Conocí a don Beto en diciembre de 1997 en su casa de la colonia Del Prado de Reynosa, a donde su hijo Beto me llevó para presentarme como prospecto para dirigir un proyecto editorial que estaba por iniciar: Hora Cero. El señor tenía 61 años, la misma edad que tengo.
No estoy a favor del #FueraSheinbaum, como lo escribí en mis redes sociales el mismo día de las marchas convocadas por la Generación Z, pero sí quiero que este sexenio no sea la prolongación del anterior, por mas veneración casi guadalupana que se le tenga a Andrés Manuel López Obrador.
Carlos Manzo no sólo es uno más de la larga lista de crímenes de servidores públicos y ciudadanos inocentes cometidos en México recientemente. Es la prueba del fracaso rotundo del slogan de “Abrazos no Balazos” que empezó Andrés Manuel López Obrador y que ha prolongado Claudia Sheinbaum Pardo.
Como tarea de escuela me puse a ver la serie de cinco capítulos sobre el PRI producida por N+ Docs de Televisa, bajo el nombre PRI: Crónica del Fin. Y para ser honesto no estaba entre mis prioridades y mis gustos. Pero la vi en el lapso de una semana.
Ni soy porrista ni tengo las rodilleras puestas, al contrario, quienes me conocen como periodista saben que ese práctica no va conmigo por más de 41 años en esta profesión. Y que tampoco, cuando escribo, lo hago para cuidar un ingreso ilícito en lo oscurito proveniente de las arcas del gobierno de Tamaulipas.
Nuevo Laredo marcó un precedente para los gobiernos municipales de Tamaulipas al convertirse en el primero del estado en lograr que su Informe Local Voluntario sobre Desarrollo Sostenible sea publicado en la plataforma oficial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), un reconocimiento que posiciona al municipio dentro de la red internacional de ciudades que documentan y comparten sus avances en el cumplimiento de la Agenda 2030.