Como muchos reynosenses, Antonio nació en el seno de una familia de clase trabajadora, una que le enseñó que con trabajo duro y constancia se pueden alcanzar todas las metas. Pese a las dificultades, hoy se desempeña como funcionario público y aquellas vivencias de su niñez son las que lo guían en su proyecto laboral.
Reynosa, Tamaulipas
Antonio Chávez Herrera llegó al mundo el miércoles 6 de abril de 1988, en el seno de una familia dedicada al trabajo arduo y a la superación basada en el esfuerzo. Fue en ese hogar en donde forjó los ideales que con el paso de los años le dieron la oportunidad de incorporarse al servicio público, espacio en el que aspira a resolver las problemáticas que en su infancia y juventud enfrentó.
Desde su encargo en la coordinación de Servicios Primarios, Toño Chávez ha empezado ha cumplir esas metas, con las que busca no solo satisfacción personal, también mejorar la calidad de vida de sus paisanos.


INFANCIA GRATIFICANTE
La primera década de su vida, Antonio creció en una vivienda de interés social asentada en la calle Privada Paraguay de la colonia La Cañada, un hogar que su madre, originaria de Ciudad Mante, pudo adquirir tras varios años de trabajo como enfermera en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
En este hogar vivió los mejores recuerdos al lado de su hermano Hugo, quien es apenas tres años mayor.
La educación preescolar la cursó en el jardín de Niños Margarita Maza de Juárez mientras que la primaria la estudió en la escuela Heriberto Deándar Amador.
Sus padres se turnaban para poder trabajar sin descuidarlos. Su papá, originario de la Ciudad de México, trabajaba durante el día como chofer de ambulancias en el IMSS y en las noches se hacía cargo de darles de cenar y prepararlos para dormir.
Su madre se desempeñaba por las noches en el mismo hospital del IMSS, y por las mañanas los alistaba para mandarlos a la escuela, descansaba mientras ellos estudiaban y a su salida los recibía con la comida preparada, lo que le daba la oportunidad de pasar tiempo de calidad con ellos por las tardes.
Aunque sus padres hicieron muchos sacrificios para sacar adelante a su familia, Antonio no lo recuerda con recelo, por el contrario, relata con una sonrisa esta etapa de su vida.
Acercándose su adolescencia, su papá tuvo la oportunidad de adquirir otra vivienda, de nueva cuenta a través del INFONAVIT. Cuando tenía alrededor de 12 años se mudó a Lomas de Valle Alto, donde vivió hasta los 17 años.
En esta nueva casa su familia emprendió con una tienda de abarrotes que Toño y Hugo se encargaban de atender, su padre los puso a cargo con el propósito de que aprendieran el valor del trabajo duro y forjaran habilidades para el futuro, aunque para los hermanos fue mayormente diversión.
“Era más despapaye lo que hacíamos que lo que cuidábamos, pero bueno a los 13, 12 años ¿qué responsabilidad puedes tener?, pero bueno ahí mi papá nos enseñó desde muy chicos a trabajar y a ser responsables”, relató.
En esta etapa de la adolescencia, Antonio ingresó a la Secundaria General No. 1 “José de Escandón” a la que casi todos los días llegaba caminando, enfrentando problemáticas como falta de alumbrado, transporte público deficiente, entre otras carencias de servicios públicos.
“Yo lo viví, porque yo vengo de allí y sé lo que se sufre caminar por las calles bien oscuras, que te salga un perro y ni siquiera lo ves, que está apagado el parabús y no te vea el pesero, todo eso lo he vivido”, enfatizó.
Lejos de sentirse afectado, lo tomó como impulso para continuar sus estudios y valorar poder tener acceso a ellos.
Posteriormente ingresó a la preparatoria General Francisco J. Múgica, donde concluyó su formación con satisfacción.
Como toda familia de clase trabajadora, la de Antonio empezó a experimentar problemas económicos que los orillaron a dejar su tienda, vender su casa y trasladarse al sector de Valle de Bravo, colonia en la que vive desde los 17 años y en donde forjó su propia familia.
Pese a las dificultades financieras, la aspiración a seguir creciendo se mantuvo, por lo que inició la etapa de universidad cursando la Licenciatura en Derecho en la escuela Valle de Bravo.

RESPONSABILIDAD A TEMPRANA EDAD
Muchas personas podrán identificarse con la historia de Antonio Chávez. En su adolescencia conoció a su primer amor, Cinthia Ramos, con quien lleva una relación de 24 años. La falta de madurez en su juventud los llevó a tener un inicio precoz.
A los 20 años tuvo que dejar la universidad para hacer frente a sus responsabilidades ya que descubrió que pronto se convertiría en papá.
Apoyado por sus padres encontró un hogar para su nueva familia y empezó a buscar los medios para empezar a ganarse el sustento y sacarlos adelante.
“A los 20 años salgo con mi domingo siete. Mi papá me ayuda a conseguir una casa ahí cerquita y ahí sigo viviendo. Trunqué la carrera, me puse a trabajar para mantener al huerco que venía y pues ya, ahí dejé la carrera”.
No le tuvo miedo al trabajo duro pues siempre le fue inculcado el esfuerzo en su hogar. A los 15 años tuvo su primera incursión en el ámbito laboral cuando puso su primer puesto de hot dogs y hamburguesas, así que para esta etapa ya estaba acostumbrado a “jalar”.
Posteriormente desempeñó otros oficios, por ejemplo, como auxiliar en un taller mecánico y como taxista, tomó las oportunidades que le llegaron para poder salir adelante.
Su estabilidad financiera mejoró cuando consiguió una vacante en una agencia aduanal, donde retomó sus estudios e inició una ingeniería en sistemas computacionales, aunque no logró concluirla.
“Cuando ya sentía que estaba un poquito más estable pues dije, ‘bueno, vamos a tratar de seguir con los estudios’. Le empezamos a dar ahí en la Universidad del Atlántico. Luego se ponía la cosa medio difícil y dejaba de estudiar, y regresaba. Y hasta el año antepasado ya terminé la carrera, terminé el curso de titulación, me llegó mi título en abril de este año y ahorita estoy cursando una maestría en administración de negocios, enfocada en recursos humanos, si Dios quiere y no repruebo, en diciembre ya terminó mi maestría”, recordó.
En la agencia aduanal trabajó durante ocho años, hasta que la labor proselitista que realizaba en sus ratos libres le abrió las puertas para sumarse al servicio público. Desde ahí, las oportunidades fueron en ascenso.
Actualmente mantiene una relación sólida con su esposa, con la que tiene dos hijos, Romina de 18 años y Antonio de 10.


‘COSQUILLAS’ POLÍTICA
El primer acercamiento de Antonio con la política fue en el 2004, cuando apenas estaba por cumplir los 16 años.
Como todos, empezó con las actividades más pequeñas, recorriendo el territorio con la infraestructura para amenizar las campañas de los candidatos.
“El clásico meme de que mi hijo anda bien metido en la política y resulta que es la botarga, ándale, así era, yo era la botarga; y ahí empezamos. Desde ahí fuimos echándole ganas y gracias a Dios ya llegamos a donde estamos hoy”, recordó entre risas.
Aunque al principio no había grandes oportunidades, se mantuvo firme en su intención de luchar por una posibilidad, hasta que se le abrieron las puertas y le ofrecieron trabajo como subcoordinador de Seguridad Industrial y Vigilancia en la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado, en donde se desempeñó durante cinco años, de octubre del 2016 a septiembre del 2021.
Su esfuerzo y paciencia le valieron otra recompensa y en la administración 2021-2024 logró ocupar el espacio de doceavo regidor. A los pocos días de tomar protesta a su nuevo cargo, decidió solicitar licencia por tiempo indefinido, quedando al frente su suplente Carlos Alberto García Lozano del 7 de octubre del 2021 al 20 de junio del 2023.
Durante la última parte de su licencia, Chávez Herrera fungió como subdirector de adulto activo en el DIF Reynosa, área en la que trabajó de enero a junio del 2023, para reincorporarse al Cabildo el 21 de junio del mismo año.
Las posibilidades de seguir trabajando para el gobierno continuaron durante la administración 2024-2027, en donde ocupó el cargo de director de enlace social en la Secretaría de Bienestar, hasta que en septiembre del 2025 se le dio la oportunidad de dirigir la coordinación de Servicios Públicos Primarios, espacio en el que ha ganado popularidad.

TRABAJAR PARA AYUDAR
Aunque lleva algunos años en el quehacer público, es en Servicios Primarios donde Antonio puede combatir aquellas problemáticas que desde niño le tocó enfrentar: “Me he enfocado mucho a la gente que utiliza el transporte público, porque yo lo viví. Yo vivía como estaba esperando la pesera y que está apagado el parabús, que no te vea el pesero o me iba caminando en las calles oscuras; por eso toda la administración de servicios públicos la estamos enfocando en todo lo que sea alrededor de escuelas, en parabuses, en los lugares donde la gente va al trabajo y regresa”, señaló.
Además de coordinar las actividades generales de limpieza y mantenimiento, ha emprendido dos programas que lo llenan de satisfacción.
A los pocos días de tomar el encargo, Chávez inició un programa piloto de trabajo nocturno. Para ello dialogó con el líder sindical de los trabajadores a su mando para convencerlos de trabajar durante la noche y reducir el impacto al tráfico diurno a la vez que se le daba solución a las quejas más recurrentes de la población.
“La ciudad no duerme. Tenemos gente trabajando en la maquila, en los Oxxo´s, Super 7, farmacias, hospitales en turnos nocturnos; así que yo creo que el gobierno también podemos trabajar de noche, podemos avanzar más y estorbar menos, por eso empezamos las cuadrillas nocturnas, y hemos visto que ha funcionado muy bien, que la gente las ha tomado con mucho aprecio porque no les estorbamos en el día”, abundó.
La propuesta fue bien recibida y con el paso de los meses el proyecto ha crecido. Más trabajadores se anotaron al turno nocturno y aunque les gustaría hacer más, algunas actividades están limitadas a la disponibilidad de los proveedores.
Posteriormente se inició el programa “Limpieza Imparable” que se concentraba en realizar trabajo a profundidad en las colonias con mayor rezago, sin embargo, con tristeza detectó que a los pocos días los vecinos volvían a contaminar los espacios, por ello, en marzo el programa evolucionó a “Acción y Conciencia”, programa integral en el que además de limpieza se trabaja en cambiar la mentalidad de la población e involucrarla en el mantenimiento de las zonas que habitan.
A pocos meses de su inicio, con “Acción y Conciencia” se han logrado recolectar cerca de 5 mil toneladas de basura en al menos 40 colonias, con la participación de alrededor de 200 burócratas de las diversas dependencias municipales, retroexcavadoras, motoconformadoras, camiones de volteo y trabajadores a pie, además, la formación de comités ciudadanos en cada sector para que una vez que concluya la intervención del gobierno, vigilen que el mantenimiento perdure.
Antonio Chávez destacó que tiene más proyectos en mente para emprender durante el año de gestión que aún le queda a la presente administración, todos inspirados en aquellas carencias que observó durante su infancia y juventud, y que hoy, tiene la oportunidad de resolver.
“Creo que ha funcionado bien, que la gente lo ha tomado bien, y le vamos a seguir echando muchas ganas porque venimos de abajo, del pueblo, sabemos lo que se necesita, no vamos a venir a que nos digan qué es lo que falta, sabemos lo que falta, cómo hacerlo y estamos trabajando en ello”, enfatizó.
Chávez Herrera agradeció a su familia por el apoyo brindado a lo largo de su vida, así como a sus jefes, compañeros de la política y autoridades que le dieron un voto de confianza y le permitieron estar en el lugar preciso para tomar decisiones en beneficio de sus paisanos. Asimismo, se comprometió a mantener la cultura del esfuerzo como eje rector en su encargo, ya que fue esta mentalidad la que le abrió las puertas y le permitió servir a su comunidad.
“Es una historia de éxito, de trabajo y de esfuerzo lo que nos ha llevado hasta aquí”, puntualizó.
