Deportados narran las difíciles condiciones que enfrentan durante su retorno a México por la frontera de Tamaulipas, ya sea por Matamoros o Reynosa; es impredecible el tiempo para reunirse con su familia que ha quedado en el ‘otro lado’.
Juan Carlos es originario de Mazatlán, Sinaloa; después de varios meses detenido en una cárcel de los Estados Unidos fue deportado por el municipio de Matamoros junto con otro centenar de personas que, como él, tenían décadas de estar trabajando en aquel territorio del norte.
El autobús en el que viajaban llegó a la estación migratoria y detuvo su marcha, maniobra que despertó a Carlos mientras que dormitaba un poco. Se asomó por la ventana y reconoció la misma frontera que había cruzado hace más de 23 años para alcanzar un sueño que ese día se disolvió al otro lado del río.
Posteriormente fueron traídos al refugio migratorio que se ubica en la explanada del Parque Cultural en la ciudad de Reynosa. Ya los esperaban en ese sitio con comida limitada, agua, atención médica express y acceso a comunicación con sus seres queridos en México.
Juan Carlos relató las duras condiciones en las que fue trasladado junto a otros migrantes mexicanos: esposados por más de 30 horas, sin alimento ni agua y bajo temperaturas extremas.
“Nos detuvieron y nos esposaron bien feo, loco… estuvimos casi 30 horas esposados, con un calorón de la chingada, sin comer nada, ni agua”, narró con evidente agotamiento y un nudo en la garganta al recordar ese martirio.
El mexicano contó que vivió en Estados Unidos desde 2002, es decir, más de 23 años, y que dejó atrás a su esposa y una hija pequeña de cuatro años. “Hicimos el intento, viejo, pero para uno los mexicanos se le pone muy difícil. Para nosotros es muy difícil arreglar papeles”, lamentó.

A su llegada a Reynosa, también fueron recibidos en un albergue temporal, donde recibieron alimento y atención básica. “Aunque sea poco, pero sí nos dieron de comer… ya libres, gracias a Dios”, expresó Juan Carlos, con alivio tras horas de incertidumbre.
Los testimonios evidencian las condiciones de vulnerabilidad en que miles de personas repatriadas enfrentan su retorno a territorio mexicano, así como la falta de protocolos humanitarios durante los traslados fronterizos.
Otros deportados, provenientes de Hidalgo y Guerrero, coincidieron en que el proceso fue “inhumano” y que además fueron despojados de su dinero durante la detención, los Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) respondieron que solo cumplían órdenes, en una bolsa de platico recogieron sus teléfonos, cinturones y documentos.
“El dinero no me dieron nada, lo único que sí me regresaron fueron los teléfonos”, dijo uno de ellos.
“NOS TRATAN COMO SI FUÉRAMOS DELINCUENTES”
Miguel Ángel, originario del estado de Michoacán, fue deportado después de vivir 26 años en Florida, Estados Unidos. Relató que fue detenido en su propio domicilio por agentes federales que irrumpieron como si fueran a detener a un criminal.
“Llegaron como 10 patrullas, rodearon mi casa. Me preguntaron mi nombre, les pedí una orden y dijeron que era una orden federal. Me llevaron sin darme explicación, sin abogado, sin juez, nada”, contó.
El repatriado señaló que permaneció seis meses detenido antes de ser entregado a la agencia migratoria ICE, sin derecho a apelar ni a continuar su proceso de regularización. “Muchos estamos en el proceso de arreglar papeles, pero ya no están dando cortes. Llegan, te arrestan y te dicen: ‘agarra tus cosas y vámonos’”, expresó con impotencia.

En su testimonio para Hora Cero, denunció que las políticas migratorias actuales han afectado gravemente a las comunidades hispanas que llevan años radicando en los Estados Unidos.
“La gente no va al hospital, la gente tiene miedo. Muchos negocios se están yendo a la quiebra porque el 60 o 70 por ciento vive del trabajo migrante. Todo lo que hacemos allá lo están tirando a la basura”, lamentó.
Pese a la amarga experiencia, reconoció el apoyo recibido a su llegada a Reynosa: “Aquí nos han tratado muy bien, estamos agradecidos. Apenas llegamos ayer, y aunque mi familia se quedó allá, mi corazón también se quedó allá, pero al menos estamos en nuestra tierra”, dijo pensando en su esposa e hijos.
El testimonio de Miguel Ángel refleja un sentimiento más como el de miles de mexicanos deportados que, luego de décadas de trabajo en Estados Unidos, enfrentan un regreso forzado, incierto y marcado por el desarraigo.
En el último registro en la ciudad de Reynosa entre finales y principios de noviembre habían arribado a esta ciudad alrededor de 300 deportados de diferentes partes de Estados Unidos como: Mississippi, Tennessee, Houston, Alabama, Nueva York, Atlanta, Florida, por mencionar algunos.
Los connacionales compartieron que tenían diversos trabajos desde la construcción, remodelación de viviendas, incluso hubo quienes dejaron sus negocios dedicados a la comida mexicana.
“Un día que salimos a trabajar en la mañana, nos agarraron esos cabrones. A la casa llegaron. Y andan bien duros los operativos nada más porque te ven con cara de hispanos y, ya con eso te paran. Las personas que son agarradas por visa son porque andan trabajando allá. Ahorita no está perdonando Donald Trump, así te está echando, los de la ICE los botan al suelo a uno y le ponen la pata en la cabeza”, relataron los deportados.
REPATRIACIÓN A LA BAJA
Pese al temor de las redadas en Estados Unidos, la deportación ha caído un 30 por ciento en Tamaulipas, situación que viene a contrarrestar a todo lo que se temía con el regreso de Donald Trump al poder.
Según lo informado por el director general del Instituto Tamaulipeco para los Migrantes, Juan José Rodríguez Alvarado, las deportaciones se encuentran en el mínimo histórico, ya que han caído 30 por ciento entre septiembre y octubre del año en curso.
“Históricamente está es la repatriación más baja que ha habido desde hace muchos años, traemos un 30% menor de lo que fue el año pasado, ahorita yo creo que ya no van a levantar, yo creo que así vamos a cerrar el año”, detalló.
Aunque se esperaba un aumento notable con el ingreso a la Casa Blanca del republicano, la cifra aún es inferior a la del total del 2024.
“El año pasado cerramos con 50 mil personas repatriadas por nuestra frontera tamaulipeca, ahorita estamos calculando alrededor de unas 40, 35 mil personas, para mejorar las condiciones necesitamos la participación de todos los estados de donde son originarios las personas que van a ser repatriadas o están en tránsito por Tamaulipas”, agregó el funcionario.
Rodríguez Alvarado aseveró que principalmente los repatriados que ingresarán en Tamaulipas son originarios de los estados de Guerrero, Hidalgo, Nuevo León y Zacatecas, entre otros estados donde impera la violencia.
REPORTA INM REPATRIACIÓN
DE 77 CONNACIONALES EN TAMAULIPAS
Por otra parte, el Instituto Nacional de Migración (INM), informó en su último informe del mes de octubre que se llevó a cabo la repatriación de 77 connacionales, de los cuales 7 son originarios de Tamaulipas. En el mismo periodo no se reportaron rescates de migrantes en el estado.
De acuerdo con el informe diario del organismo, las repatriaciones se realizaron principalmente por los cruces fronterizos de Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo, siendo este último el que registró menor movimiento con cinco personas retornadas, mientras que Matamoros concentró 53 y Reynosa 19.
El documento señala que, de enero al 5 de octubre de 2025, se han repatriado por Tamaulipas 34 mil 073 connacionales, lo que representa el 29.28 por ciento del total nacional, que asciende a 116 mil 358 personas.
Asimismo, el INM reportó la presencia de 167 personas migrantes alojadas en albergues del estado, distribuidas en siete centros de atención ubicados principalmente en Matamoros y Reynosa, con una capacidad conjunta para 6 mil 340 personas. Entre los sitios mencionados destacan los albergues Dr. Alfredo Pumarejo, Senda de Vida 1 y 2, y Casa Migrante San Juan Diego y San Francisco.
El reporte también indica que cinco menores no acompañados, de entre 12 y 17 años, fueron identificados durante las últimas horas y canalizados al Sistema DIF para su atención y resguardo.
En los centros de atención del programa “México te abraza”, se encontraban alojadas 99 personas, siendo Matamoros el municipio con mayor número de hospedados con 87 migrantes, seguido de Reynosa con 12.
El INM mantiene un promedio diario de 106. 6 repatriaciones por Tamaulipas durante los últimos 260 días del gobierno del presidente Joe Biden, mientras que en un periodo similar de la administración anterior, encabezada por Donald Trump, el promedio fue de 116.3.
