Una apuesta arriesgada

En la conquista de nuevos territorios, la dupla Disney-Pixar a tomado decisiones arriesgadas, la mayoría con resultados favorables.
Valiente sigue una ruta poco explorada de la empresa y el resultado obtenido esta vez es insatisfactorio.
El nuevo film animado, de corte familiar, como es costumbre en Disney, paga un precio muy elevado por apartarse de las formas del cine. Los directores escritores Mark Andrews y Brenda Chapman decidieron atropellar algunos convencionalismos del género, al eliminar presencias que parecían imprescindibles.
En Up: una Aventura de Altura, la mejor de las cintas de Pixar, no hubo un interés romántico. El protagonista, además era un anciano que parecía imposibilitado para la acción. Y el resultado es una obra de arte.
Con Valiente, los creadores tomaron sus libertades, al relegar la parte afectiva de la protagonista y omitir el elemento del antagonista, incluyendo un personaje muy secundario, prescindible y coyuntural para aportar emoción en la secuencia definitoria.
De esta forma, queda una producción que remarca el valor de una joven audaz que busca su propio destino y triunfa después de pasar numerosas penurias a causa de su orgullo.
La historia se ubica en una Escocia medieval donde la adolescente Mérida, experta en tiro con arco, es obligada a contraer matrimonio con alguno de los antipáticos hijos de los poderosos jefes de los canes regionales. En esa tierra llena de misterio, la amazona de cabellos rojos y alborotados sigue los consejos de una bruja para liberarse del yugo materno, lo que le ocasionará numerosos problemas.
Mérida es el arquetipo de la chica libre. Experta flechadora es la hembra alfa del reino y busca defender su independencia y su marcado desapego hacia los varones. A ella no le interesan los chicos. Es bella, pero en su ímpetu cuasi masculino, prefiere el trabajo rudo, más parecido a su brutal padre que a su delicada madre.
Pixar se concentró en hacer su propia película de princesas, pero dándole un giro a la tradición de Disney. Esta es todo lo contrario al modelo de delicadeza que espera ser rescatada por un príncipe.
De esta manera, Andrews y Chapman concentran toda la atención en la actitud de la chica, más que en sus aventuras por un mundo dominado por los tontos varones. Mérida es una chica a prueba de naufragios, dispuesta a vencer cualquier adversidad. Incluso cuando mete en un embrollo mayor a su madre, la chica se sobrepone a sus miedos para salvarla y salvar a su gente.
Y así como la muchacha tiene que ser extremadamente competitiva para conseguir mantener la autonomía, los guionistas se dan tiempo para hacer una larga y pesada crítica hacia el machismo.
Todos los hombres en Valiente son unos cretinos, ahogados en su testosterona. Lo único que les importa es demostrar quién es más fuerte, más salvaje, más arrojado. Mueren por batirse en batalla, imponen la argumentación por la fuerza y encuentran en la arrogancia de sus conquistas la justificación perfecta para sus vidas.
El rey es un zopenco indiferente al peligro que se embriaga con sus pares y rivaliza con ellos en bravuconería. En privado es un sedoso padre de familia doblegado por la brava dulzura de su hija mayor.
Valiente es una película irregular que desmerece la buena fama de Pixar. La compañía líder en animación se ha caracterizado, desde su origen, en la presentación de geniales anécdotas. En esta ocasión, aunque hay un trabajo preciosista en las imágenes, no consigue aportar una idea tan atractiva como sus anteriores y se coloca muy cerca de la intrascendencia.
Siempre se espera algo mucho mejor de Pixar. Por lo menos, supera a Cars 2, aunque eso no es ninguna referencia.
La Luna, corto previo a la película estelar, es otra de esas genialidades marca de la casa.

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