La forma de vida acelerada y la gastronomía de comida rápida que prolifera en la zona fronteriza, son factores que fortalecen a uno de los principales enemigos de la población reynosense: la obesidad, un enemigo que ataca silenciosamente y que si sus embates no se descubren a tiempo pueden ser fatales.
Los efectos de la “buena vida” eran algo visible en la figura de Perla, nada que no se pudiera remediar con una renovación de su guardarropa, ajustar su estilo a una nueva talla y una buena actitud. Unos “kilitos” de más no eran algo que la mortificara pues siempre fue muy segura de sí misma.
Pero con el paso del tiempo la acumulación de kilos dejó de ser inofensiva. Perla empezó a detectar un cansancio constante, dolor en sus rodillas al caminar trayectos cortos y unos ronquidos que más que molestar empezaron a preocupar a su esposo, quien se dio cuenta que dejaba de respirar por algunos segundos.
Ante la insistencia de su pareja, Perla acudió a un médico que le realizó varios estudios hasta llegar a un diagnóstico. Su exceso de peso ya había pasado de lo estético. Ante el exceso de grasas y azucares, el cuerpo de Perla llegó al nivel de obesidad y desarrolló diabetes, padecimiento que al no estar controlado provocó síntomas de alerta que ella ignoró por largo tiempo.
Aunque el diagnóstico fue devastador, llegó a tiempo. Con un régimen alimenticio adecuado a su talla, peso y estilo de vida, así como la orden de realizar actividad física, Perla tuvo la oportunidad de revertir la obesidad y mantener controlada la diabetes que desarrolló para que no siguieran minando su calidad de vida.
Pero la historia de Perla es una de miles. La obesidad es un enemigo que acecha de forma silenciosa a los reynosenses. Para la mayoría, las largas jornadas laborales acaparan gran parte de su día en actividades donde deben permanecer de pie o sentados durante mucho tiempo, con pocas posibilidades de movilidad.
Las largas distancias entre la fuente de trabajo y el hogar son otro factor que favorece el sedentarismo mientras se trasladan en su auto o transporte público a sus viviendas. Aunado a ello, los tiempos libres para cocinar se reducen, lo más sencillo es buscar comida rápida que en su mayoría está elaborada con exceso de grasas, de harinas refinadas o de azucares, un combo perfecto para alimentar al enemigo. Del ejercicio mejor ni hablar, tras la jornada la mayoría prefiere descansar antes que realizar una actividad deportiva o acudir a un gimnasio, lo que ayuda a que el adversario se siga fortaleciendo.
OBESIDAD=ENFERMEDAD
Por muchos años la obesidad ha sido vista como antagonista del estándar de belleza, y como tal, muchas personas prefieren ignorarla y concentrarse en “cosas más importantes” que encajar en el molde social, sin embargo, lejos de ser una cuestión estética, la obesidad es una enfermedad, que aunque puede combatirse, los estragos que provoca en el organismo suelen ser irreversibles, llegando a cobrar la vida de miles.
De acuerdo con el estudio más reciente publicado en mayo del 2025 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) la obesidad “es una compleja enfermedad crónica que se define por una acumulación excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Puede provocar un aumento del riesgo de diabetes de tipo 2 y cardiopatías, puede afectar la salud ósea y la reproducción y aumenta el riesgo de que aparezcan determinados tipos de cáncer”.
Según los datos de la OMS en el 2022 una de cada ocho personas en el mundo era obesa, duplicándose desde 1990 en adultos y cuadruplicándose en los adolescentes. En el 2022 el 43% de los adultos tenían sobrepeso y el 16% eran obesos. Mientras que al corte del 2024, 35 millones de niños menores de 5 años tenían sobrepeso.
En el caso de Reynosa, de acuerdo con el último boletín de vigilancia epidemiológica de la Secretaría de Salud Pública, correspondiente al periodo del 6 al 12 de octubre, en el 2025 se han diagnosticado 3,444 nuevos casos que se suman a los 4,057 acumulados en el 2024. No obstante, existen miles de pacientes más sin detectar.
El método más común para definir si un paciente tiene sobrepeso u obesidad es el Índice de Masa Corporal (IMC) que mide la proporción entre peso y estatura, con una fórmula se emite una evaluación en donde una cifra menor a 25 significa que el peso es saludable, si es igual o superior a 25 se habla de sobrepeso, mientras que un valor igual o superior a 30 indica una obesidad, misma que puede medirse en grado I, II y III, dependiendo de su severidad.
En palabras simples, el sobrepeso y la obesidad son la consecuencia de un desequilibrio entre la ingesta calórica (alimentación) y el gasto calórico (actividad física), pero en retrospectiva, hay muchos factores que llevan a que algunas personas desarrollen más fácilmente estos padecimientos a pesar de llevar estilos de vida muy similares a otros. Por ello es importante evaluar parámetros adicionales al peso para emitir un diagnóstico preciso.
Alberto Onofre Sánchez Meza, médico internista, maestro en Ciencias, Biotecnología genómica y miembro de la Federación Internacional para la Cirugía de la Obesidad y los Trastornos Metabólicos (IFSO), explicó que el IMC no es el único parámetro que se debe tomar en cuenta para diagnosticar a un paciente. También deben utilizarse medidas como la circunferencia de cintura y cadera, así como desglosar la masa muscular y porcentaje de grasa con técnicas como método de impedancia o impedanciometría y el método de densitometría o DEXA.
De acuerdo con el especialista la impedanciometría es una técnica en la que a través de una báscula con electrodos se emiten impulsos eléctricos no dolorosos para poder obtener diversos datos de la composición corporal. Aunque actualmente hay muchas básculas en el mercado que ayudan a conocer estos datos, lo más recomendable es acudir con un médico o nutriólogo que tenga una báscula certificada y que además, pueda interpretar los datos de manera correcta para llegar a una diagnosis e iniciar un tratamiento. En Reynosa hay varios especialistas que cuentan con esta herramienta.
Por otra parte, la densitometría o absorciometría de rayos X de energía dual DEXA, es un método que utiliza rayos X de baja frecuencia para obtener los datos del organismo. A decir del doctor Sánchez Meza, es barato para el paciente cuando el especialista ya tiene el equipo, no obstante, en Reynosa no esta disponible todavía.
Adicional a la medición de grasa corporal, se deben realizar exámenes clínicos que ayuden a determinar los niveles de glucosa, de triglicéridos y otros parámetros que indiquen anormalidades en el organismo.
Una vez que la enfermedad ha sido detectada y se ha determinado el daño que ha provocado, el especialista puede generar un plan de acción para reducir el riesgo actual y evitar que las complicaciones que ya se hayan desarrollado sigan agravándose.
FACTORES DE RIESGO, SÍNTOMAS
DE ALARMA Y COMPLICACIONES
Además de la apariencia física, la acumulación de adiposidad o grasa empieza a enviar señales al organismo, sin embargo, estas pueden ser muy sutiles al principio, lo que permite que el enemigo siga fortaleciéndose.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran la herencia genética y el estilo de vida. Si algún integrante de la familia como abuelos, padres o hermanos padecen sobrepeso, obesidad, diabetes o hipertensión, existe una mayor probabilidad de desarrollar los mismos problemas.
Si además se tiene una vida sedentaria, con alta ingesta de alimentos fritos, repostería o procesados, un alto consumo de bebidas alcohólicas y refrescos, sumado a una mínima o nula actividad física y una circunferencia abdominal que sobrepasa los 90 centímetros, se cumple con los ingredientes perfectos para el desarrollo de la obesidad y sus complicaciones.
Otros síntomas a considerar son el cansancio sin causa aparente, dolor en articulaciones al realizar actividad física mínima, apnea de sueño o pausas en la respiración que pueden ser potencialmente mortales.
Una de las afectaciones asociadas al exceso de peso es la resistencia a la insulina, esta se presenta cuando el cuerpo deja de metabolizar la insulina y en lugar de procesar adecuadamente la glucosa que se ingiere empieza a convertirla en grasa que se va acumulando en órganos como el hígado o los riñones, afectando su función normal y creando un círculo vicioso.
“A mayor resistencia a la insulina mayor producción de grasa en tejidos orgánicos, y eso genera mayor resistencia a la insulina… el páncreas se empieza a llenar de grasa y esto nos da mayor disfunción a nivel de la producción de la insulina, la captación de la misma y finalmente, cuando el páncreas llega a un estado donde ya las reservas de insulina empiezan a disminuir, empiezan a salir los síntomas de glucosa alta que es lo que conocemos como diabetes”, explicó el especialista Sánchez Meza.
El indicio más evidente de resistencia a la insulina es el oscurecimiento de la parte posterior del cuello, conocido como acantosis nigricans, que también puede presentarse en axilas, región submamaria o región inguinal. Si se detecta a tiempo se puede revertir y evitar el desarrollo de diabetes mellitus o tipo 2.
Otro padecimiento asociado al sobrepeso es el hígado graso. En este caso el órgano va acumulando grasa en sus células y de no intervenirse a tiempo puede desencadenar una cirrosis no alcohólica, hepatitis inducida por cambios metabólicos e inclusive falla hepática. Para su diagnóstico se realiza un estudio llamado elastografía, que es un ultrasonido especializado y se encuentra disponible con dos especialistas de la ciudad.
La diabetes y la hipertensión son las enfermedades más comunes provocadas por la obesidad, y de no tratarse pueden desencadenar en complicaciones que disminuyen la calidad de vida de los pacientes, por ejemplo, retinopatía o daño a la vista, neuropatía que se traduce en dolor, hormigueo o entumecimiento de las extremidades, daño renal, disfunción sexual y problemas más graves como pie diabético que puede desencadenar en gangrena o una amputación, así como cetoacidosis, coma diabético, accidente cerebrovascular o ataque cardiaco.
De acuerdo con la Secretaría de Salud Pública, en Reynosa este año se han detectado 10,554 nuevos casos de hipertensión y 8,478 de diabetes tipo 2. Se estima que 13 de cada 100 reynosenses padece diabetes, la mayoría aún sin diagnosticar.
TRATAMIENTO
Una vez que el paciente ha decido tomar acción puede acudir con un médico internista o un nutriólogo como primer paso. El especialista dictaminará que tipo de estudios necesita el paciente y en base a los resultados podrá formular un plan de acción, que puede consistir solamente en cambio de hábitos alimenticios e implementar una rutina de actividad física, o bien, puede requerir de la intervención de otros especialistas para analizar si es necesario apoyar la reducción de peso con el uso de medicamentos o cirugía bariátrica.
El uso de otros elementos para ayudar a bajar de peso se considera cuando el grado de obesidad es muy alto y la posibilidad de desarrollar complicaciones es muy elevada, por lo que reducir el porcentaje de grasa corporal en el menor tiempo posible es indispensable. Estas decisiones deben ser tomadas por el médico especialista y no por consideración del paciente.
Eustorgio Juárez, Nutriólogo especialista certificado por el Colegio Mexicano de Nutriólogos y con Doctorado en Ciencias de Nutrición y Dietética, señaló que idealmente el primer acercamiento debe ser con un nutriólogo. El tratante definirá el plan de acción a partir de datos como el peso, talla, porcentaje de grasa corporal, el tipo de empleo que desempeña el paciente, el tiempo que dedica a actividades físicas, el tipo de alimentos que le gustan y sus posibilidades económicas.
Se tiene que evaluar los tiempos del paciente para establecer horarios de comidas, planear menús que se adecuen a los alimentos que puede adquirir, elegir métodos de cocción apropiados, decidir la actividad física que mejor se acople a su estilo de vida e inclusive definir los horarios de sueño ideales.
“Como profesionales tenemos que ser muy realistas y ver que objetivos podemos esperar para nuestro paciente, ser lo más transparentes, evaluar el estado psicoemocional, el sueño, los niveles de energía, la salud gastrointestinal… es muy importante evaluar estos aspectos y encontrar la mejor respuesta para nuestro paciente”, indicó el doctor Juárez.
Cuando el grado de obesidad pone en riesgo inminente al paciente de sufrir complicaciones o o incluso ya las padece, el nutriólogo lo canaliza con un médico bariatra para que evalué si se requiere de medicamentos o de un plan más agresivo como una cirugía.
“Cuando el exceso de peso es muy amplio sabemos que con medidas dietéticas o farmacológicas no va a ser suficiente, cuando el IMC está por encima de 40, lo que representa un doble del peso estimado para una persona, entonces no va a ser muy eficiente la pérdida de peso para mejorar sus enfermedades con cambios de nutrición, ahí es donde la cirugía puede tener un efecto mayor”, explicó Alberto Sánchez Meza.
En estos casos se puede realizar una manga gástrica o un bypass gástrico, dependiendo de la evaluación del bariatra. Una vez recuperado el paciente, deberá adherirse a un régimen alimenticio para evitar recuperar el peso perdido y mantener bajo control las enfermedades desarrolladas previamente.
Sánchez Meza recalcó que es indispensable que el paciente tenga un seguimiento con su médico tratante para que los resultados sean duraderos, de lo contrario podría recuperar el peso perdido o aumentar aún más kilos a pesar del procedimiento quirúrgico.
MEDICAMENTOS MILAGROSOS
Desde hace algunos años se han popularizado medicamentos que, aunque fueron creados para tratar enfermedades como la diabetes, tienen como efecto secundario la reducción del apetito y por ende, una disminución significativa del peso; al tratarse de fármacos que no requieren prescripción médica son adquiridos indiscriminadamente.
Si bien son de venta libre, el consumo de estos productos no es tan sencillo, sus costos rondan entre los 3,000 y 5,000 pesos por caja o inyección, por lo que solo aquellos con poder adquisitivo pueden conseguirlos fácilmente.
Luis Javier Cruz Álvarez, Médico Internista y Reumatólogo, quien se ha especializado en temas de combate a la obesidad y entre sus credenciales cuenta con el diplomado “Fundamentos de Medicina de Estilo de Vida”, explicó que a raíz de la observación científica del monstruo de Gila y su metabolismo acelerado se logró aislar una sustancia que posteriormente se replicó en laboratorios. Dicha sustancia, nombrada análogo de GLP1, ayuda a regular la metabolización de la glucosa.
El primer medicamento elaborado con este análogo fue la Exenatida, posteriormente la fórmula fue perfeccionándose y se crearon nuevos fármacos con la misma base. Actualmente los análogos de GLP1 más populares son la Semaglutida y Tirzepatida.
Su uso cobró auge después de la pandemia en los Estados Unidos con resultados muy favorables en el tratamiento de pacientes diabéticos y posteriormente en pacientes con obesidad. Su utilización puede ayudar a revertir la resistencia a la insulina e inclusive la diabetes, también puede mejorar la función hepática en un lapso promedio de uno a dos años, así como como promover la reducción de peso entre el 25% y 32%.
De acuerdo con el doctor Cruz Álvarez estas sustancias son efectivas y seguras, sin embargo, recalcó que no son una píldora o inyección mágicas, requieren de un seguimiento adecuado por un especialista para garantizar su correcto funcionamiento y que el tratamiento sea cumplido a cabalidad, además de acompañarse de un cambio en el estilo de vida para evitar los rebotes o enfermedades adyacentes.
PREVENCIÓN
Los especialistas coincidieron en que la prevención es la mejor herramienta para evitar la obesidad o en su caso vencerla, siempre privilegiando la concientización sobre los riesgos que conlleva tener exceso de peso sin llegar a estigmatizar a la población que lo padece.
Priorizar el consumo de alimentos saludables como frutas y vegetales diariamente, moderar la ingesta de refrescos, harinas, postres y alimentos fritos, realizar por lo menos 30 minutos diarios de actividad física como caminar, correr o ejercicios de fuerza, así como dormir ocho horas al día, son hábitos que ayudan a mantener un peso adecuado y reducir significativamente el riesgo de diabetes e hipertensión, enfermedades que encabezan las causas de muerte en México.
Además, debe promoverse la cultura del autocuidado, acudiendo frecuentemente a los chequeos de rutina para que los expertos puedan detectar a tiempo cualquier anomalía en el organismo, y ser disciplinados para seguir las indicaciones que ayuden a mejorar el estado de salud.
“La obesidad es un problema complejo que va más allá del aspecto netamente médico, debe ser manejado por un equipo multidisciplinario… necesitamos educación hacia la sociedad en general sobre la obesidad y la diabetes, la medicina no solo es curativa, necesitamos tener el aspecto de prevención”, recalcó el doctor Cruz Álvarez.
