“Hace días, por primera vez, el dueño de Hora Cero me dijo: “Si te hubieras quedado en Tamaulipas cuando Francisco (García Cabeza de Vaca) fue gobernador, te hubiera mandado matar”.
Han pasado nueve años desde cuando este personaje del PAN asumió el poder político que siempre soñó. En las elecciones de 2016 ganó por amplio margen a su principal adversario del PRI, Baltazar Hinojosa Ochoa.
Dicen, no me consta, que desde la presidencia de la República en tiempos de Enrique Peña Nieto, Cabeza de Vaca había sobornado a funcionarios federales, estatales, del INE y del TRIFE para quitar piedras del camino. Dinero tenía de sobra.
Nueve años, pero hacia atrás en 2007, encabecé un grupo de reporteros de Hora Cero que destapamos la cloaca de la corrupción en la administración municipal de Reynosa cuando fue alcalde, sin miedo a que nos desapareciera.
Con sus dos hermanos, el mayor José Manuel que opera tras bambalinas; e Ismael, el menor a quien Francisco hizo senador y en un momento desquiciante pensó que sería su sucesor, los tres escribieron la historia más corrupta jamás imaginada en Tamaulipas.
La semana pasada en Ciudad Victoria, lo que Hora Cero publicó en 2007 con pruebas documentales y testimonios, fue confirmado por el actual gobierno de Américo Villarreal Anaya. Sólo se mostró la punta de un iceberg.
Desde la Secretaría de Salud sumaron 343 millones de pesos en pagos que indebidamente recibieron los hermanos Carmona, con empresas fantasmas que jamás tuvieron contratos firmados con esa dependencia, derivando una lluvia de 70 denuncias, de ellas, 14 penales.
La verdad me dio más gusto que, así como Hora Cero presentó en su momento las pruebas que Eugenio Hernández Flores desestimó y guardó en un archivo, esta vez el director jurídico de Salud, Iván Saldaña, proyectó las pruebas de los contratos irregulares y el saqueo con pagos millonarios.
Cuando fue alcalde de Reynosa, Francisco empezó a acumular una incalculable fortuna metiendo mano en todas las dependencias. Tenía una ambición desmedida, y siendo adolescente vivió lleno de complejos de inferioridad social.
En su momento, Hora Cero encontró una empresa llamada Maquinados Industriales del Norte S.A. de C.V., que era proveedora de la Comapa de Reynosa y donde ‘¡hágame usted el cínico favor!-, su mamá María de Lourdes, e Ismael, aparecían como socios mayoritarios en el acta constitutiva la cual se publicó como prueba.
Pero el saqueo a la Comapa, que por décadas ha sido la caja chica de alcaldes y gobernadores en Tamaulipas, fue solamente una pequeña muestra de lo que Francisco era capaz de hacer con absoluta impunidad y protección desde Los Pinos con Vicente Fox y Felipe Calderón como presidentes.
Acabó el sexenio de Eugenio Hernández Flores en 2010 y Francisco siguió su camino impunemente: fue director de la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (CORETT) a nivel federal, luego senador y en 2016 candidato a gobernador.
En 2012, las investigaciones de Hora Cero encontraron contratos de cientos de millones de pesos que recibieron empresas de amigos de Francisco en Caminos y Puentes Federales y otras dependencias por 138 millones de pesos, y el llamado Chalet Suizo, una lujosa residencia en un rancho en Soto la Marina, por cientos de millones de pesos.
En respuesta a la afirmación del dueño del periódico donde trabajo, de que Francisco me pudo haber mandado matar, ni lo niego ni lo afirmo. Lo único que puedo decir y recalcar es que me siento muy satisfecho de las investigaciones que hicimos, sin medir las consecuencias.
Sin embargo, en honor a la verdad, no me hubiera gustado ser parte de la estadística de esa larga lista fatal de periodistas.
En 2016, cuando ganó las elecciones, me vine a Monterrey a tomar las riendas de la edición de Hora Cero Nuevo León. Por salud mental.
