Amenaza indefinida

En la oferta del suspenso del nuevo milenio, las propuestas del genio Jordan Peele son de las más apetitosas.
Consolidado ya como uno de los nuevos grandes maestros del misterio y el horror, junto con Robert Eggers y Ari Aster, Peele lanza la esperada ¡Nop! basado en una idea novedosa de ciencia ficción, centrada en la angustia que provoca el desamparo, en territorio donde no hay auxilio, ni de las fuerzas del orden, ni de la divinidad.
Lo que acecha desde el cielo es inexplicable y desconocido hasta ese momento. Lo peor es que quienes observan ese fenómeno carecen de medios para lanzar la alerta, por lo que se encuentran atrapados en su terror, y deben confrontar en solitario la amenaza.
OJ (Daniel Kaluuya) es taciturno, desilusionado e indiferente a lo que ocurre en el mundo. Se encarga diligentemente de mantener el rancho de su difunto padre, donde cría caballos con entrenamiento especializado. Su indolente hermana Em (Keke Palmer) amaga con ayudarlo, aunque en realidad no se interesa en el negocio, y abriga sueños de grandeza.
La finca queda en medio de las montañas, en un valle alejado de la civilización donde comienzan a ocurrir sucesos extraños que parecen no tener explicación. Las nubes tienen formaciones insólitas, hay ruidos nocturnos, apariciones en el cielo. El aislamiento geográfico siempre ha sido ocasión propicia para que la normalidad sea alterada.
Hasta que el peligro se materializa sin que exista una forma certera de eliminarlo. Algunas pinceladas son de Encuentros cercanos del Tercer Tipo, pero lo que Spielberg hace como una excitante historia de alienígenas amistosos, acá se convierte en un aterrador juego predatorio.
Como productor, escritor y director, Peele se concentra en la atmósfera. Lentamente va creando una sensación de inseguridad y zozobra entre un núcleo pequeño de personas que se ven involucradas en una situación de la que el mundo se encuentra desprevenido.
Aunque inicialmente el relato parece desordenado, por la profusión de acontecimientos que parecen desconectados, las piezas del rompecabezas se van juntando para armar una situación atemorizante. Crea ese tipo de tensión que M. Night Shyamalan se ha esforzado por hacer, inútilmente, durante décadas.
Con escasos personajes, la cinta contiene grandes méritos técnicos, con profusión de efectos especiales, principalmente en el tercer acto cuando la amenaza se revela. Hay una sobrecogedora edición de sonido, por los estruendos que son provocados desde el cielo y en la tierra, cuando los humanos se convierten en víctimas propicias, y una gran escena de la casa sitiada, en la que los habitantes se encuentran inermes, como presas acorraladas.
Los sobresaltos se combinan con algo de humor y de queja sociológica hacia la vehemencia de algunas personas que buscan notoriedad, sin esfuerzo. Parece que hay quienes dispuestos a arriesgarlo todo, incluso a dar la vida, para obtener un poco de fama, con la obtención de contenidos, imágenes, videos sensacionalistas, para allegárselos a un público hambriento de novedades, que pueda extraerlos de la monotonía diaria.
Con anterioridad, Peele había hecho un par de cintas magníficas de suspenso sobrenatural, ¡Huye! (Get Out!, 2017) y Nosotros (Us, 2019), que contenían inquietantes meditaciones sobre el racismo. Ahora busca crear sobresaltos y lo consigue a un nivel excelso. Deja numerosas preguntas sin respuestas, pero es evidente que en eso basa su apuesta. Espera que cada uno haga sus propias matemáticas para entender qué demonios ha ocurrido en el rancho, e interprete el origen de eso, que tanto temor provoca.
¡Nop! es un gran espectáculo del miedo, presentado con un lenguaje cinematográfico refinado, rubrica del director.

@LucianoCampos

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