Escuela primaria Lázaro Cárdenas cumple cinco meses sin energía eléctrica y ante la problemática los docentes y padres de familia solicitan de forma urge la intervención de la Secretaría de Educación de Tamaulipas (SET). Otros casos que se suman son: la Niños Héroes de Chapultepec y Genaro G. Ruiz Guzmán, en Reynosa.
Reynosa, Tam.
No contar con energía eléctrica se ha convertido en algo común tomar clases en el patio, volver a la modalidad ‘en línea’, porque al inhabilitarse un transformador o el cableado de los planteles educativos dejan sin suministro a los salones.
La educación básica en Reynosa enfrenta una realidad que contradice cualquier discurso de bienestar escolar por las autoridades educativas. Desde hace cinco meses, alumnos y docentes de la escuela primaria Lázaro Cárdenas, ubicada en la colonia Sierra de la Garza en esta ciudad de la frontera norte de Tamaulipas, toman clases sin la adecuada energía eléctrica, una situación que ha limitado seriamente el proceso educativo y que, hasta ahora, no ha sido resuelta por las autoridades correspondientes.

El problema se originó en el mes de septiembre, cuando una variación de voltaje provocada por las altas temperaturas reventó el transformador del plantel.
Desde entonces, la escuela opera de manera parcial, con energía de 110 voltios únicamente en algunos salones, lo que obligó a reducir al mínimo el uso de aparatos eléctricos para evitar un daño mayor en la instalación.
A pesar de las condiciones adversas, las clases no se han suspendido. Sin embargo, el aprendizaje se desarrolla con múltiples limitaciones. Ventiladores, equipos de apoyo educativo y material tecnológico permanecen fuera de uso, mientras que en algunos casos se recurre a extensiones eléctricas improvisadas para trasladar energía de un salón a otro, incluso hasta el área de la dirección.
El director del plantel, Joel Benito Cuéllar Flores, explicó que desde que se presentó la falla se han realizado los trámites correspondientes ante la Secretaría de Educación de Tamaulipas (SET). Personal de la dependencia acudió en una ocasión para revisar el problema, pero no volvió a presentarse ni emitió respuesta alguna.

“Estamos esperando una solución. No queremos afectar a nuestros alumnos y lo que buscamos es que no pierdan sus clases”, señaló el directivo, al destacar que la escuela atiende a 144 estudiantes, quienes diariamente enfrentan condiciones que no son adecuadas para un entorno de aprendizaje digno.
La falta de energía eléctrica no sólo impacta en la comodidad, sino en la calidad educativa, al impedir el uso de herramientas básicas y exponer a la comunidad escolar a riesgos innecesarios. Docentes y padres de familia coinciden en que la situación ya no puede prolongarse, pues se trata de un problema estructural que requiere atención inmediata y no visitas inconclusas.
Mientras tanto, la primaria Lázaro Cárdenas continúa funcionando gracias al esfuerzo del personal educativo, que ha optado por priorizar la continuidad escolar pese a las carencias. Sin embargo, la comunidad educativa advierte que la voluntad no sustituye a la infraestructura, y que garantizar condiciones mínimas en las escuelas es una responsabilidad institucional impostergable.
Durante seis meses, maestros y alumnos han enfrentado lo más extremo del verano en Reynosa, el calor y la falta de insumos básicos para enseñar y aprender. Sin energía eléctrica, las clases fueron en el patio, salones sin luz y computadoras inservibles. Los padres de familia solicitaron urgentemente una solución ante el Centro Regional de Desarrollo Educativo (CREDE).
Todo empezó con un corto circuito en el mes de mayo, las clases casi se apagaron para los estudiantes de las escuelas primarias Niños Héroes de Chapultepec y Genaro G. Ruiz Guzmán de esta ciudad en la frontera norte de Tamaulipas.
El director del turno matutino de la primaria Niños Héroes, Diego Robledo Escobedo, indica que la falla ocurrió a causa de un desbalanceo de carga eléctrica, según la versión que les refirió la Comisión Federal de Electricidad (CFE), lo que provocó un calentamiento en el cableado y daños en el transformador del plantel.
El directivo explicó que, después de las vacaciones, se sostuvo una audiencia con el secretario de Educación, Miguel Ángel Valdez García, quien catalogó la situación como de carácter urgente, pero hasta esta fecha no se han realizado acciones que lleven a una mejora en el plantel.
Como medida provisional y con la autorización de la Secretaría de Educación de Tamaulipas (SET), las clases se realizaron afuera de los salones, decisión que fue tomada en acuerdo con los padres de familia, mientras se inician las obras de reparación.
En un lapso de medio año los estudiantes han tenido que sacar sus mesabancos al patio para recibir clases; mientras que otros ‘en línea’ reciben sus clases correspondientes a sus horarios.
CONSTRUCCIÓN DE SUBESTACIONES: PROYECTO PAULATINO
Ante el aumento sostenido en la demanda de energía eléctrica en los planteles escolares, el Instituto Tamaulipeco de Infraestructura Física Educativa (ITIFE) anunció que durante 2026 se trabajará en la construcción de nuevas subestaciones eléctricas, con el objetivo de evitar afectaciones a los alumnos durante la temporada de primavera–verano.
El director del ITIFE, Sergio Castillo Sagástegui, reconoció que la infraestructura eléctrica representa uno de los principales retos en materia educativa, particularmente en municipios con crecimiento acelerado como Reynosa.
“Uno de los grandes problemas, y Reynosa no está exento, es el tema de la infraestructura eléctrica”, señaló el funcionario, al precisar que en varios planteles la capacidad instalada ha sido rebasada por el incremento en la demanda, principalmente por el uso de equipos de climatización y tecnología educativa.
Castillo Sagástegui destacó que, en lo que va de la presente administración estatal, Reynosa ha recibido 155 millones de pesos, recursos que se han destinado a 150 proyectos educativos, entre ellos la construcción de aulas nuevas, laboratorios, servicios sanitarios y subestaciones eléctricas.
Para 2026, el plan contempla fortalecer la red eléctrica en aquellos planteles donde ya se detectó saturación, priorizando las necesidades identificadas por la Secretaría de Educación. La intención, dijo, es garantizar condiciones adecuadas para el aprendizaje, especialmente durante los meses de altas temperaturas, cuando el consumo eléctrico se incrementa considerablemente.
Con la proyección de recursos federales en proceso y una planeación basada en diagnósticos técnicos, el desafío para Reynosa será que los anuncios presupuestales se traduzcan en obras concluidas, funcionales y oportunas, capaces de responder al crecimiento constante de la matrícula escolar.
La infraestructura eléctrica no solo impacta en la comodidad de alumnos y docentes, sino en la continuidad académica y en la calidad del entorno educativo, particularmente en una región donde el calor extremo forma parte de la realidad anual.
