Durante el siglo XIX, México fue una presa codiciada de grandes potencias de aquende y allende el mar. Tan luego se instauró la república federal, representativa y popular, presidida por don Guadalupe Victoria, se apersonó en el país un “emisario de buena voluntad”, Joel Poinsett, que venía a tratar la compra de Texas. El primer presidente lo mandó al carajo, con cajas destempladas. Poinsett regresó después como embajador pleno y con intrigas logró cercenar más de la mitad del territorio nacional.
Pero, ahí no quedó el asunto. Estados Unidos, Inglaterra, Francia y España buscaron cualquier pretexto para hacerse de las tierras mexicanas sobre las que la naturaleza fue pródiga. Siempre hubo un traidor a modo, desde Antonio López de Santa Anna, hasta los conservadores que se opusieron a la reforma juarista y fueron a buscar un príncipe europeo para que gobernara México, hasta los científicos del porfiriato y los fifís de ahora.
La gran mentira de la Matanza de Tlatelolco buscó desestabilizar al régimen revolucionario que permitió al país la mayor época de paz, estabilidad y desarrollo de que se tenga memoria, con un crecimiento de más del 6% anual, baja inflación y dos décadas sin devaluación. Y es que el presidente Gustavo Díaz Ordaz impidió que una “fuerza multinacional” encabezada por EU invadiera Cuba, y logró que la ONU adoptara el postulado de Libre Autodeterminación de los Pueblos.
Lo demás fue fácil. El camino a la instauración del neoliberalismo pasó por la generación de una deuda colosal que obligó a la moratoria de pagos y luego el remate de las boyantes empresas del Estado que generaban una colosal riqueza que se repartía entre todos, especialmente los menos favorecidos con salarios dignos que obligaban a los patrones a pagar bien. El resultado es de todos conocido: ricos inmensamente ricos y pobres que batallan para comer lo indispensable.
Ahora, con la Cuarta Transformación, se han recuperado los valores mexicanos: Nacionalismo revolucionario, Democracia con justicia social y Economía mixta con rectoría del Estado, aderezados con la máxima lopezobradorista: Por el bien de todos, primero los pobres. Este proyecto es tan exitoso que el parlamentario francés Jean Luc Melenchon dijo en la tribuna del Congreso que: “Europa necesita, el mundo necesita, que triunfe la 4T para demostrar que la política humanista es posible”.
Pues, ahora, como en ocasiones anteriores, se cierne sobre la patria el peligro inminente de las armas que esgrimen los buitres que no pueden sostener sus privilegios por medio de la razón y los acuerdos.
La amenaza de una invasión militar está latente y es imperativo que todos los mexicanos se unan en tornó a la presidente Claudia Sheinbaum Pardo para llevar adelante el modelo del humanismo mexicano iniciado por AMLO.
Acaba de señalar Irene María Montero Gil (Madrid, 13 de febrero de 1988), política y psicóloga española, actual secretaria política de Podemos y exministra de Igualdad del Gobierno de España: “El genocidio en Gaza (para crear un resort de lujo extremo), el rearme y los aranceles son la misma estrategia de dominación que usan los países poderosos para seguir apropiándose de las riquezas de los países en desarrollo. Ante ello, hay que estar conscientes y unidos”.
Así, que: Mexicanos, al grito…

