En algunos panteones de Reynosa, están los restos de personajes que marcaron la historia cultural y popular de toda una región, desde músicos, compositores e interpretes, hasta hombres valientes que son recordados por sus vivencias en la región.
En Reynosa, la historia no solo se escribe en libros o en canciones, también permanece en la tierra. Aquí descansan músicos que hicieron cantar al pueblo, y hombres que vivieron con intensidad en tiempos donde la vida se medía en valor.
Para conmemorar el Día de los Fieles Difuntos, Hora Cero visitó el panteón Valle de la Paz y el Panteón Guadalupano, lugares donde reposan músicos, compositores, intérpretes y también hombres que vivieron y murieron en tiempos difíciles.
Durante el recorrido por las tumbas que se encuentran en el panteón Valle de la Paz, se llegó a un rincón donde la música norteña sigue sonando en la memoria de quienes acuden a visitar.

BETO QUINTANILLA
Uno de los personajes que descansa en el Valle de La Paz es Norberto Quintanilla Iracheta, mejor conocido como Beto Quintanilla y también apodado “El mero león del corrido”, originario de Nuevo León, pero adoptado por Reynosa y se volvió leyenda con la historias de valentía, traición y frontera que cantaba en sus canciones.
Su voz ronca y directa conquistó cantinas, radios y escenarios con sus famosos corridos dedicados a personajes de la región tanto de la frontera norte de Tamaulipas, como del Valle de Texas. Aunque se fue en 2007, sus corridos siguen vivos en cada parranda y reunión.
Año con año, en cada aniversario luctuoso y en cada cumpleaños del cantante, sus familiares y fanáticos acuden para recordar a Beto, quien en vida dejó una huella imborrable en la música de la región.

SILVESTRE RODRÍGUEZ JR., “MANOS DE SEDA”
Muy cerca descansa Silvestre Rodríguez Jr., conocido como “Manos de Seda”. Fue músico, cantante y acordeonista, recordado por su toque suave y elegante al interpretar.
Silvestre, formó parte de la agrupación Intocable en sus primeros años, contribuyendo a ese sonido que después se convertiría en sello de la música norteña moderna. Su apodo, “Manos de Seda”, refleja la delicadeza con la que hacía hablar al acordeón. Hoy, quienes lo conocieron y quienes lo escuchan, mantienen viva su huella en la música regional.

CORNELIO REYNA
También aquí, se encuentra la tumba de un gigante: Cornelio Reyna, uno de los grandes de la música norteña y la ranchera. Vocalista original de Los Relámpagos del Norte, al lado de Ramón Ayala, revolucionó la forma de cantar el desamor. Reynosa lo recuerda como hijo adoptivo y leyenda eterna, ya que era oriundo de Parras, Coahuila.
Su voz sigue sonando en cada mariachi y grupo norteño que entona algunas canciones que fueron de su autoría como “Te vas ángel mío, “Mi Tesoro” y muchos otros temas.
JOSÉ MARÍA VILLARREA
(LOS CACHORROS DE JUAN VILLARREAL)
A unos cuantos metros, descansa también José María Villarreal, músico y exintegrante de Los Cachorros de Juan Villarreal, un grupo fundamental en el sonido regional que marcó la frontera norte. Su paso por la música dejó un legado en cada acordeón que sigue aprendiendo sus canciones.
De la música pasamos ahora a los hombres de acción, personajes de la historia y la vida ranchera de la región, siendo el Panteón Guadalupano donde distintos pistoleros descansan hoy en día.
DIMAS DE LEÓN
Dimas es recordado como un pistolero famoso en la frontera. Hombre de carácter fuerte y figura conocida en los pasajes rurales de Tamaulipas. Sus historias, envueltas en corridos y pláticas de cantina, hablan de lealtades y enfrentamientos propios de su tiempo.
Se dice que en vida, Dimas paseaba por la región con su arma en la cintura, y la gran habilidad que tenía con ella le ayudó para mantener a raya a sus enemigos.
Los Cadetes de Linares fueron los encargados de inmortalizarlo en un corrido, donde relatan como es que Dimas salió de Reynosa hacia Matamoros para visitar a su amante, sin esperar que en esa ocasión dentro de un bar, luego de una revuelta en el interior del lugar, un velador temeroso de que Dimas lo asesinara, mandó a desarmar a aquel bandido para ejecutarlo de dos disparos certeros en la cabeza.
Algunas versiones refieren que su amante fue quien lo traicionó. Los restos de Dimas se encuentran en el Mausoleo de la familia De León, a unos metros de la entrada principal del Panteón Guadalupano.
GENERAL TIBURCIO GARZA ZAMORA
También descansa Tiburcio Garza Zamora, general revolucionario, partícipe de los movimientos armados que marcaron la política y territorio del noreste mexicano. Su nombre aparece en libros de historia regional y es recordado como un hombre de estrategia y mando.
Nacido el 13 de abril de 1900 en el rancho “El Mezquite”, el general Garza Zamora es recordado por muchos ya que en vida se propuso realizar labor social en la ciudad y trajo grandes mejoras a Reynosa, como la energía eléctrica al conseguir dos generadores de electricidad instalándolos en el cruce de las calles que hoy conocemos como Colón y Escobedo.
En 1965, antes de su jubilación, recibió varias medallas por su perseverancia y servicios a la Patria.

ANTONIO LÓPEZ TREVIÑO,
“TOÑO EL AGUACATE”
Se dice que Antonio López Treviño “El Aguacate”, era temido por su manejo con la pistola y nunca se apartaba de su arma al transitar las calles de Reynosa para ajustar cuentas con sus adversarios, sin embargo, fue blanco de una traición de quienes consideraba sus amigos.
Ramón Ayala le compuso el corrido “Toño El Aguacate”, donde relata cómo López Treviño tenía planes de contraer matrimonio con una bella jovencita de familia en Reynosa, pero el destino cambió estos proyectos una mañana fría de enero de 1968, cuando fue emboscado y asesinado por la espalda; el mismo corrido cuenta que uno de sus asesinos incluso lloró en su funeral.
“Toño el Aguacate” se encuentra sepultado también a unos metros de la entrada principal del Panteón Guadalupano.
BALDOMERO DEL FIERRO SINGLATERRY
Baldomero, quien en vida fue uno de los famosos hermanos Del Fierro, originario del racho “La Piedra” que se encuentra en Matamoros, era conocido por su valentía y por ser contrabandista alrededor de 1940.
Ramón Ayala, en su famoso corrido “Las Once Tumbas” dejó plasmada la historia de los hermanos Del Fierro al ser conocidos por sus historias y los enfrentamientos que tuvieron con grupos contrarios en esos años.
Según el mismo corrido de Ramón Ayala, se dice que Baldomero perdió la vida por el año de 1952 en Reynosa, mientras que su hermano Héctor falleció en 1948 y su hermano Eléazar murió en 1950.
La historia de los hermanos Del Fierro fue tan impactante que algunos productores del cine mexicano la llevaron hasta la pantalla grande y filmaron una película donde dejaron ver cómo cada integrante de esa familia tuvo su fin.

GERARDO GONZÁLEZ
Finalmente, Gerardo Luis González Cantú, considerado como el pistolero de Reynosa más afamado por su valentía y la manera temeraria de enfrentar a sus enemigos que pretendieron destronarlo en su sociedad con “Chito” Cano.
Hombres como él forman parte de esa historia que aún se escucha en las pláticas de los más viejos.
En el corrido también compuesto por Los Cadetes de Linares y plasmado en la película ‘Pistoleros Famosos’, se habla acerca de cómo Gerardo González fue capaz de fugarse de una prisión en Brownsville, Texas y regresar a Reynosa.
A mediados de los años 70’s, Gerardo González fue ejecutado a traición y sus restos también descansan en el Panteón Guadalupano al lado de su familia.
Una de las historias de Gerardo que más recuerdan los reynosenses, es aquella noche de abril en la Fonda El Sol, donde recibió 14 balazos quedando gravemente herido junto a otras personas que lo acompañaban.
El corrido de Gerardo González, interpretado por Ramón Ayala era uno de los que más le gustaba escuchar a Javier Peña, el Federal de Caminos que también cuenta con su propio corrido del mismo interprete, en el que se menciona “Que me canten los Bravos del Norte el corrido de Gerardo”, refiriéndose a este personaje.
Los panteones Valle de la Paz y Guadalupano guardan los nombres de estos personajes que la gente convirtió en leyendas y guarda sus recuerdos.
