La pandemia que viene…

Aunado a las noticias en torno al Hantavirus, se ha desencadenado el miedo y la incertidumbre entre la población de volver a experimentar una situación de encierro derivado de la pandemia que se vivió en 2020. Aunque en México no se ha registrado ningún caso, el temor existe.

Reynosa, Tam.

A seis años desde que se vivió una pandemia mundial, hasta la fecha hay secuelas que perduran. En las últimas semanas, la alerta y el temor comenzaron a extenderse entre la población tras la difusión de casos relacionados con hantavirus derivado de un contagio entre pasajeros de un crucero en el Atlántico, provocando una preocupación colectiva ante la posibilidad de volver a enfrentar una situación similar a la pandemia del Covid-19.

Aunque en México las autoridades sanitarias mantienen únicamente medidas preventivas y no existe una alerta oficial por contagios, el miedo social ha comenzado a crecer entre la población, principalmente por los recuerdos del confinamiento, las pérdidas humanas y la crisis económica que dejó la contingencia sanitaria de 2020.


En redes sociales o conversaciones cotidianas, cada vez son más frecuentes las expresiones de preocupación relacionadas con una posible nueva enfermedad que derive en restricciones, cierres de actividades o afectaciones económicas. Incluso en un panorama local, donde existen crisis económicas y de inseguridad en ciudades como Reynosa, la incertidumbre ha despertado ansiedad. 

Especialistas en salud mental señalan que este tipo de reacciones son naturales luego de una experiencia colectiva tan impactante como la vivida durante el Covid-19. El miedo puede surgir tanto por la incertidumbre de enfrentar algo desconocido como por el temor de volver a experimentar situaciones traumáticas del pasado.

Además, factores sociales actuales como la inseguridad, la inestabilidad laboral, la falta de acceso eficiente a servicios de salud y los recientes cierres de maquiladoras en algunas regiones de la franja fronteriza, contribuyen a que la población mantenga un estado constante de preocupación y vulnerabilidad.

Durante el confinamiento sanitario vivido hace seis años, miles de personas enfrentaron afectaciones emocionales derivadas del aislamiento, la convivencia forzada y las dificultades económicas, situaciones que detonaron problemas de ansiedad, depresión y hasta violencia intrafamiliar. Por ello, la sola posibilidad de repetir una experiencia similar ha generado una respuesta emocional inmediata entre algunos sectores de la ciudadanía.

Sin embargo, especialistas consideran que la población también cuenta hoy con mayores herramientas de adaptación tras la experiencia previa. La implementación del trabajo remoto, las clases en línea y las redes de apoyo psicológicas permitieron desarrollar mecanismos para enfrentar estos escenarios.

¿QUÉ ES EL HANTAVIRUS?

El Hantavirus representa actualmente una situación epidemiológica internacional. Se trata de un grupo de virus asociados principalmente a roedores, capaces de provocar enfermedades graves en humanos, particularmente afecciones respiratorias severas.

Fue el pasado 2 de mayo de 2026 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recibió la notificación de un brote de síndrome respiratorio agudo entre pasajeros y tripulación de un crucero internacional que navegaba en el océano Atlántico Sur.

De acuerdo con autoridades sanitarias, la principal vía de infección en humanos ocurre por la exposición a materiales contaminados con secreciones de roedores infectados. Entre los mecanismos de transmisión se encuentran la inhalación, el contacto con superficies infectadas y, en menor medida, mordeduras o arañazos de roedores.

En el caso específico del hantavirus de los Andes (ANDV), también se ha documentado transmisión interpersonal poco frecuente, generalmente relacionada con contacto físico estrecho y prolongado, permanencia en espacios cerrados o confinados, exposición a secreciones respiratorias, saliva, fluidos corporales, así como compartir utensilios o ropa de cama contaminada.

El brote registrado en el crucero incluyó inicialmente múltiples casos de enfermedad respiratoria grave, así como defunciones. Posteriormente, el 6 de mayo de 2026, se confirmó mediante pruebas de laboratorio que el agente etiológico responsable correspondía al hantavirus de los Andes (ANDV).

Entre el 6 y el 11 de mayo del presente año se reportaron a nivel mundial nueve casos asociados al brote: siete confirmados, dos sospechosos, además de  tres defunciones.

La embarcación involucrada inició operaciones en Ushuaia, Argentina, realizando navegación por distintas zonas del Atlántico Sur y escalas en regiones remotas como la Antártida, Isla Georgia del Sur, Tristan da Cunha, Santa Elena e Isla Ascensión. A bordo viajaban 147 personas, entre ellas 86 pasajeros y 61 tripulantes provenientes de 23 países.

Entre los síntomas iniciales de la enfermedad se encuentran fiebre, fatiga, escalofríos, mareo, náuseas, vómito, diarrea y dolor abdominal.

En fases avanzadas, entre cuatro y diez días posteriores al inicio del cuadro clínico, pueden presentarse síntomas como tos, dificultad respiratoria, opresión torácica, hipotensión e insuficiencia respiratoria aguda.

En México, autoridades de salud informaron que actualmente no existen casos identificados en el país; sin embargo, se mantiene vigilancia epidemiológica permanente y monitoreo preventivo en puntos de ingreso internacional.

TEMOR REVIVE TRAUMAS EMOCIONALES DE LA PANDEMIA 

Zaída Mendoza, psicóloga local, señaló que el miedo que actualmente experimenta parte de la ciudadanía ante la posibilidad de un brote de hantavirus puede originarse tanto por la incertidumbre de enfrentar algo desconocido como por experiencias traumáticas vividas durante la pandemia de 2020.

Explicó que muchas personas sienten temor debido a que no saben cómo reaccionarían ante una nueva contingencia sanitaria, mientras que otras reviven emociones relacionadas con pérdidas familiares, económicas, aislamiento o problemas emocionales que enfrentaron años atrás.

“Puede existir miedo hacia la incertidumbre, hacia algo desconocido, pero también miedo a volver a experimentar situaciones similares a las del pasado, especialmente cuando las personas sienten que no cuentan con recursos emocionales, sociales o económicos para hacer frente nuevamente a una situación así”, expresó.

Indicó que factores sociales como la inseguridad, la falta de redes de apoyo, problemas laborales y deficiencias en servicios de salud contribuyen a que estos temores se intensifiquen entre la población.

“Es decir, la persona tiene activo el miedo de si en ese momento no tiene, por ejemplo, una red de apoyo. Pueden pensar: ‘Estoy sola trabajando en un lugar lejano a mi hogar, ¿qué va a pasar si llego, si me enfermo o con quién puedo acudir?'”, señaló.

La especialista mencionó que personas que durante la pandemia atravesaron inestabilidad económica o actualmente enfrentan situaciones complicadas, como tener familiares enfermos o dificultades para acceder a atención médica, pueden presentar mayores niveles de ansiedad.

Otro punto importante, es que el confinamiento derivado del Covid, dejó importantes afectaciones en la salud mental, pues trastornos mentales como la ansiedad y la depresión incrementaron considerablemente a nivel mundial.

Sin embargo, consideró que parte de la población actualmente cuenta con más herramientas para adaptarse a posibles situaciones de crisis, debido a la experiencia adquirida durante la pandemia.

“Algo que dejó la pandemia fue la capacidad de adaptación. La sociedad aprendió nuevas formas de trabajar, estudiar y generar ingresos, y eso también representa un recurso importante para enfrentar situaciones adversas”, comentó.

La pandemia también permitió visibilizar la importancia de la salud mental y facilitó que más personas conocieran alternativas de apoyo psicológico mediante llamadas, videollamadas y atención en línea.

“Nos sirve como recordatorio para tener presente que la salud mental, el bienestar del estado emocional, pues es algo indispensable que se vio de manera bastante fuerte en la pandemia”, reiteró Mendoza. 

En caso de experimentar algún tipo de ansiedad derivada de la información nueva que surge en torno a este virus, la especialista recomendó a la ciudadanía enfocarse en el autocuidado físico y emocional, fortalecer sus redes de apoyo y evitar saturarse de noticias negativas que puedan incrementar los niveles de estrés y ansiedad.

“Es importante usar los recursos que ya se tienen, aprender a regular las emociones y no quedarse únicamente en la preocupación, porque vivir constantemente bajo estrés también afecta nuestra salud”, reiteró.

AUTORIDADES MANTIENEN MEDIDAS DE PREVENCIÓN

En lo que respecta a Tamaulipas, la secretaria de Salud, Adriana Hernández Campos, informó que aunque el contagio entre humanos es muy raro, y en la entidad se descartan casos relacionados con este virus, hizo un exhorto a la población a tomar las medidas preventivas correspondientes. 

Es así que enfatizó en la importancia de tener buena higiene, especialmente en el lavado de manos y uso de cubrebocas al tener contacto en lugares donde exista la presencia de roedores. 

“Hay que recordar que esta contaminación es vía aérea, por lo que al entrar en lugares donde existe presencia de roedores, es recomendable hacer uso del cubrebocas para no aspirar este virus. Es muy raro que haya contagio de humano a humano a excepción de la cepa Andes, esto no ha llegado al país pero estamos atentos a la situación epidemiológica”, detalló Hernández Campos.

Por otra parte, autoridades de la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COEPRIS) a nivel local señalaron que actualmente se mantienen en estado de alerta y monitoreo preventivo, aunque hasta el momento no existe ningún caso confirmado de hantavirus en la región.

Marco Antonio Gonzáles Aguilar, titular del Despacho de la Coordinación Jurisdiccional de COEPRIS en Reynosa, explicó que el hantavirus está relacionado principalmente con la exposición a heces y partículas de polvo contaminadas por roedores, especialmente en bodegas, espacios cerrados o sitios donde existen objetos acumulados y fauna nociva.

Detalló que el contagio no ocurre por el consumo de alimentos, sino por la inhalación de partículas contaminadas que quedan suspendidas en el ambiente durante labores de limpieza.

“Cuando hay bodegas con exceso de objetos en desuso y presencia de roedores, las heces se secan, se convierten en polvo y al aspirarlo puede darse el contagio. Por eso la prevención es fundamental”, explicó.


Indicó que entre las principales recomendaciones se encuentran utilizar cubrebocas y guantes durante labores de limpieza en espacios con acumulación de polvo, además de evitar remover bruscamente superficies contaminadas.

Asimismo, señaló que la acumulación de cartón, papel y objetos en desuso favorece la reproducción de fauna nociva, por lo que exhortó tanto a establecimientos como a la ciudadanía a mantener limpias las áreas de almacenamiento y eliminar materiales innecesarios.

El funcionario precisó que actualmente COEPRIS continúa realizando operativos normales de verificación sanitaria en establecimientos, donde también se emiten recomendaciones preventivas relacionadas con higiene y control de plagas.

De igual manera, informó que personal sanitario mantiene presencia preventiva en puentes internacionales, aduanas y aeropuerto mediante labores de observación e intercambio de información con autoridades de salud.

“Hasta ahorita estamos únicamente en alerta y monitoreo. No tenemos ningún caso confirmado, pero debemos mantenernos atentos y preparados ante cualquier indicación sanitaria”, señaló.

Añadió que, en caso de activarse una situación epidemiológica, todo el personal de la dependencia podría integrarse a operativos de vigilancia, prevención y difusión de información sanitaria en la ciudad.

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