La mayoría de la población que trabaja en los cruceros de las principales avenidas de la ciudad vienen del estado de Chiapas y se enfrentan al peligro para conseguir unas monedas y subsistir.
Desde temprana hora y los siete días a la semana es común ver a niños y niñas en los cruceros de Reynosa, en medio de un mar de carros, bajo un sol incandescente, enfrentando altas temperaturas mientras que realizan sus actividades remunerativas contra reloj porque el semáforo está cambiando su luz constantemente.
En la mayoría de estos pequeños, sus vestimentas y su acento no son comunes en la frontera; a veces no hablan porque no han aprendido a dominar el español, mucho menos se conoce quién esté a su cargo, pero lo cierto es que hay quienes los mueven de un lado a otro.
En las zonas urbanas de la ciudad se puede observar que hay niños quienes que hacen piruetas en los semáforos, malabares, en tanto que otros venden fruta en el alto, chicles o mazapanes en los puentes internacionales.
Estos infantes tendrían que estar jugando, estudiando, siendo cuidados y protegidos; sin embargo, se ven expuestos a abusos y violencia, es dura la condición de pobreza y son los adultos del mañana que, por llevar una vida complicada son latentes candidatos para ser reclutados en actividades ilícitas.

PROCEDENTES DE CHIAPAS
La procuradora de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes del DIF Reynosa, Frida Paoletti Leyva, encabeza una inspección en diferentes zonas de la ciudad al menos dos días por semana por lo que han detectado que un 99 por ciento de los menores que están en la vía pública son del Estado de Chiapas.
“En este sentido están las llamadas ‘Marías’, con los niños en los semáforos y en los cruceros, pero al menos salimos dos veces a la semana a hacer recorrido en los puntos en los que tenemos registrados que están estos niños”, dijo la funcionaria.
Incluso para detectar estos puntos de explotación infantil el Sistema del Desarrollo integral de la Familia (DIF) de Reynosa, ha estado recibiendo reportes ciudadanos que se envian dando la ubicación exacta del paradero de los menores.
“Una instrucción que tenemos del alcalde, Carlos Carlos Peña Ortiz y de nuestro presidente del patronato, Carlos Víctor Peña Garza, es que sea un operativo constante y permanente, siempre atender a los niños de la calle porque para empezar no es el lugar donde deben de estar, deben de estar en su escuela, en su casa, en el resguardo de su familia”, aseveró la funcionaria.

DETECTAN RED DE EXPLOTACIÓN
La forma de vida que tienen estas personas es bastante complicada, ya que tienen que emigrar desde su lugar de origen hacia el norte para obtener un poco de dinero y volver a retornar hasta una nueva temporada; de acuerdo a sus experiencias relató la procuradora del DIF que, “vienen por meses, juntan dinero y se vuelven a ir y luego vuelven a regresar”.
Afirmó Frida Paoletti que en los recorridos realizados han detectado que la mayoría de los niños vienen con sus padres u otro familiar directo, asimismo ha detectado un grupo que ya se encuentra establecido en la frontera que los protegen y se reparten el dinero.
La situación que los obliga a estar en esos lugares es la necesidad económica que presentan en los lugares más marginados del Estado de Chiapas, pese a que es una entidad con mucho turismo, pero un factor muy importante es la ignorancia o el arraigo a sus costumbres.
“Vienen de pueblos, pues no vienen de los lugares más conocidos de Chiapas, vienen de comunidades indígenas de la selva, muy pequeñas o muy recónditas del Estado y son los que están aquí con nosotros en Reynosa”, argumentó la defensora.
También se cree que estas personas que acompañan a los menores fueron criadas de la misma manera, son desde niñas también explotadas, no conocen otra forma de vivir más que la necesidad económica que vienen a contrarrestar en esta frontera que tiene potencial laboral y económico.

¿QUÉ OFRECE LA AUTORIDAD?
En los constantes recorridos que realizan las autoridades municipales por diversos sectores y avenidas importantes de la ciudad de Reynosa, los abordan y les invitan a que se retiren del sitio donde están trabajando, ofreciéndoles otra alternativa de subsistir.
El organismo municipal ofrece empleo, capacitación para empleo, al menos 12 talleres en los que pueden aprender para un oficio y emprender; servicio de guarderías, atención médica gratuita, terminar su educación primaria o secundaria en el PANNARTI (Programa Atención para Niños, Niñas y Adolescentes en Riesgo de Trabajo Infantil), a través del Instituto Tamaulipeco de Educación para los Adultos (ITEA).
La Procuraduría de la Defensa del Menor ha resguardado a unos 6 menores, algunos son recuperados por sus padres y otros permanecen el tiempo necesario; en lo que va del año solamente una persona se ha acercado a las instalaciones del DIF para ver a su hijo y cumplió con un programa de sesiones de terapia psicológica.
“Cumplió con el programa de trabajo social, se tocó su domicilio, cercioramos de que ella ahí vivía, se le hicieron observaciones de cómo vivían, vino al taller de Escuela para Padres, que consta de 12 sesiones, estamos hablando de 3 meses”, afirmó Leyva Paoletti.

CASOS ATENDIDOS
María, como es conocida, llegaba todos los viernes a temprana hora a las instalaciones del DIF en el bulevar Miguel Hidalgo, por sus permisos para visitar a su hijo el fin de semana, siendo la única mujer joven de origen chiapaneco que ha cumplido con todo el programa.
Al terminar ella su programa, representantes del DIF de Reynosa se comunicaron al DIF de Chiapas, al más cercano a la comunidad de María para localizar a sus familiares, ella retornó a su lugar de origen porque su mamá estaba muy delicada de salud, lo supo por DIF Chiapas.
Existe otro caso de un joven de 14 años que estuvo en resguardo por parte del DIF de esta frontera durante dos meses, pero lo tuvieron que entregar porque no hablaba español, solamente su dialecto y no podía integrarse con los demás niños, mucho menos comunicarse con los encargados de la casa hogar.
La comida era otro de los obstáculos para este muchacho, ya que no comía carne, pollo, pescado, arroz, sopa, debido a sus costumbres de su tierra natal, era más riesgoso tenerlo y por eso las autoridades optaron por entregarlo al DIF de Chiapas.

ALTERNATIVA EN LA FRONTERA
La Procuraduría de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes del DIF Reynosa, exhortó a la población en general a no seguir promoviendo la explotación infantil a través del dinero que se les da a los menores de edad cuando se detienen en el semáforo para esperar la luz.
“Siempre invitamos a la población a no darles dinero, el niño está ahí porque el ciudadano le da dinero. El día que el ciudadano, que es el mismo que se queja de que los niños estén ahí y que dice que no estamos haciendo nada y que qué hacemos las autoridades, ese mismo ciudadano es el que le da dinero y el que hace que ese niño sea explotado”, aseveró la procuradora Frida Paoletti.
Señala que como cualquier otro delito en el que está involucrado un niño, hacen que el menor no esté en casa, no sea escolarizado, esté maltratado. “Dejen de darle dinero a las ‘Marías’; dejen de darle dinero a los niños en los semáforos y entonces el niño ya no va a ser un negocio para la madre o el padre, tener al niño ahí”, recalcó.
En caso de detectar un menor o un grupo de ellos en la calle pueden hacer su reporte al siguiente número de emergencia: 899 99-23-0432, esa es la línea del DIF y la extensión de la Procuraduría es 1 2 3, o pueden hacerlo al 911 y canalizar el llamado para que un equipo de la Procuraduría atienda el caso de menores haciendo actividades para tener monedas a cambio.
