Reporte de Red Lupa coloca la frontera como mayor generador de reportes de personas ausentes y no localizadas. Colectivos advierten sobre una cifra negra, posibles reclutamientos forzados y limitaciones en las investigaciones; exigen mayor capacidad institucional, identificación forense y estrategias de prevención.
Reynosa, Tam.-
El horror de las personas desaparecidas sigue como uno de los principales retos para las autoridades y las familias en Tamaulipas.
Reynosa ocupa el primer lugar estatal en registros de personas desaparecidas y no localizadas, una situación que, para los colectivos de búsqueda, refleja la dimensión de un fenómeno que permanece vigente y que además podría ser mayor debido a los casos que nunca llegan a ser denunciados de acuerdo con información del portal Red Lupa, dedicado a dar seguimiento y vigilancia de la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas y Desaparición Cometida por Particulares.
Para José Andrés Méndez Ñeco, integrante del colectivo Amor por los Desaparecidos en Tamaulipas, las cifras evidencian que las desapariciones continúan presentándose de manera constante en Reynosa y que existe una particular incidencia entre hombres.
“Es un tema que ha venido a la alza”, señaló el activista a Hora Cero, quien agregó que el fenómeno también debe analizarse considerando los casos que permanecen fuera de las estadísticas oficiales debido a que las familias no presentan una denuncia.
Méndez Ñeco explicó que los registros con los que trabajan los colectivos son contrastados con información de Red Lupa, investigaciones cuantitativas y las denuncias que se presentan ante las fiscalías. Sin embargo, advirtió que existe una “cifra negra” de personas cuya desaparición no ha sido formalmente denunciada.
De acuerdo con su experiencia, diariamente pueden presentarse entre cinco y seis denuncias por desaparición ante la Fiscalía, aunque precisó que esta cantidad corresponde únicamente a los casos que llegan a las autoridades y, por lo tanto, no necesariamente representa la totalidad del fenómeno.


LÍDER ESTATAL Y TOP 5 NACIONAL
Con corte al 27 de agosto de 2026, Red Lupa registraba 2 mil 903 personas desaparecidas y no localizadas en Reynosa, colocándolo como el municipio con mayor cantidad de casos por encima de Nuevo Laredo, con 2 mil 764; Matamoros, con 2 mil 505; Ciudad Victoria, con 992, y Tampico, con 782. En conjunto, estos cinco municipios concentran 9 mil 975 registros, una proporción significativa de los 13 mil 787 casos contabilizados en Tamaulipas al mismo corte.
Cabe mencionar que a nivel nacional destacan cinco municipios que concentran una cantidad considerable de casos de personas desaparecidas; Reynosa figura en el segundo lugar solo por debajo de Tijuana, Baja California, seguido de otras ciudades tamaulipecas como Nuevo Laredo y Matamoros, mientras que Guadalajara, Jalisco, cierra la lista con 2 mil 344 casos.
Mendez Ñeco explicó que la falta de denuncia puede mantenerse durante años, ya sea por temor, desconocimiento o porque las familias desconocen el procedimiento que deben seguir. Ante ello, el colectivo insiste en que una desaparición debe ser denunciada sin importar cuánto tiempo haya transcurrido.
Destacó que incluso después de cinco, 10 ó más años una familia puede acudir ante las autoridades para solicitar que se abra una carpeta de investigación y se inicien las acciones correspondientes para localizar a la persona.

POSIBLES CAUSAS
Respecto a las causas que podrían estar detrás del número de desapariciones en Reynosa, el integrante del colectivo señaló que no existe una sola explicación y que, a partir del acompañamiento de víctimas localizadas con vida y de las investigaciones realizadas por los propios colectivos, han identificado posibles patrones.
Uno de ellos, dijo, son los reclutamientos forzados, mientras que otro estaría relacionado con la condición de personas migrantes o deportadas que transitan por la región.
El activista aclaró que estas explicaciones forman parte de las hipótesis que han construido a partir de testimonios y casos que han conocido directamente, por lo que consideró necesario que las autoridades profundicen en las investigaciones para determinar las circunstancias específicas de cada desaparición.
La ubicación geográfica de Reynosa, agregó, también debe considerarse al analizar el fenómeno, particularmente por tratarse de una ciudad fronteriza con un importante flujo de personas que buscan llegar a Estados Unidos o que son retornadas a territorio mexicano.

INVESTIGACIONES BAJO PRESIÓN
Uno de los principales señalamientos del colectivo está relacionado con la capacidad de las instituciones para atender el número de carpetas existentes.
Méndez Ñeco sostuvo que, desde su experiencia acompañando casos, las investigaciones no siempre avanzan con la rapidez que requieren las familias y atribuyó parte del problema a la carga de trabajo que enfrentan los agentes encargados de investigar.
Afirmó que en Reynosa existen cuatro agentes del Ministerio Público y 15 policías investigadores para atender más de 6 mil carpetas relacionadas con casos de larga data, cifra que, según explicó, evidencía la necesidad de aumentar el personal y los recursos destinados a la búsqueda e investigación.
Para el activista, no se trata únicamente de incrementar el número de funcionarios, sino también de mejorar las instalaciones y las condiciones en las que las familias presentan sus denuncias.
Consideró necesario contar con espacios adecuados para atender a quienes acuden a reportar la desaparición de un familiar y garantizar que reciban orientación y seguimiento durante el proceso.
RESTOS SIN IDENTIFICAR
Otro de los principales reclamos de las familias está relacionado con la identificación de restos humanos encontrados durante búsquedas y trabajos de investigación.
Méndez Ñeco señaló que durante el 2026, hasta el corte de julio, el colectivo llevaba contabilizados alrededor de 36 cuerpos encontrados en fosas clandestinas y en superficie. Sin embargo, aclaró que no cuenta en este momento con una cifra precisa sobre cuántas personas desaparecidas han sido localizadas con vida y cuántos casos han terminado con el hallazgo de restos.
El problema, explicó, no termina necesariamente con el descubrimiento de un cuerpo, debido a que posteriormente se requiere realizar los procedimientos forenses necesarios para determinar su identidad y, eventualmente, establecer su relación con una persona reportada como desaparecida. En este sentido, consideró prioritario que Tamaulipas fortalezca su capacidad de identificación humana.
El entrevistado cuestionó el avance del Centro de Identificación Humana que se construye en Altamira, proyecto que, señaló, requiere mayores recursos financieros, equipamiento y personal especializado para funcionar de manera adecuada.
Su preocupación, dijo, es que el inmueble pueda ser entregado sin contar con la capacidad necesaria para atender la magnitud del problema.

PREVENCIÓN DESDE LA ESCUELA
Para reducir las desapariciones, Andrés Méndez Ñeco consideró que las autoridades deben dejar de concentrar los esfuerzos únicamente en la reacción posterior a los hechos y fortalecer las estrategias de prevención.
Propuso trabajar desde el sector educativo, desde el nivel básico hasta el superior, y desarrollar programas que contemplen las distintas etapas de prevención.
El activista señaló que, si existen patrones relacionados con el reclutamiento de jóvenes, las autoridades deben intervenir antes de que sean captados por grupos delictivos.
En ese sentido, planteó la necesidad de generar oportunidades y mecanismos de protección para jóvenes que se encuentran desempleados o en condiciones de vulnerabilidad, con el objetivo de reducir los factores que podrían facilitar su incorporación a actividades delictivas.
NO DEJAR DE BUSCAR
Ante las familias que llevan años sin conocer el paradero de sus seres queridos, el integrante de Amor por los Desaparecidos en Tamaulipas hizo un llamado a no abandonar las búsquedas.
Pidió que quienes todavía no han presentado una denuncia lo hagan, aunque hayan transcurrido cinco, 10 ó más años desde la desaparición.
También exigió a las autoridades proporcionar líneas de investigación y evitar que las familias tengan que acudir repetidamente a distintas oficinas sin recibir respuestas concretas.
Méndez Ñeco insistió en que cada persona desaparecida debe contar con una búsqueda individualizada y una investigación propia, independientemente de que su familia forme parte de un colectivo.
Mientras Reynosa permanece como el municipio con más registros de personas desaparecidas y no localizadas en Tamaulipas, el desafío para las instituciones continúa siendo no solamente localizar a quienes siguen ausentes, sino esclarecer qué ocurrió con ellos, identificar los restos encontrados y brindar respuestas a las familias que permanecen a la espera.
