Después de unas placenteras vacaciones, donde la relajación, el descanso y la diversión son los protagonistas, es común que sea complicado retomar la rutina de trabajo, escuela y ocupaciones, por lo que puede presentarse el síndrome postvacacional.
El regreso a la rutina tras un periodo de descanso es algo que muchas personas encuentran difícil de afrontar. Ese malestar que algunos experimentan al reincorporarse al trabajo o a la escuela tras unas vacaciones, es conocido como síndrome postvacacional.
Según la psicóloga Arely Martínez Jiménez, especialista en Modificación de Conducta, este síndrome no es una enfermedad, sino un trastorno adaptativo que puede afectar tanto el estado físico como emocional de quien lo sufre.
“El síndrome postvacacional se refiere a un conjunto de sentimientos, emociones y sensaciones negativas que se presentan cuando una persona regresa a su rutina tras un período vacacional, sin importar si este fue largo o breve”, expresó.
Este trastorno se origina debido al cambio brusco en la rutina diaria, pues durante las vacaciones, las personas suelen relajarse, desconectarse de sus responsabilidades y disfrutar de tiempos de descanso, pero al regresar a la rutina, se enfrentan a una serie de expectativas, demandas y responsabilidades que generan estrés.
“Cuando un individuo experimenta un cambio tan radical, tanto en su estilo de vida como en sus horarios, el proceso de adaptación puede resultar complicado y desencadenar sensaciones de ansiedad, fatiga o irritabilidad”, señaló la psicóloga.
Aunque puede aparecer después de cualquier periodo vacacional, su intensidad dependerá del valor que cada persona le otorgue a dicho descanso.

CÓMO IDENTIFICARLO
El síndrome puede manifestarse de diversas formas, tanto físicas como emocionales.
Algunos indicadores pueden ser, la dificultad para concentrarse, bajo rendimiento laboral, conflictos con colegas o familiares.
También pueden presentarse, ansiedad, estrés, tristeza, irritabilidad y, en algunos casos, problemas digestivos.
Sin embargo, la entrevistada explicó que, la aparición de estos síntomas no solo está vinculada a la vuelta al trabajo o a la escuela, sino también al proceso de adaptación previo, que puede iniciar incluso, antes de que la persona regrese a sus actividades.
Algo que hay que tener en cuenta, es que, aunque el síndrome postvacacional es comúnmente asociado a los adultos, los niños también pueden experimentarlo, especialmente si el entorno escolar les genera estrés o si enfrentan dificultades académicas.
“Los síntomas en los más jóvenes pueden incluir trastornos en el sueño, cambios en el apetito, dolores de cabeza o molestias estomacales, y en algunos casos, problemas de comportamiento”, apuntó Martínez Jiménez.
Además, destacó que no importa si las vacaciones fueron breves o largas, ya que lo relevante es la forma en que cada individuo percibe el retorno a la rutina.

DE VUELTA A LA RUTINA
Superar este malestar depende en gran medida del proceso de reintegración y adaptación de cada individuo, y para facilitarlo, la psicóloga recomendó mejorar hábitos cotidianos como la alimentación, las rutinas de sueño y las actividades laborales, pues estas acciones no solo ayudan a disminuir el estrés, sino que también contribuyen a un regreso más fluido a la rutina.
“Es fundamental tener una actitud positiva, ya que este síndrome no solo está relacionado con el trabajo en sí, sino con la forma en que cada persona percibe la vuelta a su vida normalizada”, externó la psicóloga.
Recomendó priorizar responsabilidades y establecer relaciones laborales saludables, ya que estos factores también influyen en el bienestar emocional.
El síndrome postvacacional está estrechamente relacionado con el cambio, específicamente el paso de una rutina relajada y flexible a una más estructurada y exigente.
Martínez Jiménez comentó que, en la sociedad actual, existe una expectativa constante de felicidad, lo que hace que los sentimientos negativos sean vistos como algo que debe ser eliminado, sin embargo, este tipo de malestar es una reacción natural ante el cambio.
La especialista en Modificación de Conducta mencionó que, si los síntomas persisten durante más de un mes, es posible que se conviertan en un trastorno más grave, como ansiedad generalizada o estrés crónico y en estos casos, la intervención profesional es crucial.
“Es recomendable buscar el apoyo de un psicólogo si los síntomas persisten, ya que esto podría ser indicativo de un malestar emocional más profundo”, concluyó.
El síndrome postvacacional no debe ser subestimado, ya que puede afectar la calidad de vida de quien lo experimenta, sin embargo, con las recomendaciones adecuadas y un proceso de reintegración gradual, es posible superar este trastorno y retomar la rutina de manera más equilibrada y satisfactoria.
