.
La búsqueda comenzó por parte de voluntarios en los alrededores de su domicilio en la colonia Almaguer. Ante la falta de resultados, familia y voluntarios se manifestaron cerrando parte de la carretera Reynosa- Río Bravo. Esto llevó a que a que autoridades estatales y municipales se involucraran en el operativo, mismo que se extendió hasta las 04:00 horas del 17 de abril.
Tras unas pocas horas de descanso la búsqueda se reanudó. Poco después de las 09:00 horas voluntarios informaron el hallazgo con vida de la menor, quien se encontraba escondida en el tianguis de la colonia Almaguer, según informó el colectivo que participó.
Al ser evaluada por la autoridad, Ada Liz dijo ser víctima de maltrato en su hogar, lo que le dio un giro a la investigación.
La menor fue resguardada en las instalaciones de la Fiscalía Especializada en Investigación de los Delitos de Desaparición Forzada mientras las autoridades la evaluaban físicamente y tomaban su declaración. Una trabajadora social del Sistema DIF se sumó a la entrevista para garantizar el respeto a sus derechos.
Pasadas las 10:40, la madre y padrastro de la niña llegaron para confirmar la identidad de Ada Liz e iniciar una serie de interrogatorios que se extendieron hasta las 13:00 horas.
Al salir del edificio, la señora Francisco negó haber ejercido violencia en contra de su hija y se dijo en la mejor disposición de cooperar con la autoridad para demostrar su inocencia. La familia conformada por los tutores, una de las abuelas y otros menores, se retiró del lugar discutiendo entre ellos.
Minutos más tarde la menor fue trasladada a la Casa Hogar del Niño, donde permanece hasta el corte de esta edición en espera de una resolución de la autoridad.
El 21 de abril, un nuevo caso de maltrato infantil sacudió a Reynosa. Esta vez dos niñas fueron encontradas en un domicilio de la colonia Balcones de Alcalá sujetas de los pies con cadena y candado, además de lucir en condiciones de abandono.
Tras el llamado al 911, las autoridades acudieron al resguardo de las menores de dos y cinco años de edad, quienes fueron canalizadas directamente al DIF.
En las primeras evaluaciones se encontró que presentaban pediculosis, desnutrición y problemas para comunicarse derivados de un prolongado estado de descuido. Sus familiares fueron localizados y actualmente enfrentan un proceso legal por presunta negligencia en el cuidado de las menores.
Las infantes siguen en la Casa Hogar y han mostrado mejoría. Su salud física fue restablecida y continúan en terapia psicológica y del lenguaje.
Sobre estos casos, la Procuradora de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, Frida Paoletti Leyva, destacó que fueron resguardadas por un plazo de 90 días con la posibilidad de ampliarlo si las autoridades no emiten un dictamen en ese periodo.
“Estamos dándole el seguimiento a la restitución de los derechos que fueron vulnerados para estas niñas, que es el tener atención médica, tener atención psicológica, estamos buscando su escolarización, estamos atendiendo todas sus necesidades físicas que requieren, sus necesidades emocionales, y en tema de procedimiento, pues estamos coadyuvando con la fiscalía en las investigaciones para poder determinar a qué personas se les van a fincar responsabilidades sobre las mismas, en los dos casos son diferente”, explicó la funcionaria.

ESTADÍSTICAS LOCALES
De acuerdo con la Procuradora del DIF, Frida Paoletti, las estadísticas de maltrato infantil en lo que va del 2026 se mantienen similares a las del año pasado, sin embargo, reconoció que los casos han sido más mediáticos.
En promedio, al Sistema DIF Reynosa se canalizan 50 denuncias mensuales, aunque no todas resultan verídicas.
“Diario tenemos reportes, no todos los reportes son verídicos, muchos son la incongruencia y la falta de respeto de la gente que se pelea con el vecino y dice te voy a echar al DIF, como si fuera cualquier cosa y no entienden la implicación de poner en movimiento la maquinaria de que vaya un trabajador social, que se investigue, que haga, porque pues hay casos que sí realmente requieren de nuestra atención”.
Las estadísticas entre la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública son diferentes, sin embargo, resalta el dato que indica que la mayoría de las agresiones se comenten contra infantes entre los 0 y 12 años, mientras que en los adolescentes entre los 13 y 17 años, la estadística es menor.
Cabe recalcar que también existen muchos casos que no llegan al conocimiento de la autoridad, por lo que la magnitud de la violencia contra las infancias es mayor a lo que se puede visualizar.
Para Sorayda Ibarra, abogada litigante, con especialidad en derecho familiar y socia del despacho Moreno Gil-Ibarra Salas, los casos de violencia contra infantes sí han tenido un repunte, y no solamente perpetrado por parte de adultos.
“Definitivamente sí se ha incrementado la violencia en los niños, en sus hogares, en la escuela, los maestros son una parte muy importante en la formación de los niños y lamentablemente, tampoco se ha podido evitar”, manifestó.
Aunque en Reynosa no existe como tal una fundación o asociación que se dedique a brindar apoyo a infancias violentadas, hay organizaciones que auxilian a mujeres y sus hijos, y es ahí donde se detecta el maltrato infantil.
Para Leticia Guerrero, fundadora de la asociación Libélulas de Esperanza existen situaciones donde las infancias sufren de violencia de forma colateral, aunque no por ello es menos indignante.
En su asociación, reciben casos de violencia domestica extrema contra las madres, violaciones sexuales y agravios por otro tipo de delitos. Aquí las denuncias son por otro concepto, pero el maltrato infantil sigue presente.
“No siempre son agresiones directas, van creciendo en un ambiente de miedo, tensión y de violencia constante estas infancias”, enfatizó Guerrero.
En el caso de Libélulas de Esperanza, en lo que va del 2026 han llegado 10 casos que involucran a menores, entre ellos, el de una bebé que resultó con lesiones leves al quedar atrapada en un pleito en el que su padre trató de estrangular a la madre.
Otro caso que destaca es el de una niña de nueve años que fue víctima de grooming por parte de su padrastro. De acuerdo a la definición de Save the Children, el grooming es el acoso que implica a un adulto que se pone en contacto con un menor con el fin de ganarse poco a poco su confianza para luego involucrarle en una actividad sexual.
Aquí se intervino canalizando a la madre al Centro de Justicia para las Mujeres (CEJUM) para desarrollar el proceso legal, mientras la asociación apoyó buscando un refugio seguro, brindando terapias psicológicas y ayudando a la madre a salir adelante económicamente.
“La niña no te hablaba, no sonreía, te esquivaban la mirada y pues tener que acompañarles en todo el proceso, ¿Cómo le vas a preguntar a una niña lo que le hicieron? Si una de adulto cuando es víctima de violencia sexual y que te estén preguntando, es bien complicado para poder reconstruir en tu mente lo que le dices y que te causa tanto dolor, imagínate en una infancia; la ayudamos en toda esa parte, pero te puedo decir que hoy por hoy está bien, con su mamá, está trabajando, rehaciendo su vida y saliendo adelante”, relató.

FACTORES QUE LLEVAN A LA VIOLENCIA
De acuerdo con las entrevistadas, los principales factores que llevan a un adulto a ejercer maltrato en contra de sus vástagos son las viejas costumbres de corregir a golpes, la frustración por problemas económicos y la escasa atención a la salud mental.
Según la experiencia de Leticia Guerrero, la normalización de la violencia es algo muy recurrente en esta frontera. Hay casos en los que ha intervenido en los que el adulto no comprende que sus acciones son erróneas y que además, constituyen un delito.
“La mayoría de las veces pues esta violencia se normaliza dentro del hogar y se va repitiendo generación tras generación y llega un punto en que pues no lo identificas ni sabes el daño que está provocando porque está normalizado ya”, explicó.
Ni que decir de la salud mental que suele ser dejada en ultimo plano: “Muchas veces le invertimos a todo lo demás de nuestro cuerpo pero la salud mental no le invertimos nada, y estos problemas de salud mental que no son atendidos pues son los llevan a generar violencia”.
La ausencia de redes de apoyo en las familias que migraron desde otros estados y el poco interés por buscar información sobre la crianza respetuosa también son factores que abonan a que la problemática persista.
Para Frida Paoletti, la ignorancia es un grave problema que desencadena el abuso físico contra las infancias.
“Si tenemos padres que no fueron a la escuela nunca, que vienen de poblados en donde es costumbre la violencia y se maltrata a la mujer y se maltrata a los hombres, vienen a otros lugares, a otras ciudades a practicarlo; definitivamente también es ignorancia tener hijos cuando no tienes capacidad de tener hijos y hablo de una capacidad no solo económica, pero no tienes capacidad para educarlos, para cuidarlos, para verlos, tienes hijos con uno, con otro, o los hombres con una, con otra, eso es ignorancia, nada más me reproduzco sin ninguna responsabilidad. No, tener hijos es una responsabilidad”, enfatizó.
La abogada Sorayda Ibarra señaló que otro factor que lleva a la violencia infantil es el juicio de custodia tras un divorcio. Entre el pleito de los padres los menores resultan descuidados o siendo utilizados como herramienta para dañar al otro, lo que pone en riesgo su integridad.
También existen los casos donde el infante ya era victima de violencia por alguno de los progenitores y la verdad sale a la luz durante el proceso legal.
PREVENCIÓN Y CASTIGOS MÁS SEVEROS
Para erradicar esta conducta se requiere de trabajo interdisciplinario de las entidades gubernamentales, asociaciones, escuelas y sociedad.
El primer paso debe ser la prevención. Esta se puede lograr promoviendo herramientas como las escuelas para padres, ofreciendo acceso económico a terapias psicológicas y brindando oportunidades dignas de trabajo que ayuden a las familias a tener estabilidad.
Para Libélulas de Esperanza el trabajo no debe quedarse solo en el escritorio o limitarse a platicas en escuelas o edificios gubernamentales. En su caso, el acompañamiento psicológico, la orientación social, la canalización jurídica y la gestión de creación de espacios seguros para madres e infancias se lleva directamente a las colonias, especialmente aquellas que están identificadas como polígonos de violencia.
“Este mes tuvimos dos intervenciones en la colonia Ernesto Zedillo donde nos abrieron espacio en un comedor comunitario, y por ahí dimos una plática sobre la prevención de la violencia a un aproximado de 100 mujeres, sin contar a los varones que las acompañaron. Posteriormente tenemos agenda para ir a Loma Real y Balcones de Alcalá. Creo que la prevención se da en ir a los sectores donde se vive la violencia y poder explicarles cómo es que ellas se pueden dar cuenta que están viviendo en un entorno de violencia, cómo pueden alzar la mano y pedir ayuda, pero tenemos que ir allá, donde está la situación”, expresó.
Como sociedad lo que se puede hacer es estar al pendiente de lo que sucede en el entorno y en caso de detectar maltrato infantil, denunciarlo oportunamente ya sea al 911 o directamente en el Sistema DIF.
La Procuradora Frida Paoletti destacó que hay señales de alerta que pueden evidenciar la violencia en el hogar, por ejemplo, niños que están excesivamente encerrados o por el contrario, que deambulan por las calles sin supervisión de un adulto, menores que no acuden a la escuela con regularidad, gritos en los hogares cercanos o casas que a simple vista lucen como cantinas.
“Cuando vean todas esas situaciones y consideren que hay un riesgo, pues avísenos y nosotros vamos a revisar”, recalcó.
Para Sorayda Ibarra Salas, abogada litigante con especialidad en derecho familiar y socia del despacho Moreno Gil- Ibarra Salas, se requiere de penas más severas al castigar la violencia familiar para poder inhibir este delito.
“Honestamente, en cuestión familiar no son suficientes, quizás necesitemos también una reforma al respecto”, resaltó.
Actualmente, el Código Penal de Tamaulipas marca en su artículo 368 Bis, que cuando el delito de violencia familiar se cometa en perjuicio de un menor de 12 años, se impondrá una pena de tres a nueve años de prisión, además será condenado a la limitación o pérdida de la patria potestad, según las circunstancias de cada caso.
En caso de cometerse violencia familiar en presencia de niñas, niños y adolescentes, se le impondrá una pena de dos a siete años de prisión a la que se le podrá sumar la mitad de la condena inicial.
Cabe destacar que en los casos donde el maltrato escala a la violencia sexual o al homicidio, la pena se incrementa de acuerdo a la legislación vigente.
Además de brindar su servicio de forma particular, Ibarra Salas trabaja de forma altruista con la asociación Creando Ayudamos que dirige Eva Castro. Juntas han intervenido en casos de violencia grave de forma gratuita, priorizando la integridad del menor. En algunos de ellos, la escuela para padres ordenada por la autoridad ha logrado cambiar totalmente el contexto familiar permitiendo que las victimas se reincorporen a la familia e inicien un nuevo capitulo bajo supervisión de la autoridad.
Las entrevistadas coincidieron en que es urgente trabajar en la recomposición del tejido social para poder combatir cualquier tipo de violencia, pero especialmente la que se ejerce contra aquellos que no pueden defenderse por sí mismos, para ello, se requiere que toda la comunidad se involucre y que cada uno cumpla con las responsabilidades que le corresponden.
