Crecimiento urbano de la frontera rebasó la infraestructura hidráulica que protege la ciudad en temporada de lluvias y huracanes. Dependencias alertan sobre riesgos y fortalecen coordinación durante emergencias
Reynosa, Tam.
A poco más de un año de la histórica inundación que golpeó a Reynosa y municipios de la región el 27 de marzo de 2025, autoridades federales, estatales y municipales han vuelto a sentarse en la misma mesa para responder una pregunta que preocupa a miles de familias: ¿está la ciudad preparada para enfrentar otro fenómeno similar?
La reciente reunión técnica convocada por la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) reunió a representantes de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), la Secretaría de Obras Públicas de Reynosa, corporaciones de Protección Civil de Tamaulipas y municipios como Reynosa, Camargo, Gustavo Díaz Ordaz y otras localidades de la Ribereña. El objetivo fue fortalecer la coordinación institucional ante una temporada de huracanes que ya se encuentra activa y que se extenderá hasta noviembre.
Aunque las autoridades coinciden en que es imposible evitar por completo los efectos de fenómenos hidrometeorológicos extremos, aseguran que existen mecanismos de prevención, monitoreo y respuesta que permitirían disminuir riesgos y actuar con mayor rapidez en caso de una emergencia.

LECCIÓN DEL PASADO
La inundación registrada el 27 de marzo de 2025 permanece como uno de los eventos más severos de los últimos años en la frontera tamaulipeca. Colonias enteras quedaron bajo el agua, carreteras fueron cerradas y decenas de familias tuvieron que ser evacuadas.
De acuerdo con José Antonio Segovia Montoya, representante de CILA en Reynosa, aquel episodio dejó una enseñanza importante: el principal problema no fue el desbordamiento del río Bravo, sino la enorme cantidad de lluvia que cayó directamente sobre las ciudades.
“El río recibió finalmente toda esa agua y la condujo hacia el Golfo de México, pero primero fueron las zonas urbanas las que sufrieron el impacto de las inundaciones”, explicó.
La situación evidenció las limitaciones de la infraestructura pluvial existente y puso sobre la mesa otro problema creciente: la expansión urbana en zonas que históricamente funcionaban como áreas naturales de captación.

COORDINACIÓN PARA ACTUAR
Uno de los principales acuerdos alcanzados durante la reunión regional fue reforzar los canales de comunicación entre todas las dependencias involucradas en el manejo del agua y la atención de emergencias.
El coordinador de Protección Civil y Bomberos de Reynosa, Javier Lam, explicó que las instituciones participantes compartirán información constante sobre los niveles de almacenamiento en presas, escurrimientos y comportamiento de los cuerpos de agua para facilitar la toma de decisiones.
La estrategia incluye la identificación clara de responsables operativos, protocolos de comunicación inmediata y mecanismos para reducir los tiempos de respuesta en caso de contingencias mayores.
“Lo importante es que todas las dependencias tengamos el mismo panorama y sepamos a quién acudir cuando se presente una situación extraordinaria”, señalaron autoridades participantes.

COLONIAS EN RIESGO
Uno de los temas que más preocupación generó durante la reunión fue la presencia de asentamientos humanos dentro de la llanura de inundación del río Bravo. Tanto CILA como la Secretaría de Obras Públicas identificaron diversos puntos vulnerables que podrían verse afectados ante una crecida extraordinaria del río.
Entre ellos destacan la colonia 10 de Mayo, sectores cercanos a la colonia Aquiles Serdán, el Ejido Longoria, El Porvenir, áreas del Ejido El Banco y diversos asentamientos ubicados a lo largo de la carretera Ribereña.
Eduardo López Arias, secretario de Obras Públicas de Reynosa, explicó que existen construcciones ubicadas dentro de los márgenes naturales del río, situación que representa un riesgo para sus habitantes y además puede generar problemas operativos en caso de una creciente importante.
La preocupación no es nueva. CILA ha insistido durante años en evitar nuevas construcciones dentro de estas zonas debido a que forman parte del área natural que utiliza el río para expandirse durante eventos extremos.
¿ESTÁ PREPARADA REYNOSA?
Javier Lam reconoció que ningún gobierno cuenta con recursos suficientes para evitar completamente los efectos de una tormenta extraordinaria, pero aseguró que actualmente existe una mejor capacidad de prevención que en años anteriores.
Protección Civil mantiene monitoreo permanente de lagunas, drenes, canales y cuerpos de agua de la ciudad. Además, realiza recorridos para detectar acumulaciones de basura, azolve o condiciones que puedan incrementar el riesgo de inundaciones.
Asimismo, se encuentran preparados refugios temporales y continúan los programas de capacitación comunitaria para fortalecer la cultura de la prevención entre la población.
“Lo que sí podemos hacer es disminuir el riesgo y prepararnos para responder de manera más eficiente”, señaló el funcionario.
PRESAS REDUCIRIAN INUNDACIONES
Otro de los aspectos analizados durante la reunión fue el avance de la infraestructura hidráulica construida en Reynosa para controlar escurrimientos pluviales. Eduardo López Arias informó que la obra civil, o sea, el diseño, construcción y mantenimiento de la infraestructura de una de las presas de control de avenidas impulsadas por el municipio se encuentra concluida en su totalidad, aunque reconoció que restan detalles para su conclusión total.
Actualmente se trabaja en la extracción de tierra para alcanzar una profundidad cercana a los cuatro metros y lograr una capacidad aproximada de un millón de metros cúbicos de almacenamiento.
Por ahora, la presa puede captar alrededor de 400 mil metros cúbicos de agua, capacidad que podría incrementarse significativamente una vez concluidos los trabajos complementarios.
El funcionario destacó que este tipo de obras forman parte de una estrategia de largo plazo para reducir inundaciones en sectores vulnerables de la ciudad.
Incluso adelantó que futuras administraciones deberán considerar nuevas presas de control en zonas como Condado del Norte y Paseo Residencial, cuyas cuencas generan importantes escurrimientos hacia colonias bajas y áreas cercanas al Hospital Materno Infantil.
PRESA FALCÓN LEJOS DE NIVELES ÓPTIMOS
Mientras las autoridades se preparan para enfrentar posibles lluvias intensas, la situación de almacenamiento de agua en la región continúa siendo motivo de preocupación.
Según datos proporcionados por CILA, la presa Falcón registra actualmente un almacenamiento cercano al 17.8 por ciento de su capacidad, equivalente a aproximadamente 580 millones de metros cúbicos.
Aunque las lluvias recientes en el norte de Nuevo León permitieron cierta recuperación, los niveles permanecen muy por debajo de lo ideal.
Segovia Montoya explicó que los escurrimientos generados por las lluvias registradas directamente en Reynosa tienen un impacto limitado en la recuperación del embalse, ya que gran parte de esa agua termina fluyendo hacia el Golfo de México.
Pese a ello, aseguró que el volumen disponible sigue siendo suficiente para garantizar el abastecimiento de agua para uso público urbano en la región.
EL RETO DEL CRECIMIENTO URBANO
Uno de los diagnósticos más relevantes surgidos durante la reunión fue el reconocimiento de que el crecimiento de la ciudad ha reducido gradualmente la capacidad natural de absorción y conducción del agua.
Autoridades señalaron que el desarrollo urbano ha ocupado espacios que anteriormente funcionaban como zonas de captación, cauces naturales o áreas de amortiguamiento durante lluvias intensas.
Como consecuencia, cada vez mayores volúmenes de agua escurren rápidamente hacia zonas habitadas, aumentando el riesgo de inundaciones.
Se trata de un desafío que no puede resolverse únicamente con obras hidráulicas, sino que requiere planeación urbana, ordenamiento territorial y vigilancia para evitar nuevos asentamientos en áreas de riesgo.
PREVENCIÓN INICIA EN CASA
Las autoridades coincidieron en que la participación ciudadana será fundamental durante esta temporada de huracanes.
Protección Civil recomienda a los habitantes identificar si viven cerca de lagunas, drenes o zonas inundables, ubicar rutas de evacuación, conocer los refugios temporales más cercanos y preparar una mochila de emergencia con documentos importantes, agua potable, lámparas y baterías.
También exhortaron a la población a mantenerse informada exclusivamente a través de fuentes oficiales y atender oportunamente las recomendaciones emitidas por Protección Civil municipal y estatal.
VIGILANCIA PERMANENTE
La reunión entre CILA, CONAGUA, Obras Públicas y corporaciones de Protección Civil no elimina el riesgo de que Reynosa vuelva a enfrentar lluvias extraordinarias. Sin embargo, sí deja claro que existe una mayor coordinación institucional para responder ante una emergencia.
La experiencia de la inundación de marzo de 2025 sigue presente en la memoria colectiva de la ciudad. Las autoridades aseguran que hoy existe una mejor preparación, más comunicación y nuevas herramientas para enfrentar contingencias.
Aún así, el mensaje es contundente: frente a fenómenos meteorológicos cada vez más intensos y una ciudad que continúa creciendo, la prevención seguirá siendo la mejor defensa. Reynosa se prepara para la temporada de huracanes, pero la verdadera prueba llegará cuando la naturaleza vuelva a poner a prueba la capacidad de respuesta de toda la región.
