En los últimos meses los casos de abuso sexual y violación que se viven al interior de los hospitales salieron a la luz, exponiendo una realidad que enfrenta a diario el personal de menor jerarquía, acostumbrado a callar por temor a que su carrera se vea quebrantada.
El pasado 2 de marzo, una reunión que se desarrollaba al interior del Hospital Infantil de Tamaulipas se vio interrumpida por el grito de una doctora, una mujer que ante la indiferencia de su superior, decidió romper el silencio y exhibir la vulnerabilidad que sufre el personal de salud en los hospitales tamaulipecos, dando la pauta para que en los siguientes días, médicas de hospitales de Reynosa tomaran el valor para salir y visibilizar que también fueron víctimas del abuso de poder, de la normalización del acoso sexual y la facilidad con la que pueden ser vulnerados los filtros de seguridad de cualquier institución.


EXPONEN FALTA DE SEGURIDAD E INDIFERENCIA INSTITUCIONAL
La violación a dos médicas en el Hospital Infantil de Tamaulipas ubicado en la capital del estado, fue la primera denuncia que se dio a conocer durante el 2026 en esta entidad.
El 30 de diciembre del 2025 a las 04:00 horas, un sujeto desconocido ingresó al Hospital Infantil de Tamaulipas, donde presuntamente drogó a dos médicas residentes para posteriormente violarlas, situación que fue confirmada por análisis ginecológicos y proctológicos.
En cuanto despertaron y notaron anomalías dieron aviso a las autoridades del nosocomio, reuniéndose con el entonces director Vicente Plascencia Valadez, quien, en el transcurso de la plática reveló a las víctimas que el sujeto estuvo con ellas durante una hora con diez minutos, a la vez que les informó que su función era tratar el asunto de forma administrativa.
Al sentirse ignoradas por su superior, recurrieron a una compañera que en el 2024 fue víctima de un exhibicionista en el mismo hospital. Ella las canalizó a la Fiscalía Especializada en la Investigación de Delitos contra Niñas, Niños y Adolescentes y Delitos contra las Mujeres por Razones de Género (FENNAM) para formalizar su denuncia.
A unos días de interponer la denuncia, el 9 de enero los agentes investigadores asignados al caso ejecutaron una orden de aprehensión contra Carlos “G”, alias “La Rana” por el delito de violación, siendo el primer sospechoso del caso.
El joven que se desempeñaba como camillero en el nosocomio y es reconocido por su participación en el boxeo, permaneció en prisión preventiva justificada hasta que se llevó a cabo su audiencia el jueves 15 de enero, misma que se prolongó por más de siete horas.
Tras el desahogo de pruebas la jueza a cargo de la audiencia dictó no vinculación a proceso y Carlos fue liberado.
El lunes 2 de marzo, una de las afectadas interrumpió una reunión que presidía el director Vicente Plascencia. En ella expuso al titular de ser omiso a los reclamos de las víctimas, no solo al caso de ella y su compañera, sino a otra serie de irregularidades en la seguridad del hospital que permitieron el ingreso de un ladrón y de un exhibicionista en el 2024.

“Mi compañera y yo no sabíamos qué hacer, a dónde ir, no sabíamos a dónde acudir, el hospital no fue para ofrecernos atención médica ni psicológica ni jurídica, ni siquiera sabíamos dónde teníamos que poner la denuncia… salimos de aquí destrozadas”, expresó la residente Daniela entre sollozos.
La presión mediática que surgió luego de que se filtrara el video de la reunión llevó a que Plasencia Valadez presentara su renuncia al cargo de director, argumentando que su decisión estaba orientada a no perjudicar el caso.
Aseveró que su actuar buscó priorizar la protección de la identidad de las médicas, procurar su dignidad y colaborar con las autoridades entregándoles de inmediato las evidencias disponibles, sin embargo, sus declaraciones tuvieron poco eco entre la comunidad tamaulipeca.
“No quiero que se interprete que esta decisión representa, insinúa o corresponde a ningún tipo de aceptación de responsabilidad en relación a los hechos, todo el trabajo que se ha realizado ha sido en estricto apego a derecho, respeto a los derechos de todos los involucrados y en estricto apego a los protocolos que existen para los casos de acoso o violencia sexual o contra la mujer”, subrayó Plasencia.
Tras la irrupción en el hospital, la publicación del testimonio de la doctora Daniela en sus redes sociales y su participación en la marcha feminista en el marco del Día Internacional de la Mujer, el caso se viralizó, retomando fuerza en la vía legal y generando nuevos resultados.
El jueves 12 de marzo, agentes del Ministerio Público de la FENNAM presentaron elementos de prueba para que un juez vinculara a proceso a Fernando Antonio “G” por su probable responsabilidad en el delito de violación. Él permanecerá en prisión preventiva justificada al menos por dos años cuatro meses mientras transcurre la investigación complementaria.
Con el objetivo de no afectar el debido proceso las agraviadas han decidido minimizar las declaraciones públicas pero manteniendo presencia en las redes sociales para evitar que el caso se quede en el olvido.

TEMOR A REPRESALIAS
Tras la confrontación directa con el doctor Plascencia, Daniela García, residente de tercer año de pediatría decidió subir un testimonio en video en sus redes sociales, pidiendo a la presidenta Claudia Sheinbaum intervenir en su caso para detener y castigar a su agresor, para garantizar la aplicación de medidas de seguridad en los nosocomios para evitar que tanto personal como pacientes sean víctimas de cualquier tipo de delito, pero también para pedir por su propia seguridad, pues ahora teme ser víctima de represalias por exponer la realidad que se vive en el Hospital Infantil.
“Sé que personas importantes de Tamaulipas lo están protegiendo, por favor cuídense y cuiden de mí y de mi familia, no quiero que nada nos pase… por favor, presidenta Claudia Sheinbaum, usted es mujer, por favor ayúdenos, solo soy una médica que está pidiendo justicia, que encuentren a quien nos violó y que cuiden en el hospital a nuestros compañeros, no es mucho lo que estoy pidiendo”, abundó.
En su video, Daniela compartió entre lágrimas algunos detalles de la agresión que sufrieron ella y su amiga, quien ha preferido mantener en privado su proceso.
“Queríamos saber que nos había pasado porque solamente nos sentíamos mareadas. Cuando llegamos a la FENNAM pedimos que nos hicieran un examen ginecológico y proctológico, nos los hicieron, mi compañera y yo teníamos muchas lesiones anales, nos confirmaron que nos habían violado”, narró.
De forma particular, Daniela y su amiga buscarán apoyo psicológico para poder enfrentar la agresión que vivieron y buscar la manera de seguir adelante, aunque su preparación profesional se vio truncada por el momento pues por temor, ya no regresaron a terminar su residencia.

SURGEN NUEVOS CASOS DE ABUSO SEXUAL
Motivadas por los resultados logrados por Daniela, trabajadoras de la salud en Reynosa decidieron alzar la voz y exponer que en la frontera también se viven situaciones de acoso y abuso sexual.
La primera en hablar fue la médica residente de tercer año, Estefani Sauceda, quien se desempeña en el Hospital General Regional 270 del Instituto Mexicano del Seguro Social.
También a través de un video filtrado en las redes sociales, la médica narró el acoso sistemático que ha sufrido en el nosocomio, no solamente por su principal abusador, también por el personal masculino que repetidamente la ha expuesto y minimizado su situación, entre ellos, el director Enrique Silva Salazar.
De acuerdo con el relato de Estefani, ha sido objeto de hostigamiento sexual, discriminación y amenazas de asesinato, hechos que se han reportado múltiples veces y que a pesar de tener el respaldo de la entonces subdirectora y de la jefa de enseñanza, no se han aplicado medidas disciplinarias ni implementado protocolos de seguridad, lo que mantiene vulnerable a la víctima.
“No he recibido ningún apoyo después de todo el acoso, hostigamiento, discriminación y las amenazas de que iban a tirar mi cuerpo y lo iban a destrozar los compañeros… la residencia de mujeres donde dormimos, nos bañamos, nos cambiamos, hay ropa de este violentador, está su ropa, su cobija, sus toallas, él entra y sale porque tiene llave del dormitorio. Tengo miedo, temo por mi vida”, relató.
Tras la viralización de su testimonio, el Instituto Mexicano del Seguro Social emitió un comunicado condenando los actos de violencia y asegurando que iniciaría colaboración directa con el órgano interno de control para facilitar la investigación, misma de la que hasta la fecha no han emitido ninguna actualización.
Días después surgió otro caso. La Médica pasante de Servicio Social en la clínica 33 del IMSS, Fátima Treviño, expuso que el 17 de febrero del 2025 cuando se desempeñaba como interna de pregrado en el Hospital General 15 del IMSS, fue víctima de abuso sexual por parte del coordinador de fin de semana de dicho nosocomio.
Ese día, fue enviada en horas de la madrugada a recoger un acta de defunción a la oficina del coordinador, ahí, el sujeto cerró la puerta y se abalanzó sobre Fátima, tocándole el pecho y pegando sus genitales a la cadera de la agredida. Ante el miedo ella quedó paralizada sin poder reaccionar. Su superior enfatizó la vulnerabilidad al recalcarle a la interna que nadie acudiría a su rescate. Al ver la desesperación de la doctora la dejó salir.
En cuanto pudo, Fátima denunció la agresión ante la dirección del hospital, con el sindicato y en Centro de Justicia para las Mujeres, sin embargo, ninguna de las autoridades tomó cartas en el asunto. En el nosocomio lo más que hicieron por ella fue cambiarle las guardias varios meses después de los ocurrido, y durante todo este tiempo las amenazas del agresor continuaron llegando a través de diferentes números telefónicos.
Al igual que en el caso de Estefani, la investigación empezó a generar resultados hasta que decidió exponer públicamente su caso en las redes sociales.
Ahora, ambas mantienen vigente su caso en las redes y medios de comunicación locales, con el objetivo de obtener justicia para ellas y con la intención de ayudar a que la exposición mediática sea un factor que ayude combatir las practicas de abuso al interior de los hospitales, una conducta que está muy normalizada en la práctica médica.


RESPONDEN HOSPITALES CON MÓDULOS DE PREVENCIÓN Y RÁPIDA DENUNCIA
Ante el aumento en las denuncias, el director del Hospital Materno Infantil de Reynosa, Eduardo López Torres, tomó la decisión de ser proactivo y junto a un comité conformado por integrantes del personal, tanto adscritos como becarios, instalaron un módulo de prevención y denuncia en el edificio, con el propósito de atender querellas de conductas inapropiadas y atenderlas antes de que escalen a una situación de mayor gravedad.
Hasta el momento no se ha expuesto ningún caso de esta índole relacionado con este hospital, sin embargo, se mantienen en alerta. En este lugar laboran 680 trabajadores de planta y alrededor de 920 becarios, por lo que es indispensable mantener la estadística de agresiones en ceros.

TRABAJA CONGRESO LOCAL EN PROTOCOLO UNIVERSAL
En respuesta a los índices de violencia sexual en los hospitales de la entidad, el Congreso de Tamaulipas ha decidido llevar a cabo mesas de trabajo para analizar los protocolos de seguridad de cada hospital y buscar estandarizar uno nuevo que garantice la aplicación de medidas estrictas que permitan mejorar la seguridad al interior de estos lugares, pero también establecer mecanismos de respuesta para atender adecuadamente a las víctimas de alguna agresión sexual, ya sea empleadas o pacientes.
Eva Reyes González, señaló que este trabajo ya inició, y dedicarán varias semanas para poder formalizar este proyecto, sin embargo, la legisladora señaló que además de imponer un protocolo se debe trabajar para garantizar que los directivos de los nosocomios acaten estas reglas y no sean omisos al canalizar las denuncias a las instancias correspondientes con tal de mantener el prestigio de alguna institución.
“Si se le conmina a las víctimas a decir, déjalo aquí y nosotros lo resolvemos, ahí también estamos haciendo un acto de negligencia, estamos obligando a que no se haga denuncia”, enfatizó Reyes.
Por su parte, la abogada, defensora de los derechos humanos y presidenta de la Colectiva 50+1 Tamaulipas Región Norte, Olivia Lemus Martínez, señaló que la violencia sexual en cualquier área laboral es una problemática que se ha presentado desde siempre y que a pesar de existir herramientas legales aún es muy difícil de combatir.
Ya sea por temor a ser estigmatizadas, a perder una oportunidad laboral o ser víctimas de una agresión más grave, las mujeres siguen callando las agresiones que sufren y las pocas que se atreven a hablar, enfrentan procesos burocráticos internos que las llevan a desistir de su búsqueda de justicia.
Es por ello que organismos como la Colectiva 50+1 impulsan conferencias en distintos centros laborales con el objetivo de exponer casos de éxito y acercarles las herramientas de defensa a quienes han sufrido algún tipo de violencia. Tal es el caso de la plática ofrecida en la clínica 33 del IMSS el pasado 20 de marzo, donde la Médica Fátima Treviño se acercó para agradecer a la conferencista pues después de escuchar la conversación, corroboró que haber alzado la voz fue la decisión correcta para defender su caso y ayudar a prevenir a otras mujeres.
Lemus Martínez recomendó que ante cualquier situación de violencia se acerquen a organismos como el Sistema DIF, el Instituto Municipal de la Mujer, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Tamaulipas, el Centro Libre Mujer o asociaciones como 50+1 o Libélulas de Esperanza, que podrán asesorarlas para llevar su denuncia a las instancias adecuadas para su llevar su caso, pero además les brindarán acompañamiento y atención psicológica para poder enfrentar todo el proceso.
Tal como se muestra en algunas series de televisión, en los hospitales de Tamaulipas sobrevive la práctica de abusar de las jerarquías para aprovecharse laboral o sexualmente de los médicos en formación y a pesar de ser una actividad muy normalizada, las nuevas generaciones han empezado a romper el silencio, buscando acabar con la impunidad y salvar a los futuros médicos que iniciaran su camino por los pasillos y salas de los nosocomios tamaulipecos.
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Dato duro: Durante enero y febrero del 2026 se han denunciado 238 agresiones sexuales entre abuso, acoso y violación; de este total, 59 casos se han denunciado en Reynosa y 46 en ciudad Victoria.
