Los taxistas internacionales actualmente enfrentan diversos desafíos que afectan el sustento diario de sus familias, como los filtros de seguridad en el puente internacional y la baja demanda de viajeros que ocupan un servicio para ir a los Estados Unidos.
Un paraje casi solitario carcomido por las condiciones del clima se encuentra en la calle Morelos cruce con Canales, en la zona Centro de Reynosa. Frente a este sitio se puede leer “TAXI INTERNACIONAL REYNOSA-MCALLEN”, el vaivén de las personas es atípico en el primer cuadro.
Frente a ese sitio yace un Chevrolet Lumina de color blanco y en su interior Daniel Varela, quien espera con paciencia a las personas que deseen cruzar de Reynosa hacia los Estados Unidos, para llevarlas en su taxi.
Los viajes al ‘otro lado’ ya no son tan frecuentes como años anteriores, actualmente se encuentran obstáculos que han marcado una diferencia contrarrestando aquellos tiempos cuando la gente se daba una escapada cada fin de semana.
Actualmente, el conductor explica que diariamente hace aproximadamente cinco viajes al Valle de Texas y eso si bien le va, pues así como él, están otros siete u ocho trabajadores del volante.
Son las 3:30 horas de la madrugada cuando Daniel llega a la base de taxis, o en ocasiones hasta las 8:00 horas cuando no hay mucho pasaje, pues según su experiencia no todos los días se registra mucha afluencia de pasajeros.
“A veces no hay mucho pasaje, entonces, a veces vengo a las ocho de la mañana, agarro una carrera, a veces ninguna. Pero así es esto”, comenta en entrevista con Hora Cero mientras voltea la vista esperando a sus clientes.
El costo del viaje al otro lado por una persona es de 12 dólares ó 240 pesos, y señala que las rutas que más piden son a la Central Camionera de McAllen, Texas, incluyendo Pharr, San Juan, Mission.

DESAFÍOS DEL VOLANTE
Entre los factores que han frenado los viajes al extranjero datan desde la pandemia, cuando el gobierno norteamericano del presidente en ese entonces Donald Trump, cerró los puertos fronterizos y solamente se daba acceso a las personas que cruzaban con motivos de educación, salud y primeras necesidades.
“Han sucedido algunas situaciones, por ejemplo, la pandemia del Covid-19, y ahorita con los retenes ha impactado de forma negativa, porque durante la pandemia no nos dejaban pasar para el otro lado. Ahí estuvimos como dos años sin pasar, y pues ahora que están los soldados ahí se hacen unas filonas”, agregó Daniel.
Actualmente, hasta cuatro horas se demoran para hacer de Reynosa a Hidalgo, Texas, debido a la lentitud de las revisiones que realizan elementos del Ejército Mexicano en los automóviles que cruzan por ese puente internacional.
Hoy en día ya no hacen más de cinco viajes diarios; según Daniel hay varios motivos, pero las más visibles es que, la crisis sanitaria frenó el oficio, otras que la gente no quiere ir por la demora en las filas de revisión, y prefieren ir a pie, o simplemente otros gastos frenaron la vuelta al otro lado.
