Estudiantes del TecMilenio Campus Reynosa desarrollan proyecto escolar para aprovechar desperdicio de sorgo, transformándolo en plástico biodegradable para embalaje industrial.
Reynosa, Tam.
Un grupo de estudiantes de la Universidad TecMilenio Campus Reynosa ha presentado a nivel internacional un proyecto involucrando al cultivo más emblemático de esta región, lo que podría convertirse en una alternativa para reducir el uso de plásticos convencionales en la industria, negocios y en el hogar.
Siendo que Tamaulipas es uno de los principales productores de sorgo en el país, hace relevante una propuesta que busca darle un nuevo valor agregado a este grano. Una innovadora propuesta de papel burbuja biodegradable elaborado a partir de sorgo.
Lo que comenzó con una convocatoria y una lluvia de ideas entre estudiantes de primer ingreso del TecMilenio Campus Reynosa se ha convertido en un proyecto de innovación con reconocimiento internacional y el potencial de ofrecer una solución sustentable a dos problemáticas que afectan a Tamaulipas: el desperdicio de sorgo y la contaminación generada por los plásticos de un solo uso.
Cinco jóvenes universitarias desarrollaron Sorgum, una iniciativa que propone fabricar un sustituto del papel burbuja convencional utilizando almidón de sorgo para producir un bioplástico biodegradable destinado al embalaje industrial.
Se trata de las estudiantes Fátima Tiscareño Hernández, Ángela Estefanía Pérez Cabrera, Yeili Juliethe Ramírez Garza, Michelle Joseline García, Ángela Michelle Wong Mendoza, Grecia Michelle Orozco Aros, estudiantes de las licenciaturas en Comercio Internacional y Administración de Empresas, explicaron que el proyecto nació tras analizar necesidades reales de la región.
“Detectamos dos problemáticas importantes que son la contaminación que genera el papel burbuja tradicional y el desperdicio del sorgo, uno de los principales cultivos de Tamaulipas”, señalaron.
De acuerdo con la investigación realizada por el equipo, alrededor del 30 por ciento de la producción de sorgo no logra comercializarse, por lo que parte del grano termina sin aprovecharse. Ante esta situación, las jóvenes decidieron reutilizar el almidón para elaborar un material biodegradable que pueda reemplazar al plástico utilizado en los empaques.

Las estudiantes relataron para Hora Cero que el proyecto comenzó a desarrollarse en octubre de 2024 dentro del programa ENACTUS, organización internacional que impulsa proyectos de emprendimiento social alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas.
Durante varios meses trabajaron junto con docentes, estudiantes de ingeniería y especialistas del sector agrícola para definir la viabilidad técnica de la propuesta.
Aunque el desarrollo ha significado un reto por la carga académica y la falta de recursos económicos para construir un prototipo industrial, coinciden en que la experiencia ha fortalecido sus capacidades profesionales y personales.
“Todas llegamos siendo estudiantes nuevas, con muchas inseguridades y sin saber por dónde empezar. La universidad nos apoyó y aprendimos a trabajar en equipo”, comentaron en entrevista.
Uno de los principales diferenciadores de Sorgum es que utiliza un residuo agrícola ampliamente disponible en la región para generar un material biodegradable, una alternativa que responde a las nuevas exigencias ambientales de las cadenas de suministro internacionales.
Inicialmente el proyecto estaba dirigido a pequeños negocios comprometidos con la sostenibilidad; sin embargo, conforme avanzó la investigación identificaron que la industria maquiladora instalada en Reynosa representa un mercado con mayor potencial, debido a las regulaciones internacionales que buscan reducir el uso de plásticos convencionales en los procesos de empaque.
La propuesta ya fue presentada ante jueces nacionales durante la competencia ENACTUS, donde recibió una respuesta positiva. Posteriormente, el proyecto fue postulado por TecMilenio a los Green Gown Awards, certamen internacional que reconoce iniciativas universitarias de sostenibilidad.
Enactus México celebra cada año una competencia nacional que reúne a estudiantes universitarios de instituciones públicas y privadas para presentar iniciativas de emprendimiento social enfocadas en generar soluciones a problemáticas económicas, sociales y ambientales.
Los proyectos son evaluados por especialistas con base en su impacto en las comunidades, su viabilidad financiera y su contribución al desarrollo sostenible. Actualmente, la organización cuenta con una red integrada por más de 60 mil estudiantes de 456 universidades del país, lo que la posiciona como la operación de Enactus más grande a nivel mundial.
Sorgum logró colocarse como finalista, convirtiendo a TecMilenio Campus Reynosa en la única institución mexicana seleccionada en esa categoría, un logro que las estudiantes consideran resultado del esfuerzo colectivo y del respaldo recibido por parte de la universidad y sus familias.
Aunque el bioplástico aún permanece en fase de prototipo y requiere financiamiento para avanzar hacia una escala industrial, las universitarias no descartan convertir la iniciativa en un emprendimiento formal.
“Todo es posible. Queremos seguir desarrollándolo y creemos que puede generar un impacto ambiental y económico positivo para Tamaulipas”, afirmaron.
Finalmente, enviaron un mensaje a otros jóvenes interesados en emprender proyectos de innovación, salir de la zona de confort y atreverse a participar.
“Lo más importante es intentarlo. Nosotros empezamos sin experiencia y hoy estamos representando a nuestra universidad en un escenario internacional”, agregaron.
DEL AULA AL ESCENARIO INTERNACIONAL
El reconocimiento internacional obtenido por el proyecto Sorgum representa mucho más que un logro académico para sus creadoras. Detrás de la iniciativa existe un proceso de meses de investigación, capacitación, presentaciones y perfeccionamiento constante que hoy coloca a un grupo de estudiantes de TecMilenio Campus Reynosa entre los finalistas de los Green Gown Awards.
Para el equipo de acompañamiento, el avance del proyecto refleja la evolución personal y profesional de las jóvenes, quienes comenzaron con una simple lluvia de ideas y terminaron presentando su propuesta frente a especialistas y universidades de todo el país.
El coach del equipo, José Ángel Hiracheta López, reconoció que la experiencia ha significado una mezcla de emociones al recordar el camino recorrido, desde la concepción de la idea hasta su proyección internacional.
“Es un sentimiento difícil de explicar. Ver cómo un proyecto que nació en el salón de clases llegó primero a una competencia nacional y ahora a un escenario internacional genera una enorme satisfacción para todo el equipo”, expresó.
Aunque el reconocimiento representa un paso importante, aseguró que el trabajo continúa. Además del desarrollo de Sorgum, TecMilenio prepara nuevos proyectos de emprendimiento social que participarán en futuras competencias de ENACTUS.
El principal desafío, explicó, consiste en vincular las necesidades de la comunidad con las nuevas tecnologías y las metas de desarrollo sostenible, aprovechando herramientas como la inteligencia artificial y la Agenda 2030 para generar soluciones con impacto social.
Como mensaje para otros jóvenes, invitó a no dejar pasar las oportunidades y a salir de la zona de confort. “Decir que no desde el principio no lleva a ningún lado. Hay que intentarlo. Muchas veces los únicos límites los ponemos nosotros mismos”, afirmó.
UN PROYECTO CONSTRUIDO DESDE CERO
En este sentido, Jessica Obando Torres, coordinadora del área profesional de TecMilenio Campus Reynosa, recordó que el equipo comenzó prácticamente desde cero. Explicó que, después de lanzar la convocatoria para integrar el capítulo de ENACTUS, cerca de 40 estudiantes mostraron interés; sin embargo, conforme conocieron el nivel de compromiso requerido, únicamente un grupo reducido permaneció hasta consolidar el proyecto.
“Fueron muchas horas de investigación, de ensayos y de entrenamiento. No solamente era desarrollar la idea, también debían aprender a comunicarla, defenderla ante especialistas e improvisar durante las presentaciones”, relató.
Cada visita a empresas y maquiladoras sirvió para fortalecer la propuesta. Las preguntas y observaciones realizadas por especialistas obligaban al equipo a regresar, investigar nuevas respuestas y perfeccionar el proyecto antes de la siguiente exposición.
“Lo que las mantiene aquí es el compromiso. Ver cómo han superado sus inseguridades y hoy se desenvuelven con seguridad en escenarios profesionales es una de las mayores satisfacciones”, señaló.
Diana Laura Sepúlveda Isassi, directora General de Campus Reynosa, quien era acompañada por Claudia Lorena Trejo, directora de Profesional de ese campus universitario destacó que este tipo de resultados reflejan el modelo educativo de la institución, enfocado en que los estudiantes desarrollen competencias para resolver problemas reales mediante proyectos con impacto económico, social y ambiental.
La institución consideró que Sorgum representa un ejemplo de cómo el aprendizaje en el aula puede transformarse en una propuesta con potencial para atender desafíos de sustentabilidad, al tiempo que fortalece las habilidades profesionales de quienes la desarrollan.
Para la universidad, el hecho de que estudiantes del campus Reynosa representen a todos los campus de TecMilenio como finalistas en una convocatoria internacional constituye un motivo de orgullo y confirma el alcance que pueden tener las iniciativas surgidas desde la comunidad estudiantil.
