En una era con exceso de información al alcance de la mano, se ha vuelto indispensable como consumidor de contenido aguzar el instinto para diferenciar la realidad de la exageración. A sabiendas de esta facilidad, múltiples perfiles disfrazados de periodistas explotan el miedo, la polémica y el morbo para ganar seguidores y poder lucrar a través de las redes sociales
Por Roberto Rodríguez y Tania Castillo
Reynosa, Tam.
En los últimos años, las redes sociales se han convertido en una de las principales fuentes de información para miles de usuarios, y Reynosa no es la excepción. Sin embargo, junto al crecimiento de páginas “informativas” también ha surgido un fenómeno que preocupa a especialistas y periodistas: el uso de noticias falsas, titulares exagerados y contenido amarillista para atraer interacciones.

Plataformas como Facebook han permitido que cualquier persona pueda crear una página y difundir información de forma inmediata. Esta democratización del contenido ha abierto espacios para el periodismo ciudadano, pero también ha facilitado la aparición de perfiles que publican información sin verificar o con el único objetivo de generar clics, comentarios y compartidos.
De acuerdo con estudios sobre desinformación en México, las redes sociales facilitan la difusión masiva de información falsa o sesgada, especialmente durante momentos de alta tensión política o social, debido a la rapidez con la que circulan los contenidos y a la falta de filtros editoriales.
Oz Valadez, licenciado en Diseño con maestría en Administración de Negocios y una certificación en emprendimientos digitales por la Escuela de Negocios de Harvard, así como propietario de la agencia de marketing 316 Studio, reveló que los desarrolladores de redes sociales han logrado entender la antropología y forma de socializar del ser humano, utilizando ese conocimiento para mantenerlos cautivos, convirtiendo a las plataformas en una herramienta de comunicación muy efectiva por su inmediatez y accesibilidad, sin embargo, este medio cuenta con filtros que se pueden engañar, facilitando la difusión de información ficticia que mantiene cautivos a los consumidores de contenido.
“Hasta cierto punto las han hecho adictivas en términos del tipo de contenido que se puede consumir y la forma en la que se consume, por ejemplo, el poder compartirlo, el poder etiquetar a alguien, hace que las noticias, los comunicados o un post en general tenga un mayor alcance mucho más rápido. Hay cinco o seis tópicos que son los más premiados por las plataformas, obviamente estos tópicos son premiados por las plataformas porque de alguna manera son más sensacionales para la audiencia, y claro, muchas páginas optan por usar este tipo de tópicos para poder viralizar más rápido”, agregó.
En ciudades como Reynosa, donde la población busca información constante sobre seguridad, accidentes o eventos locales, muchas páginas han encontrado en el sensacionalismo una fórmula para aumentar su alcance.
Titulares alarmistas, imágenes fuera de contexto o publicaciones incompletas suelen utilizarse para provocar reacciones inmediatas en los usuarios. En algunos casos, el contenido se presenta como si fue generado de un medio de comunicación formal, aunque detrás no exista una redacción, reporteros o procesos de verificación.

SUGERENCIAS PARA DETECTAR FAKE NEWS
En México, el impacto de las fake news se agrava debido a que una parte importante de la población tiene dificultades para identificar información falsa. En el ámbito local, esto puede traducirse en rumores que generan pánico o confusión entre la población. Publicaciones sobre supuestos enfrentamientos, desapariciones o situaciones de riesgo pueden viralizarse rápidamente antes de que las autoridades o los medios verifiquen la información.
Especialistas coinciden en que la solución para combatir la dispersión de información sensacionalista y noticias falsas no depende únicamente de las plataformas tecnológicas, también se requiere de la educación digital de los usuarios. Aprender a identificar titulares engañosos, revisar las fuentes y comparar la información con medios confiables se ha vuelto una habilidad esencial en la era digital.
De acuerdo Oz Valadez, es indispensable que los usuarios de las redes sociales adquieran la costumbre de hacer una verificación al leer una noticia, especialmente si se trata de temas sensibles, evitando compartir hasta comprobar su veracidad.
La primera recomendación es seguir perfiles de medios de comunicación o periodistas de renombre que ayudarán a confirmar o desmentir una publicación. La segunda es evitar publicaciones con titulares muy alarmantes o que usen la técnica de click bait para llevar a la noticia. También es recomendable seguir las cuentas oficiales de las autoridades quienes, aunque no con inmediatez, confirmarán la información vertida en las redes.
Publicaciones que inician con cuestionamientos no relacionados al resto del texto o que abusan de ilustraciones creadas con inteligencia artificial o provenientes de bancos de imágenes tampoco son confiables y se deben investigar antes de tomarlas como verdad.
“Desde que empezamos con el titular, que es demasiado asombroso, demasiado polémico, pues ya te puedes dar cuenta que no va por ahí. Yo trato también de validar las noticias con medios internacionales para ver si es algo que lo ratifica o también medios oficiales”, señaló Valadez.
Ejemplo de perfiles tendenciosos son “City Reynosa” o “¿Qué pasó en Tamaulipas?”.

El primero comete el error de compartir información que le envían sus seguidores por mensaje privado sin indagar un poco más, sin entrevistar a la fuente y comprobar que se trata de una situación real. Por ejemplo, tras las situaciones de riesgo ocurridas el pasado domingo 22 de febrero la tensión entre los reynosenses prevaleció durante varios días. El martes 24 de febrero se registró un incidente en el libramiento Reynosa- Monterrey, provocando que un camión de carga pesada afectara la circulación y causara congestionamiento vial, sin embargo, “City Reynosa” publicó la imagen alertando por un bloqueo, lo que causó el malestar y hasta las risas de sus seguidores quienes externaron su inconformidad mediante los comentarios. Y aunque con información falsa, el perfil logró su cometido, generar interacción de los usuarios y mantener elevadas sus estadísticas.
En el caso de “¿Qué pasó en Tamaulipas?” su herramienta es crear la sensación de alarma entre sus lectores. Haciendo uso de hashtags como #URGENTE, #ATENCION o #ULTIMAHORA en cada publicación y redactando en mayúsculas para ocupar más espacio y obligar al lector a desplegar la publicación completa, generando mayor interacción con su perfil. Esta página en Facebook se ha caracterizado por compartir información involucrando la opinión del administrador, en un intento de generar cercanía con los lectores pero dejando de lado la objetividad de la noticia.
Ni que decir de múltiples perfiles de creadores de contenido de ventas o entretenimiento que cuando sucede un hecho violento en la ciudad aprovechan para compartir la información como si fueran periodistas, aprovechándose del morbo para atraer seguidores y después ofrecerles sus productos o servicios, o bien, explotar ese crecimiento para vender publicidad.
Sin embargo, no todas las páginas informativas en redes sociales operan bajo estas prácticas. Algunas surgieron como espacios ciudadanos para compartir alertas o reportes comunitarios, especialmente en contextos donde la información oficial puede tardar en difundirse.
Un ejemplo conocido en el Estado es “Valor por Tamaulipas”, una página creada de forma anónima que comparte reportes de seguridad y situaciones de riesgo en la región. Con el paso del tiempo, este tipo de plataformas se han convertido en referencia para muchos usuarios que buscan información inmediata sobre lo que ocurre en su entorno.
No obstante, la diferencia entre informar y generar desinformación suele estar en la verificación de los datos.
En esta era donde abunda la información inmediata, el especialista en marketing, recalcó la necesidad de depurar las fuentes de información para evitar seguir beneficiando a quienes hacen uso de la sensualidad, la polémica, el morbo o la comedia para incrementar sus números en las redes, privilegiando el beneficio económico por encima del deseo de informar a la comunidad.
“Puedo entender que la mayoría de las personas que comparten información sin verificar posiblemente la intención sea buena, quizás salvaguardar a las personas que aman, pero creo que también es importante pensar en lo delicado de esparcir miedo y más cuando es causado por una noticia falsa”, dijo respecto a los usuarios que replican la información sin cerciorarse de su autenticidad.
Y añadió: “Yo invitaría a la audiencia a poder ratificar los medios que está consumiendo y poder verificar que las noticias sean genuinas antes de pensar en compartir algo, porque creo que cada vez más nos enfrentamos a imágenes falsas, vídeos falsos, audios falsos, generados por inteligencia artificial, y lejos de una escasez de información, ahora hay un exceso de información y nuestro deber como audiencia es curarlo previo a creerlo y previo a compartirlo”.

LA COMUNIDAD COMO FILTRO CONTRA LA DESINFORMACIÓN
Para el especialista en redes sociales, Héctor García, las plataformas digitales están apostando cada vez más por modelos en los que los propios usuarios participan en la identificación de contenido engañoso.
Explicó que en X ya existe desde hace algunos años un sistema en el que la comunidad puede agregar contexto a publicaciones que podrían contener información falsa o incompleta. Cuando suficientes usuarios coinciden en que una publicación necesita aclaración, la plataforma añade una leyenda visible debajo del contenido para advertir a los lectores.
“Funciona de forma parecida a lo que pasó con Wikipedia en sus inicios. Son usuarios comunes, personas como tú o como yo, que investigan una publicación, revisan fuentes o buscan información en internet y aportan contexto. Cuando varios usuarios coinciden en lo mismo, el algoritmo interpreta que esa información tiene respaldo y coloca una advertencia”, señaló García.
De acuerdo con el analista, este tipo de sistemas busca compensar las limitaciones de los algoritmos para detectar noticias falsas, ya que el volumen de publicaciones que circula diariamente en redes sociales hace prácticamente imposible revisarlas todas de manera automática.
García señaló que en plataformas de Meta Platforms este modelo apenas comienza a probarse en algunas regiones, por lo que su implementación aún se encuentra en una fase inicial.
“El algoritmo tiene muchas prioridades al mismo tiempo, desde vigilar contenido prohibido hasta revisar anuncios. Por eso la participación de los usuarios puede ser más rápida para detectar publicaciones engañosas”, explicó.
El especialista también advirtió que la desinformación suele propagarse con mayor rapidez que la información verificada, debido a que los contenidos falsos o sensacionalistas suelen resultar más atractivos para los usuarios.
“Las noticias falsas muchas veces generan más interacción que las reales. Por eso al algoritmo le cuesta distinguir entre algo verdadero y algo exagerado o manipulado”, indicó.
IA, NUEVA ALIADA DEL CONTENIDO ENGAÑOSO
La inteligencia artificial hoy en día ha tomado gran relevancia y con el paso de los años ha logrado aprender mejor debido a la gran cantidad de información que almacena con el uso cotidiano que le brindan miles de personas y usarla cuando algún otro usuario necesite datos similares, provocando que su distribución sea cada vez más rápida.
Desde hace algún tiempo, usuarios en redes sociales e incluso paginas que supuestamente son medios de comunicación, utilizan la IA como estrategia para desprestigiar a personas de cualquier ámbito.
Raúl Olivo Ibarra, experto en IA, ha señalado que nadie está exento de ser víctima de ataques que se pueden generar con ella, ya sea con vídeos, audios o simplemente imágenes que día a día sucede a muchas personas.
“La IA también puede ser utilizada para desprestigiar a las personas y no solamente políticos y famosos, sino también a personas comunes que son afectados con imágenes o videos manipulados por terceras personas”, subrayó.
En su caso, Hector García mencionó que conforme pasen los años cada vez se volverá más difícil distinguir los contenidos reales y los falsos, ya que es casi imposible evitar que las personas la utilicen con fines de atacar a otros o simplemente crear videos que provoquen pánico o miedo entre los usuarios de las redes sociales.
“Para el algoritmo es muy difícil controlar esta situación debido a que son millones de usuarios en todo el mundo y demasiada información que procesar, pero si la comunidad que está en contra de la desinformación y este tipo de ataques se une, pueden ayudarlo a identificar más rápido los videos falsos y así poco a poco solo estará revisando de mejor manera los videos para evitar que se difundan cosas falsas”, dijo.
Mientras tanto, el crecimiento de páginas informativas en redes sociales continuará formando parte del panorama mediático local. En ciudades como Reynosa, donde la información circula cada vez más rápido, el reto será distinguir entre quienes buscan informar a la comunidad y quienes simplemente utilizan el amarillismo para ganar atención en internet.
Información falsa en redes multiplicó el pánico tras la muerte del capo más poderoso de México
Además de los relatos reales y las advertencias de los gobiernos locales y extranjeros a sus ciudadanos para que no salieran de sus casas, también se difundió mucha desinformación en redes, parte elaborada con IA, destinada a amplificar el caos, la confusión y la desesperación.
Redacción
Cuando comenzaron los bloqueos, los incendios y el movimiento de armados tras la muerte del líder del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), el capo más poderoso de México, la gente corrió a un solo lugar para averiguar qué pasaba: las redes sociales. Y lo que encontraron fue un país sumido en la violencia y el caos más absoluto.
Eso era cierto… pero no del todo.
La operación para capturar a Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, conllevó fuertes enfrentamientos entre militares y delincuentes y desencadenó una ola de represalias por parte del cártel en 20 estados. Más de 70 personas perdieron la vida —la mayoría delincuentes y fuerzas de seguridad— solo el domingo.
Pero además de los relatos reales y las advertencias de los gobiernos locales y extranjeros a sus ciudadanos para que no salieran de sus casas, también se difundió mucha desinformación en redes, parte elaborada con inteligencia artificial, destinada a amplificar el caos, la confusión y la desesperación.
“No sabía qué era cierto y qué era falso”, comentaba Victoria Elizabeth Peceril, de 31 años, mientras caminaba con sus tres hijos por una calle de Guadalajara, que ya había vuelto casi a la normalidad. “Tuvimos mucho miedo”.
Sembrar el pánico
Entre la información falsa, se viralizaron videos del aeropuerto de Guadalajara —capital de Jalisco y segunda ciudad del país— supuestamente tomado por pistoleros y que mostraban estampidas de pasajeros o un avión incendiado en una de sus pistas. También hubo publicaciones que aseguraban que el cártel había tomado como rehenes a turistas estadounidenses en carreteras y hoteles.
El gobierno mexicano denunció que se habían identificado entre 200 y 500 publicaciones con información falsa. Entre 20 y 30 de esos contenidos superaron las 100 mil visualizaciones.
Estos datos, presentados durante la conferencia presidencial, se basaban en un estudio realizado por el Tecnológico de Monterrey. El análisis de esta universidad privada indicaba que entre el 35 y el 40% de esa desinformación ofrecía datos fuera de contexto, más de la cuarta parte tenía información engañosa y en torno a otra cuarta parte tenía contenido manipulado con inteligencia artificial o inventado de una u otra manera.
Una publicación hablaba de cómo un agente estadunidense supuestamente había estrangulado a “El Mencho”. Otra decía que la presidenta Claudia Sheinbaum había sido resguardada en un buque de la Marina en el Pacífico.
No faltaron “teorías de conspiración” que vinculaban la muerte del capo a la captura el 3 de enero del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro o especulaban con que el gobierno mexicano lo había matado para no entregarlo a Estados Unidos, explica el documento del Tecnológico, que cita verificaciones realizadas por su equipo, por The Associated Press y otros medios de comunicación.
La universidad no dijo quién pudo producir todo ese contenido. Tampoco el gobierno.
“Hubo muchas noticias con muy mala intención el domingo, buscando generar terror”, había comentado el martes la presidenta.
Violencia brutal
Muchos mexicanos, sobre todo en ciudades de gran actividad de los cárteles, han tenido que acostumbrarse a la fuerza a revisar la situación de la seguridad en chats, aplicaciones o cuentas de X antes de salir de casa o tomar el coche porque ahí encuentran información ciudadana que no hallan en otras partes y que es la única pista para evitar sitios donde han sido vistos hombres armados o se han reportado incidentes.
El hecho de que el CJNG se haya ganado una reputación de sanguinario por sus espectaculares ataques, como derribar un helicóptero militar o el intento de asesinato del actual secretario de Seguridad cuando era el jefe de la policía de Ciudad de México, hizo que cualquier información divulgada ese domingo pareciera posible.
“De primeras nos creíamos todo”, comentó Nicolás Martín, un español de 28 años que se quedó varado con 13 amigos en un resort al norte de Puerto Vallarta, en el Pacífico, del que nadie pudo salir o entrar en dos días.
Según explicó vía telefónica, mientras se dirigía al aeropuerto para finalmente regresar a su casa en Ciudad de México, era como ver en redes “lo que has visto en las películas” aunque consciente de que los cárteles mexicanos ya habían reaccionado muy violentamente en el pasado al verse acosados por las autoridades.
Sin embargo, para alguien como Martín, acostumbrado a navegar por las redes sociales, las primeras imágenes que mostraban Puerto Vallarta en llamas le sorprendieron por su calidad y porque parecían tomadas desde un dron cuando lo que uno espera en los primeros momentos de confusión son videos atropellados y de mala calidad de ciudadanos en pánico.
Criminales “expertos en tecnología”
Vanda Felbab-Brown, experta en crimen organizado de la Brookings Institution, consideró que hubo señales que apuntaban a que algunas de las publicaciones pudieron ser creadas por personas afines al CJNG porque estos grupos han invertido mucho en estar presentes en redes. “Los criminales se han convertido en grandes expertos en tecnología”, indicó.
“Fue impresionante el nivel de desinformación”, agregó la investigadora. “Las imágenes del aeropuerto bajo ataque… algunos chatbots haciendo imágenes de inteligencia artificial para Jalisco Nueva Generación han sido impresionantes, sofisticadas y sin duda agregó un halo de caos y debacle”.
Aunque algunas autoridades tanto mexicanas como la embajada de Estados Unidos, comenzaron a desmentir informaciones el mismo domingo, Sarai Olguín, una universitaria de 22 años de Guadalajara, dijo que ese día era difícil distinguir la realidad de la ficción con la mayor parte de la ciudad encerrada y en un país donde existe una gran desconfianza hacia el gobierno.
Olguín estuvo recibiendo información de amigos que compartían vídeos y fotos que habían visto en internet y recuerda advertencias que decían que después de cierta hora, iban a matar a todos los que estuvieran en la calle.
El miércoles, reconocía que la costó creer que “El Mencho” hubiera muerto de verdad, pero dijo que la desinformación tuvo una parte positiva. “Todas estas noticias falsas ayudaron a cuidar (a la gente), aunque sembraron un miedo inmenso”.
