Para algunas, un embarazo a temprana edad es una forma de salir de una familia disfuncional e iniciar una propia, para otras, es la consecuencia de haber sido víctimas de un sujeto que puso sus instintos por encima de la moralidad y la legalidad. Pese al trabajo de prevención, los embarazos en niñas siguen siendo una realidad en Tamaulipas.
Reynosa, Tam
Noemí, es una niña matamorense que a sus 11 años se enfrenta a una gran responsabilidad, una que no buscó.
Nacida en el seno de una familia en condiciones económicas vulnerables, Noemí permanecía sola durante muchas horas mientras los adultos, entre ellos su madre, salían del hogar para buscar el sustento diario.
Estas largas horas sin supervisión fueron aprovechadas por un sujeto que decidió poner sus instintos por encima de la moralidad y la legalidad, abusando sexualmente de la menor hasta que los síntomas de embarazo sacaron a la luz el horrendo delito.
Hoy, Noemí tiene que enfrentar las consecuencias de un acto que no consintió, quedando vulnerable, física, económica y emocionalmente a la abrumadora responsabilidad que trae consigo un hijo que no deseaba engendrar.
Aunque no todos los embarazos en adolescentes son fruto de un delito, sí son los más dolorosos.
Pese a las campañas de prevención que realizan las autoridades de salud pública y educación, los embarazos en la adolescencia siguen siendo una realidad. Algunos fruto de los problemas de una familia disfuncional otros tantos, de un delito atroz.


DOLOROSO DESCUBRIMIENTO
Una de las causas de embarazo a temprana edad es la violación y el abuso sexual, y este es el factor que llevó a Noemí, de once años de edad, a enfrentar una gestación no deseada.
Apenas el pasado mes de julio Noemí recibió su diploma por haber culminado su educación en primaria. Un mes después, en lugar de buscar sus útiles escolares para iniciar la secundaria, tiene que enfrentar el escrutinio público, los interrogatorios de las autoridades y la abrumadora responsabilidad de convertirse en madre.
En el domicilio marcado con el número 13, ubicado en la colonia Infonavit Satélite se cometió un delito que truncó la inocencia de la menor.
Noemí habita en una vivienda de interés social junto a otras seis personas, entre ellas su madre María Barrios, su padrastro Sirenio “R”, su abuelo que permanece postrado en cama a causa de una enfermedad y sus hermanos. Junto a ellos, padece de muchas necesidades, al grado de vivir sin servicios indispensables como el agua potable y la electricidad.
Para tratar de salir adelante, los adultos del hogar permanecen muchas horas fuera para buscar el sustento diario. María trabaja en una tienda de conveniencia en donde ejerce turnos rotativos, por lo que debe dejar a sus hijos sin supervisión constantemente.
Esta ausencia fue aprovechada por algún sujeto que aún no ha sido identificado por la autoridad para satisfacer sus instintos. En esos lapsos, el responsable aprovechó para abusar de Noemí. Aún se desconoce por cuánto tiempo se prolongó este delito que terminó saliendo a la luz cuando el embarazo fue confirmado mediante un ultrasonido.
Aproximadamente en abril, la niña había empezado a manifestar malestares como sueño excesivo, vómito y distensión abdominal, por lo que sus tutores la llevaron a la Unidad Médica Familiar número 36 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para que saber qué causaba estos síntomas.
Tras los chequeos le diagnosticaron problemas gastrointestinales atribuidos a mala alimentación e inclusive se le programó un ultrasonido para el mes de septiembre para encontrar el por qué regresaba este padecimiento pese al tratamiento brindado.
De acuerdo con la madre, la niña continuó teniendo su menstruación, por lo que no sospechó de un embarazo.
“A ella se le empezó a inflamar su pancita, estos meses regló, sí, poquito, pero regló; yo la llevé a checar al IMSS, me dijeron que no fuera exagerada, que era cuestión de cambios hormonales, que por eso se inflamaba su pelvis, que a lo mejor porque comía mucho chile, y la verdad yo no sabía que decir porque sí la dejaba tiempo sola”, relató.
Los síntomas no mejoraban con los medicamentos recetados y el abdomen de la menor seguía inflamado por lo que María decidió llevarla a un ultrasonido particular para obtener respuestas, sin embargo, no se esperaba que el diagnóstico sería un embarazo.
“Se le empezó a poner más dura su panza, no tenía dinero, pero me dijeron en el trabajo, vamos a checarla, y aquí estoy… ¿ustedes creen que yo hubiera querido que mi hija de once años estuviera embarazada?, una niña cuidando a otra niña; yo soy consciente porque yo batallé con ella, nadie me ayudó, nadie me dijo no trabajes, yo te doy, tuve que andar haciendo y deshaciendo para darle de comer, no hubiera querido que esto le pasara a mi hija”, externó la mamá.
Tras el descubrimiento la calma de la familia colapsó. María empezó a interrogar a Noemí para saber qué había pasado, fue cuando la niña reveló que un adulto sostuvo relaciones sexuales con ella, pero no delató a su abusador pese a la insistencia de su madre.
María decidió acudir al Ministerio Público a presentar una denuncia para esclarecer los hechos y encontrar al responsable. Y a raíz de esta denuncia todo estalló.

HISTORIA DE NOEMÍ ESTREMECE A MATAMOROS
Como pólvora corrió el rumor del embarazo de Noemí en Infonavit Satélite, desatando la furia de las vecinas que, basadas en lo que a diario observaban, se apresuraron a culpar a Sirenio, padrastro de la menor.
La noche del 5 de agosto llamaron al 911 para solicitar el apoyo de la Guardia Estatal pidiendo que detuvieran al hombre. Al percatarse que las unidades no llegaban decidieron ponchar las llantas del vehículo de la familia para impedir el escape y expusieron la situación a través de las redes sociales.
En medio del escándalo, Sirenio salió del domicilio cargando algunas pertenencias, sin embargo, no fue detenido por ninguna autoridad.
Esta llamada a la línea de emergencia alertó al DIF Matamoros. A primera hora del 6 de agosto la Procuraduría de la Defensa de los Niños, Niñas y Adolescentes se puso en contacto con la familia de Noemí para iniciar sus propias indagatorias.
Los localizaron en el Hospital General de Zona Número 13 del IMSS, a donde la niña ingresó por instrucción de la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas (FGJT) que tras la denuncia de la madre ya había iniciado una carpeta de investigación.
Como parte del proceso fue ingresada al nosocomio para evaluar su estado de salud y el del feto para determinar si se trataba de un embarazo de alto riesgo por la edad de la gestante, así como evaluar otros parámetros.
Ese jueves, Héctor Hugo Gutiérrez Treviño, procurador de la Defensa de los Niños, Niñas y Adolescentes del Sistema DIF, confirmó a Hora Cero el embarazo de la menor, asimismo, dio a conocer que la FGJT seguía varias líneas de investigación, indagando a todos los varones con los que Noemí tenía contacto.
“Se habla del padrastro pero también otras personas cercanas al entorno familiar, un tío, un hijo, otro hijo mayor de edad, hay muchas personas cercanas a ella, no se puede determinar con exactitud”, reveló el funcionario.
Entre los principales sospechosos se encuentran el padrastro Sirenio, el tío materno Luis, y un amigo del abuelo a quien solamente se ha identificado como un hombre alto, moreno y de cabello rizado.
Hasta el cierre de esta edición, la FGJT ha entrevistado a varios sospechosos sin informar la detención de ninguno. El Fiscal de Tamaulipas Eduardo Govea Orozco, señaló que existen trabajos periciales próximos a concluir con los que se podrá lograr un mayor avance en el caso.
Esta historia estremeció tanto a la sociedad tamaulipeca, que a pocas horas de que trascendió la historia, empezaron a llegar amenazas de muerte a María y a Sirenio vía redes sociales y mensajes de texto.
PRINCIPAL SOSPECHOSO
Para los vecinos el principal sospechoso del abuso es el padrastro Sirenio, a quien acusan de tener comportamientos inapropiados para una relación padrastro-hijastra.
Residentes de Infonavit Satélite relataron que en varias ocasiones vieron a Sirenio paseando con Noemí por la plaza de la colonia en horas de la noche y en ausencia de la madre, demostrándose un grado de afecto un tanto anormal.
“Yo he visto que la niña se encela cuando él saluda a uno, hasta lo pellizca, y a nosotros con la mirada nos come; se nos hace raro a todos, no nada más a mí, muchas veces se le dijo a la mamá pero ella no cree”, señaló Norma Chávez.
La señora añadió: “Estamos molestos porque es una niña, sabemos de antemano que no fue por su voluntad, ya la tiene ‘terapeada’ desde chiquita, digan lo que digan pero es una niña”.
Los vecinos argumentaron que nunca se atrevieron a denunciar formalmente por lo tediosa que resulta la burocracia y el temor a invertir su tiempo sin ser escuchados, sin embargo, sí le manifestaron a María sus sospechas con la esperanza de que abriera los ojos e interviniera en esa situación.

ANTECEDENTES ALIMENTAN LAS SOSPECHAS
Al paso de los días salió a relucir nueva información que alimenta las sospechas de los vecinos.
De acuerdo con registros públicos de los Estados Unidos, Sirenio fue registrado como ofensor sexual en el estado de Florida en el 2005.
La ficha emitida por el Departamento de Cumplimiento de la Ley de Florida describe que Sirenio fue declarado culpable de agresión sexual cometida por un adulto contra una menor de 12 años en la jurisdicción de Lee, Florida.
En la ficha se habla de dos menores de edad, una niña y otro menor del que no se especifica el género. De acuerdo con el documento, Sirenio cumplió su condena en los Estados Unidos y posteriormente fue deportado hacia México.
Este hallazgo aumenta las sospechas de la comunidad, sin embargo, Sirenio continúa siendo investigado en libertad.
Cuando la noticia salió a la luz se señalaba que Sirenio había huido, sin embargo, la tarde del 6 de agosto dio declaraciones a medios matamorenses negando su culpabilidad y asegurando estar dispuesto a colaborar con las autoridades.
“No me he dado a la fuga, que no sea mentirosa la gente”, manifestó.
Las declaraciones de Sirenio difieren un poco a las de la madre. Él manifestó que la niña presentó un retraso en su periodo, situación a la que atribuyeron los malestares, pero más adelante, habla de sospechas de sus allegados y de ahí la decisión de solicitar el ultrasonido de forma particular.
“Le dije a mi esposa ‘vamos a llevarla a que le hagan estudios porque la gente está hablando de más’; la llevamos al ultrasonido y ahí nos dijeron que estaba embarazada, tomamos la decisión de ir a levantar la denuncia… desgraciadamente estamos involucradas varias personas, entramos y salimos varios varones de la casa, entonces no se sabe quién realmente es”, señaló.
Luego de estas declaraciones, Sirenio no volvió a hablar públicamente.
DIF SE HARÁ CARGO DE LA MENOR
Respecto al futuro de la niña, el Procurador indicó que no regresará con su madre. Será admitida en la Casa Hogar en donde se le brindará hospedaje, educación y tratamiento psicológico.
“Nosotros tenemos la guarda y custodia de ella, es la indicación de la Fiscalía, para efecto de que tenga un entorno social mucho mejor de cómo estaba viviendo en su casa. Revisamos, le hicimos estudios socioeconómicos y detectamos que vivía en una condición muy deplorable y queremos que cambie esto; aparte su seguridad, para darle terapias psicológicas, revisarla medicamente, y posteriormente podemos analizar con que familia va a ingresar”, explicó.
Estadísticas de abuso sexual y embarazos en Reynosa
Por Tania Castillo
Reynosa, Tam.
En Matamoros se han registrado tres casos de embarazo en adolescentes en los últimos dos años. Las otras dos víctimas tenían 15 años al momento de la violación. Sin embargo, no es el único municipio donde se han presentado estos casos.
Durante el 2026, la Procuraduría de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes del DIF Reynosa ha atendido un caso que aunque parezca difícil de creer es más doloroso que el de Noemí.
La Procuradora Frida Paoletti Leyva, relató a Hora Cero que actualmente se encuentran en juicio abierto atendiendo el caso de una menor de 15 años que se encuentra embarazada a consecuencia de haber sido víctima de trata de personas.
Aproximadamente en mayo recibieron una denuncia por parte del padre de la joven. Él explicó que tanto la madre como el padrastro prostituían a su hija, quien huyó cuando confirmó su embarazo. Buscó a sus familiares paternos que radican en Río Bravo y con su apoyo buscó asistencia legal.
Inmediatamente le brindaron acompañamiento para formalizar la denuncia, así como asistencia médica y psicológica para estabilizar su salud.
Aunque se le ofreció la posibilidad de abortar al producto, la adolescente rechazó esta posibilidad.
“La ley permite el aborto como un recurso para que la víctima no sufra otras consecuencias y también pensando en el ser que pudiera llegar y ser maltratado por el hecho de ser un producto de una violación”, destacó la funcionaria sobre esta opción que genera rechazo entre la población.
Actualmente la joven tiene seis meses de gestación. Tras un breve periodo al resguardo de la Casa Hogar, su tutela fue otorgada a su padre luego de que la Fiscalía le deslindara responsabilidades, y el proceso legal continúa en marcha.
Su caso no se viralizó como en Matamoros debido a que la familia de la menor se abstuvo de compartir su caso en las redes sociales.
Paoletti Leyva advirtió que existen más casos de embarazo por violación que los que llegan al ojo público. El temor al agresor, la vergüenza al juicio y el silencio de las instituciones, son factores que impiden tener datos verídicos que reflejen la realidad que vive Tamaulipas.
Destacó que por semana, el DIF recibe entre tres y cuatro reportes de abuso sexual, aunque la mayoría no han causado gestaciones.
“Tristemente no es el único caso ni en Tamaulipas ni el país, hay muchos casos que pasan desapercibidos o las autoridades hospitalarias no quieren cumplir con su deber de dar aviso a las Procuradurías o al Ministerio Público… es el pan nuestro de cada día, constantemente tenemos reporte de abusos sexuales en contra de niñas, niños y adolescentes, es una situación muy lamentable, sobre todo porque estadísticamente está acreditado que el violentador está en el domicilio de la víctima, llámese padre biológico, padrastro, tío, incluso hermanos mayores y menores de edad”.
Por su parte, Priscila Cristóbal Coronado, médico responsable del módulo adolescente en el Hospital Materno Infantil Reynosa, señaló que durante su atención a menores embarazadas ha detectado que algunas han sido víctimas de abuso sexual, y aunque este acto no ha sido el causante de la gestación por la que llegan a consulta, sí fue un factor que provocó una sexualización a temprana edad que las llevó a mantener vida sexual activa sin protección.
Cristóbal Coronado precisó que durante el 2026 ha atendido a dos menores que en el pasado fueron víctimas de abuso.
COMUNICACIÓN, FACTOR CLAVE PARA PREVENIR ABUSOS SEXUALES
Para Cinthia Colín Franco, directora del Centro de Integración Juvenil (CIJ) en Reynosa, la comunicación es un factor vital para prevenir o detectar en etapa temprana conductas de abuso sexual.
Fomentar la confianza entre padres e hijos así como mostrar de manera sana el afecto, ayuda a que los menores identifiquen señales de alerta y las informen a sus padres, además de evitar que busquen otro tipo de muestras de afecto para llenar un vacío emocional.
“Lo más importante es la comunicación y confianza que se pueda generar con familiares en primer grado como papá o mamá, que son las personas más cercanas; con esa dinámica de observación, de poder platicar, tener esa vinculación afectiva, que sea cotidiana, no extraordinaria, el hecho de tener un contacto frecuente con los menores y conocer sus conductas, sus afectos, tristezas y enojos, y saber cuando algo esté pasando por el cambio radical que puedan estar viviendo”, abundó.
Esta confianza puede facilitar el detectar señales de alerta físicas y emocionales que permitan a la familia intervenir antes de que el abuso se vuelva más grave.
Colín Franco explicó que en niños menores de nueve años se pueden detectar cambios en el comportamiento, presentándose irritabilidad, terrores nocturnos, rechazo hacia el adulto que los violenta, rasgos de depresión infantil, dejar de hacer actividades que le gustaban, así como repulsión a la ayuda al momento de tomar un baño.
Físicamente se pueden llegar a presentar lesiones diversas en cuerpo, especialmente en el área genital.
En menores de 10 años en adelante algunos indicios de un abuso son el cambio abrupto de la forma de vestir ya que tratan de cubrirse para protegerse, también se presentan cambios en el comportamiento como aislamiento, irritabilidad y tristeza que deben vigilarse muy de cerca ya que pueden tomarse como un cambio normal atribuible al comienzo de la adolescencia.
El hallazgo de sangre u otros fluidos en la ropa son señales físicas del inicio de la vida sexual, que muchas veces no se da con jóvenes de su misma edad ni con consentimiento.
Las consecuencias de una violación y embarazo por esta causa, además de los problemas físicos pueden ocasionar padecimientos mentales de consideración tanto para la madre como para el hijo fruto de este delito. Además, la relación familiar se quebranta y ya no vuelve a existir una buena convivencia.
La directora del Centro de Integración Juvenil destacó que durante su gestión no ha recibido jóvenes que busquen apoyo tras haber sido víctimas de una violación, sin embargo, recordó que cuentan con apoyo psicológico y asesoría legal para brindar a cualquier persona que llegue a solicitarlo.
“Nosotros tenemos tratamiento de salud mental independientemente de la situación legal que pueda estar viviendo la niña, niño o adolescente, les ayudamos a sobrellevar esta situación, en el impacto por un embarazo trabajar con las emociones de la niñas y de la familia porque también la familia se ve muy afectada cuando hay una situación de esta naturaleza”, concluyó.
Por su parte, la Procuradora Frida Paoletti Leyva destacó que todo familiar directo que sea testigo de un abuso o violación y no interponga la denuncia correspondiente se convierte en culpable por omisión, por lo que exhortó a los tamaulipecos a no quedarse de brazos cruzados cuando se enteren de un delito de esta naturaleza.
A los vecinos, les recordó que siempre pueden optar por la denuncia anónima, lo importante es detener el ciclo de abuso.
“Si ven un caso como éste, que no les cuadre alguna situación, que vean conductas inadecuadas, reporten, tenemos los Centros de Justicia para Mujeres y en algunos municipios la FENNAM, ahí hay que acercarse o directamente al DIF, nosotros les damos acompañamiento cuando son adultos y cuando son menores tomamos la representación, presentamos la denuncia, resguardamos a la víctima y expedimos medidas de protección temporales hasta que la Fiscalía o un juez ratifique”, reiteró.
Hoy el caso de Noemí tiene enojados a los tamaulipecos, quienes han externado su repudio contra el presunto responsable por abusar de la confianza de la menor, contra la madre por no estar presente y evitar la violación, contra la abuela por no denunciar a tiempo, contra los médicos por sugerir un aborto y contra las autoridades por no actuar con celeridad.
Pero la indignación no es suficiente. Se deben tomar medidas en el núcleo familiar para detener la violencia sexual. Procurar la confianza con los hijos para que se atrevan a hablar cuando algo anormal esté sucediendo, priorizar antes que a nadie a los menores, educar a las nuevas generaciones sobre el respeto, el consentimiento y la responsabilidad al llevar una vida sexual activa, y sobre todo, hablar a tiempo cuando se detecte que alguien vulnerable está sufriendo cualquier tipo de abuso.
Interrumpen embarazo de Noemi
Por Tania Castillo
Matamoros, Tam.
El procurador de la Defensa de los Niños, Niñas y Adolescentes del Sistema DIF Matamoros, Héctor Hugo Gutiérrez Treviño, reveló que la menor de 11 años de edad, fue sometida a un procedimiento médico para interrumpir el embarazo de cinco meses que presentaba como consecuencia de una violación.
El procedimiento se realizó alrededor de las 06:00 horas del martes 11 de agosto en el Hospital General de Zona número 13 del IMSS, donde la menor permanece bajo atención médica desde el pasado 5 de agosto. Durante su estadía ha recibido tratamiento para la anemia que se le diagnosticó así como algunas infecciones.
De acuerdo con Gutiérrez Treviño, dado que la vida de Noemí podría estar en riesgo, los médicos que la atienden tomaron la decisión de interrumpir el embarazo y hasta el momento ella se encuentra estable y el DIF Matamoros permanece a la espera de una nueva actualización por parte del personal médico.
El procurador explicó que, una vez que los médicos determinen que la niña puede ser dada de alta, será trasladada a la Casa Hogar del DIF, donde recibirá atención psicológica, educativa y otros apoyos necesarios para su recuperación y protección.
Señaló que será hasta que concluya el proceso legal cuando las autoridades determinen si existen condiciones para que la menor pueda regresar al cuidado de su madre.
Mientras tanto, la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas mantiene abiertas las investigaciones para identificar y localizar al responsable de la agresión sexual que derivó en el embarazo de la menor.
En el artículo 361 del Código Penal para el Estado de Tamaulipas, se especifica que el aborto no será sancionado cuando “el embarazo sea causado solo por imprudencia de la mujer embarazada, cuando el embarazo haya sido resultado de una violación o cuando a la mujer embarazada corra peligro de muerte o de un grave daño a su salud a juicio del médico que la asista, oyendo éste la opinión de otro médico, siempre que esto fuere posible y no sea peligrosa la demora”.
El Código Penal no detalla hasta qué semana de la gestación se puede practicar el aborto, aunque médicos como el director del Hospital Materno Infantil Reynosa, Eduardo López Torres, señalan que es hasta la doceava semana.
