Desairan reynosenses las Viviendas del Bienestar

El modelo de departamentos, la ubicación de los desarrollos, la falta de infraestructura y las condiciones naturales de la frontera figuran entre las razones que, de acuerdo con representantes de la industria de la construcción y del sector obrero, han limitado el interés por las Viviendas del Bienestar en Reynosa, pese a que su construcción continúa.

Reynosa, Tam.

El programa federal Viviendas del Bienestar continúa tomando forma en Reynosa. En distintos puntos de la ciudad, cuadrillas de trabajadores mantienen la construcción de nuevos desarrollos habitacionales que buscan atender el déficit de vivienda para personas de menores ingresos.

Sin embargo, mientras las obras avanzan, el interés de los posibles beneficiarios no lo hace al mismo ritmo.

Aunque aún no existe una explicación oficial sobre la baja demanda que se ha reportado en algunos desarrollos, representantes de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) y de la Federación de Trabajadores de Reynosa coinciden en que diversos factores han provocado que las viviendas no resulten tan atractivas para los trabajadores como inicialmente se esperaba.

Las características de los edificios, su ubicación en la periferia de la ciudad, la falta de infraestructura urbana y eléctrica, así como aspectos culturales relacionados con la forma en que tradicionalmente viven las familias en la frontera son algunos de los principales elementos que influyen en la poca atracción de clientes.

EL MODELO NO CONVENCE

Para el presidente de la CMIC en Reynosa, Roberto Avilés Arizpe, uno de los primeros factores que ha generado resistencia es el diseño mismo de las viviendas.

Explicó que el costo establecido por el programa federal obliga a los desarrolladores a construir edificios multifamiliares de hasta cuatro niveles para hacer viable el proyecto económicamente.

“Los precios que se están pagando por las casas hacen que los diseños sean multifamiliares. Hasta ahorita no se ha tenido una buena aceptación y se está viendo la manera para reducir los pisos para que puedan comercializarse más fácilmente”, explicó.

De acuerdo con el dirigente empresarial, el desarrollador únicamente construye las viviendas, mientras que corresponde al Infonavit comercializarlas y asignarlas a los derechohabientes. Ante esto, reconoce que las condiciones económicas de la frontera representan un reto adicional para las empresas constructoras.

“Acá en el norte peleamos un mejor precio porque nos pagan prácticamente igual que al centro y sur del país, pero nuestros costos son distintos. El salario, algunos materiales y los gastos de transporte hacen que construir aquí sea más caro”, señaló.

A pesar de ello, aclaró que existen numerosos proyectos ya autorizados y que la construcción no se ha detenido, aunque algunos desarrolladores han reducido el ritmo mientras se resuelven temas de infraestructura.

EL CRECIMIENTO SUPERA LA INFRAESTRUCTURA 

Uno de los principales desafíos para los nuevos desarrollos es el suministro de energía eléctrica.

Avilés explicó que Reynosa requiere nuevas subestaciones eléctricas para abastecer el crecimiento habitacional que registra la ciudad.

Indicó que ya existen proyectos aprobados para la construcción de infraestructura por parte de la Comisión Federal de Electricidad; sin embargo, su ejecución requiere tiempo.

“Una subestación tarda alrededor de 18 meses en construirse. Aunque empezaran este año probablemente estaría lista hasta finales del próximo año. Mientras tanto, la vivienda sigue creciendo y la infraestructura debe avanzar al mismo ritmo”, comentó.

Agregó que esta situación afecta prácticamente a toda la ciudad, ya que el crecimiento industrial y habitacional demanda cada vez mayor capacidad energética.

En cuanto al servicio de agua potable, señaló que los nuevos desarrollos contemplan sistemas propios mediante pozos para evitar generar una mayor carga sobre la red municipal.

LOS TRABAJADORES SIGUEN SIN CONVENCERSE 

Desde la visión del sector obrero, el problema va más allá del diseño arquitectónico.

Juan Salvador Portillo Martínez, secretario de Organización de la Federación de Trabajadores de Reynosa, considera que aún no se ha identificado con precisión qué es lo que desanima a los trabajadores para adquirir estas viviendas.

“Ni el propio Infonavit ni algunos desarrolladores encuentran un por qué. Lo primero sería preguntarle directamente a la gente qué es lo que realmente no le gusta del programa”, afirmó.

Para el dirigente sindical, uno de los factores que más inquietud genera es el esquema de departamentos de varios niveles, un modelo poco común entre las familias de Reynosa. Si bien en el centro del país el panorama es distinto, puesto que estos modelos son más comunes como una opción de patrimonio para las personas. En ciudades como Reynosa, esto es diferente, pues entre los principales comentarios que se escuchan en contra de este programa la idea de compartir un edificio con otros vecinos suena poco atractivo.

El dirigente explicó que muchos trabajadores están acostumbrados a viviendas unifamiliares con patio, espacio para automóvil y mayor independencia, por lo que habitar un edificio representa un cambio importante en su estilo de vida.

“Además estamos hablando de edificios de concreto en una ciudad donde el calor supera fácilmente los 35 grados. El concreto guarda mucho calor durante el verano y también mucho frío en invierno; son aspectos que la gente toma en cuenta”, señaló.

A ello se suman preocupaciones prácticas.

“Hay trabajadores que preguntan si el agua llegará con suficiente presión hasta un cuarto piso o cuánto costará instalar un minisplit en un departamento elevado. Son dudas que influyen al momento de tomar la decisión”, comentó.

¿DÓNDE SE UBICAN LAS VIVIENDAS DEL BIENESTAR?

Actualmente, el programa Viviendas del Bienestar tiene presencia en distintos puntos de Reynosa. Entre los desarrollos donde se construyen este tipo de viviendas se encuentran Puerta Grande, Almendros, Florencia y otro complejo ubicado en la zona de Nuevo México, donde las obras continúan a cargo de empresas desarrolladoras.

Aunque varios inmuebles ya presentan un importante avance e incluso algunas viviendas cuentan con el distintivo de “vendidas”, todavía es reducido el número de familias que las habitan, por lo que será hasta que los conjuntos comiencen a ocuparse cuando pueda evaluarse su funcionamiento y aceptación entre la población.

LA UBICACIÓN TAMBIÉN PESA 

Otro de los factores señalados por ambos entrevistados es la ubicación de los desarrollos pues los nuevos complejos habitacionales se construyen principalmente en sectores alejados del centro de la ciudad y de algunos parques industriales, lo que obligaría a futuros habitantes a realizar largos recorridos diariamente.

Portillo Martínez considera que el problema no es únicamente la distancia, sino la falta de vialidades que conecten de manera eficiente esas zonas con los principales centros de trabajo.

“No basta con hacer viviendas. También se necesitan escuelas, farmacias, supermercados, transporte y mejores accesos. Si una persona siente que todo le queda lejos, difícilmente va a querer vivir ahí”, expresó.

Puso como ejemplo algunos desarrollos ubicados en sectores como Almendros y Puerta Grande, donde, aseguró, existen proyectos carreteros que no fueron concluidos y que actualmente limitan la conectividad.

“Hay lugares que prácticamente están aislados porque las vialidades quedaron inconclusas. Eso también desanima a la gente”, sostuvo.
¿UN CAMBIO CULTURAL? 

Además de los factores técnicos y urbanos, el dirigente sindical considera que existe un componente cultural.

A diferencia de otras ciudades del país donde la vivienda vertical es común, en Reynosa predominan las casas de un solo nivel con terreno propio.

“El trabajador busca espacio para su vehículo, para que jueguen sus hijos o incluso para tener una mascota. Son necesidades que muchas veces un departamento no puede ofrecer”, indicó.

Incluso recordó que, durante las movilizaciones del pasado Primero de Mayo, algunos trabajadores expresaron públicamente su inconformidad con este tipo de desarrollos.

“Muchos consideran que pueden aspirar a una vivienda diferente y no quieren sentirse hacinados”, comentó.

UN PROGRAMA QUE CONTINUARÁ 

Pese a la baja demanda registrada hasta ahora, ambos entrevistados coincidieron en que el programa federal seguirá desarrollándose.

Roberto Avilés señaló que las mesas de trabajo entre la CMIC, Infonavit y otras cámaras empresariales y autoridades federales continúan para analizar ajustes que permitan hacer más atractivo el esquema de vivienda, además de atender las necesidades de infraestructura eléctrica.

Mientras tanto, Portillo Martínez considera que el verdadero comportamiento del programa podrá evaluarse una vez que los primeros desarrollos estén habitados.

“Cuando la gente empiece a vivir ahí sabremos realmente si funcionan o no. Si las familias están satisfechas, ellas mismas recomendarán las viviendas a otros trabajadores. Pero antes hay que entender qué es lo que hoy las está alejando del programa”, concluyó.

Para ambos sectores, el reto no consiste únicamente en construir miles de viviendas, sino en lograr que respondan a las necesidades  de quienes serán sus futuros habitantes. Sólo entonces, coinciden, el programa podrá alcanzar el objetivo para el que fue diseñado: facilitar el acceso a una vivienda digna para los trabajadores mexicanos.

ES POCO RENTABLE CONSTRUIR EN SECTORES CÉNTRICOS 

Sobre la posibilidad de construir en zonas más céntricas, el presidente de la CMIC explicó que esto es poco viable, pues el costo de terreno es más elevado. Ante esto, explicó que el programa establece un precio fijo por cada unidad habitacional (de aproximadamente 65 metros cuadrados) monto con el que el desarrollador debe cubrir el predio, la construcción y toda la infraestructura y servicios que requiera el fraccionamiento o colonia.

“Con este costo el desarrollador tiene que cubrir el valor del terreno, la construcción y todos los servicios que conlleva un desarrollo y es poco rentable”, mencionó.

De esta manera, reiteró que es poco rentable desarrollar este tipo de proyectos en áreas donde el piso tiene un mayor costo comercial, por lo que las empresas suelen optar por predios ubicados en la periferia de la ciudad, donde los costos permiten que el proyecto sea financieramente viable.

CONTINUARÁ CONSTRUCCIÓN

El programa Vivienda para el Bienestar contempla una de las mayores inversiones en materia habitacional para Reynosa durante los próximos años. De acuerdo con el Gobierno de Tamaulipas, en el municipio está proyectada la construcción de 12 mil 300 viviendas del Infonavit, lo que representa casi una quinta parte de las 60 mil casas que el instituto edificará en la entidad durante el sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Al ser consultada sobre el atractivo del programa federal de Viviendas del Bienestar, María Hernández, trabajadora del sector comercial, reconoció que en un principio la propuesta despertó su interés. Recordó que cuando la presidenta anunció el proyecto y posteriormente comenzaron a promocionarse las viviendas en Reynosa, consideró que representaban una oportunidad real para acceder a un patrimonio propio.

Sin embargo, explicó que esa percepción cambió cuando conoció la ubicación de los desarrollos. Aseguró que la distancia con respecto a las principales zonas de empleo y la falta de infraestructura y servicios cercanos terminaron por desanimarla, pues adquirir una vivienda implica mucho más que el costo mensual del inmueble.

“El precio es atractivo, pero también hay que pensar en el transporte, las escuelas y cuánto tiempo haces para llegar al trabajo”, señaló la mujer, quien considera que el ahorro en el costo de la vivienda podría verse compensado por un mayor gasto en traslados y por las complicaciones que representaría para su rutina diaria.

Como ella, otras personas interesadas en el programa han expresado que factores como la conectividad, el acceso al transporte público, la cercanía con centros educativos, hospitales, comercios y fuentes de empleo son determinantes al momento de decidir si solicitarán una de estas viviendas

Mientras tanto, el programa continúa avanzando para cumplir la meta de construcción planteada por el Gobierno Federal.

No obstante, representantes de la industria de la construcción y del sector obrero coinciden en que el reto ya no se limita a edificar los complejos habitacionales, sino a garantizar que estos respondan a las necesidades reales de la población que busca acceder a una vivienda. Para ellos, el éxito del proyecto no dependerá únicamente del número de departamentos construidos, sino de que las familias los consideren una opción viable para vivir y desarrollarse a largo plazo.

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