Escuelas militarizadas, bajo la lupa

El modelo de formación castrense para menores y la muerte de Dafne Zapata en Ciudad Madero reactivan debate sobre su eficacia; En Reynosa, directivos defienden una enseñanza basada en disciplina y orden.

Reynosa, Tam.

La palabra “militarizada” dejó de ser para muchas familias únicamente sinónimo de disciplina, uniformes y formación física después de la muerte de Dafne Zapata Quintos, una adolescente de 13 años que falleció durante un campamento de la Academia Militarizada Marina Doenitz, en Ciudad Madero, donde se practicaba un modelo educativo que combina enseñanza académica con prácticas castrenses.

El caso abrió una discusión que trascendió las instalaciones de la academia: ¿dónde termina la disciplina y comienza la violencia?, ¿quién supervisa estos planteles? y, sobre todo, ¿qué tan claras son las reglas cuando se trabaja con menores de edad?

La polémica alcanzó a otras instituciones de Tamaulipas y de otras entidades del país. La Secretaría de Educación Pública informó que fueron detectados diversos planteles que ofrecen algún tipo de formación bajo el concepto de “militarizada”, por lo que se planteó revisar sus permisos, autorizaciones y condiciones de operación. La situación escaló cuando el Secretario de Educación de México, Mario Delgado, señaló que la educación militar corresponde a las Fuerzas Armadas y las escuelas civiles que utilizan esta denominación no forman parte de la estructura de la Secretaría de la Defensa Nacional. 

En medio de este debate se encuentra el bachillerato militarizado de Reynosa, dirigido por Tomás Blanco de León, y que ahora emprendió un proceso de formalización para modificar su nombre a Bachillerato Estatal Tecnológico de Reynosa. Sin embargo, el director del plantel defiende que la formación que reciben los estudiantes no tiene como base el maltrato, sino una disciplina más estricta que la de una preparatoria convencional.

“Lamentamos mucho lo que sucedió en Ciudad Madero”, expresó el director, quien reconoció que el caso generó preocupación alrededor de las instituciones que utilizan el término militarizado. Sin embargo, aseguró que hay una distancia marcada entre lo ocurrido en aquella academia y el modelo que se aplicaba en Reynosa.

“Lo militar no es violencia como mucha gente lo relaciona”, sostuvo.

De León habla desde su propia experiencia. Es militar de carrera y recuerda que su ingreso al Ejército fue una decisión voluntaria, incluso cuando sus familiares cuestionaron que eligiera esa profesión pese a no tener problemas de conducta.

“Yo me fui voluntariamente y casi en contra de mis padres que no querían que me fuera”, relata.

Su argumento es parte de una idea que considera fundamental: la disciplina militar no debe confundirse con castigo físico. Frente a los estereotipos que relacionan la formación castrense con levantarse de madrugada, soportar condiciones extremas o recibir castigos, el director asegura que el trato hacia los estudiantes de su plantel es distinto.

Después de las disposiciones emitidas por autoridades federales, este bachillerato pasó a eliminar su denominación militarizada de manera oficial y será a partir del próximo ciclo escolar que se eliminarán las materias relacionadas con este modelo educativo prohibido por la SEP. 

En lo que respecta este bachillerato, el mismo mantiene una estructura académica convencional y ofrece carreras técnicas de electrónica, programación y administración de recursos humanos. La diferencia, según el director, se encontraba principalmente en las reglas de comportamiento, el orden y la disciplina.

“Somos una prepa normal, lo único es que tenemos más disciplina y orden”, señaló. 

Para De León, la disciplina no requiere violencia para ser efectiva pues “la disciplina no se da a base de golpes”.

PADRES DE FAMILIA PIDEN NO GENERALIZAR

Ante esta situación, la preocupación no se limitó únicamente a quienes están al frente del bachillerato, pues entre los propios padres de familia también se despertó la incertidumbre ante la posibilidad de que las autoridades determinen cambios en el funcionamiento de las escuelas militarizadas en todo el país tras lo ocurrido en Ciudad Madero.

Para algunos padres de familia de menores que son estudiantes de este bachillerato, el caso de Dafne debe investigarse y esclarecerse, pero consideran que lo ocurrido en una institución no debería utilizarse para señalar de manera general a todos los planteles que manejan un modelo de formación militarizada.

“Soy una de las muchas madres de familia que están contentas con el plan de estudios y la forma en que educan a nuestros hijos”, expresó una madre de familia, quien reconoció que la situación ocurrida con la menor en Ciudad Madero es lamentable, aunque pidió evitar que todas las instituciones sean consideradas iguales.

Su principal preocupación, dijo, es que una eventual decisión de cerrar estos planteles deje a decenas de estudiantes y a sus hijos sin una alternativa educativa que ya eligieron para continuar con su formación.

“Nos preocupa porque no se trata de un alumno, sino de muchos. Nosotros como padres nos quedaríamos pensando: ¿dónde vamos a inscribir a nuestros hijos?”, señaló.

La madre de familia pidió a las autoridades correspondientes actuar con cautela y revisar cada institución de manera particular antes de tomar una determinación.

“Más que nada pedirle al Gobierno del Estado que no sea tan drástico”, manifestó, al considerar que los estudiantes ya llevan un proceso de formación basado en disciplina, responsabilidad y aprovechamiento académico.

A esta postura se sumó otro padre de familia, quien señaló que existe desinformación en redes sociales respecto al funcionamiento del plantel y consideró que algunas opiniones provienen de personas que desconocen la dinámica que se desarrolla al interior de la institución.

“Hay mucha desinformación en las redes sociales, gente que habla desde un lugar ajeno a la realidad que se vive al menos en esta institución”, afirmó.

Ante la incertidumbre, padres de familia solicitaron que el plantel permanezca como una opción educativa para los jóvenes de Reynosa.


“Nosotros elevamos la petición para que esta institución se conserve, que es una opción más para Reynosa y una de las mejores”, sostuvo.

Para otra familia, la decisión de mantener a su hijo en este modelo educativo responde también a los valores que buscan reforzar desde casa.

Uno de los padres explicó que su hijo está próximo a ingresar a la preparatoria y consideró que el esquema militarizado con el que se desempeñaba dicho plantel coincide con la formación que han procurado inculcar desde casa.

El padre destacó además que, más allá de la disciplina, existe una preparación académica que considera necesaria para que su hijo pueda continuar posteriormente con una carrera profesional.

“Esta es una preparatoria muy buena, que tiene la formación académica para que mi hijo obtenga la información necesaria para su vida profesional”, señaló.

Sin embargo, reconoció que la revisión anunciada a nivel federal genera preocupación entre las familias, principalmente por el hecho de que las autoridades hayan tomado una decisión ‘generalizada’ sin analizar la manera de trabajar de cada institución, según expresaron.

“No creo que esta deba ser una decisión tomada a la ligera por parte de las autoridades federales, sin realmente ver el trasfondo, que no todas las escuelas militarizadas, tanto en Reynosa como en el resto del país, son iguales”, afirmó.

Los padres de familia consultados coincidieron en que, si las autoridades consideran necesario realizar modificaciones, están dispuestos a que se revisen los aspectos que correspondan, pero pidieron que esto no implique necesariamente la desaparición del modelo educativo.

“Si se tiene que hacer alguna modificación al título de la escuela, está bien, pero que siga la formación como se está haciendo para que se obtengan los resultados educativos que como padres de familia queremos”, planteó una madre de familia. 

Para quienes eligieron este bachillerato con anterioridad, el debate no sólo representa una discusión sobre el término “militarizado”, sino sobre la continuidad de un proyecto educativo en el que padres de familia aseguran que han depositado la confianza para la formación académica y personal de sus hijos.

EGRESADA DEFIENDE MODELO EDUCATIVO 

La defensa del bachillerato militarizado también proviene de quienes ya pasaron por sus aulas. Una exalumna de esta institución, integrante de la generación correspondiente al periodo 2019-2022, pidió que cada plantel sea evaluado de manera individual y que no se generalice a partir de un solo caso.

La joven, quien actualmente tiene 22 años, lamentó el fallecimiento de Dafne y expresó su solidaridad con sus familiares, al tiempo que consideró necesario que las autoridades correspondientes esclarezcan los hechos y se haga justicia.

Sin embargo, señaló que la situación ocurrida en Ciudad Madero no debería llevar a cuestionar automáticamente a todas las instituciones que utilizan un modelo de formación militarizada.

“Cada institución educativa debe ser validada de acuerdo con su reconocimiento y trayectoria; cada institución se maneja de distinta manera. No me gusta la idea de que se generalice”, manifestó.

Desde su experiencia como estudiante, aseguró que el bachillerato militarizado de Reynosa se encuentra sujeto a los planes educativos establecidos por el Gobierno de Tamaulipas, por lo que consideró importante que las autoridades revisen las características particulares de cada plantel antes de tomar alguna determinación.

Dijo que su propia trayectoria es parte de lo que la lleva a defender la continuidad de la institución. Después de egresar en 2022, continuó con sus estudios profesionales y actualmente cursa una maestría.

“Yo como egresada tengo 22 años, ya salí de la universidad y estoy estudiando una maestría”, relató.

Por ello, manifestó su desacuerdo con desaparecer el modelo militarizado en Reynosa, al considerar que continúa siendo una alternativa para jóvenes de la ciudad y recordó que existen estudiantes que ya forman parte de la institución y otros que están próximos a ingresar.

“No me gusta el hecho de que se quite el bachillerato militarizado de Reynosa porque así como yo tengo compañeros, hay personas que van a ingresar”, expresó.

Su testimonio se suma al de los padres de familia que han pedido que las autoridades no tomen decisiones generalizadas y que, en caso de existir irregularidades, sean revisadas de manera particular en cada institución.

DISCIPLINA, NO ADIESTRAMIENTO MILITAR 

Desde la dirección del bachillerato militarizado CALMECAC, Tomás de León insiste en que existe una diferencia entre una institución militar y una escuela con formación militarizada. Explica que, en el caso de Reynosa, los estudiantes no recibieron nunca un entrenamiento rígido, sino que cursaron un bachillerato convencional al que únicamente se agregaban actividades enfocadas en disciplina y orden.

“Hay una gran diferencia entre militar y militarizado”, puntualizó.

De acuerdo con el director, el plantel fue fundado en agosto de 2017, como parte de un modelo que surgió a partir de una propuesta de la Secretaría de la Defensa Nacional y que también se implementó en entidades como Nuevo León, Aguascalientes y Guanajuato.

A casi una década de su creación, ha formado a seis generaciones y, de acuerdo con el director, alrededor de 440 alumnos han egresado de sus aulas.

“Todos son historias de éxito, aquí se cumplen muchos sueños de alumnos”, afirmó.

Actualmente, la institución cuenta con una matrícula que llegó a 267 estudiantes, considerando a la generación que recientemente concluyó sus estudios. La demanda, asegura, ha sido constante: normalmente reciben alrededor de 90 alumnos por semestre, aunque en algunas ocasiones han ampliado el ingreso hasta 110 estudiantes, cifra que consideran el límite debido a la capacidad del plantel.

Para De León, la aceptación que ha tenido la escuela también se refleja fuera de sus instalaciones. Señaló que durante eventos en los que participan alumnos de distintas instituciones, jóvenes de otras preparatorias se acercan para preguntar dónde se encuentra el bachillerato.

¿CÓMO ES LA FORMACIÓN?

Uno de los puntos que el director busca aclarar es que el plan académico nunca sustituyó las materias convencionales por entrenamiento militar.

“El plan de estudios es normal, el que se lleva a cabo en todas las preparatorias con la Nueva Escuela Mexicana”, explicó.

La diferencia se encuentra en las actividades adicionales que forman parte del modelo del plantel. Entre ellas se encuentra la instrucción de orden cerrado, que, de acuerdo con De León, consiste principalmente en marchar y trabajar aspectos relacionados con la disciplina y el orden.

También existen reglas relacionadas con la presentación personal, como mantener el cabello corto, las uñas recortadas y una apariencia ordenada.

“Lo militarizado únicamente quiere decir que hay disciplina y orden”, señaló.

El director aseguró que uno de los principales objetivos era que los propios jóvenes desarrollaran autodisciplina y aprendieran a cumplir responsabilidades sin que ello implique recurrir a castigos físicos.

“Yo siempre le digo a los alumnos que se trata de la autodisciplina”, explicó.

La actividad física, añadió, tampoco corresponde a un entrenamiento militar extremo. Los estudiantes realizan ejercicios como correr dentro de sus clases de educación física, de manera similar a lo que tradicionalmente se hace en otras escuelas.

“Aquí hacemos educación física. Los alumnos corren como lo que había antes en las escuelas, es una educación física normal”, afirmó.

De León marcó distancia de prácticas que, dijo, forman parte del imaginario que algunas personas tienen sobre las instituciones militarizadas.

“No es ponerlos de cabeza como existe el estigma”, expresó.

La jornada escolar tampoco contempla un régimen de internado, al menos en esta escuela, pues las actividades comienzan alrededor de las 7:00 de la mañana y concluyen a las 16:00 horas, por lo que los estudiantes regresan diariamente a sus hogares.

UNA ESCUELA, NO CORRECCIONAL 

Otro de los señalamientos que el director consideró necesario aclarar es la idea de que este tipo de bachilleratos funcionan como una alternativa para jóvenes con problemas de conducta.

“Esta escuela nunca ha sido una correccional, no es un reformatorio”, enfatizó.

Explicó que algunos padres de familia llegaban a considerar el plantel como una opción para corregir problemas de comportamiento de sus hijos; sin embargo, aseguró que ese no es el propósito de la institución y que incluso han tenido que dar de baja a estudiantes que presentan conductas problemáticas.

La intención, sostuvo, era ofrecer una formación académica acompañada de disciplina, pero dentro de un ambiente escolar.

En cuanto a la relación de los egresados con las Fuerzas Armadas, De León señaló que actualmente cuentan con alrededor de cuatro exalumnos dentro del Heroico Colegio Militar, además de otros dos jóvenes que recientemente concluyeron su bachillerato y que este año ingresarán.

Para el director, estos casos representan una muestra de que el modelo puede abrir camino a quienes posteriormente desean continuar una carrera relacionada con la formación militar, aunque aclaró que no todos los estudiantes tienen como objetivo incorporarse al Ejército.

ESCUELAS MILITARIZADAS TRANSITARÁN A MODELOS CÍVICOS 

Mientras en Reynosa directivos, padres de familia y exalumnos defienden la continuidad del bachillerato militarizado, a nivel federal la Secretaría de Educación Pública (SEP) ya estableció una ruta clara: a partir del ciclo escolar 2026-2027 dejarán de existir en el país las escuelas denominadas “militarizadas”, al no tratarse de una modalidad educativa contemplada dentro del marco legal.

El anuncio fue realizado por el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, donde explicó que los planteles que actualmente operan bajo esta denominación se encuentran en un proceso de transformación hacia modelos de formación cívica y ciudadana, sustentados en los principios del humanismo mexicano.

De acuerdo con el funcionario federal, son 26 planteles ubicados en diferentes entidades del país los que se encontraban bajo este esquema, entre ellos instituciones de estados como Tamaulipas, Nuevo León, Aguascalientes, Guanajuato y Zacatecas.

Delgado Carrillo aseguró que el proceso se lleva a cabo de manera coordinada con los gobiernos estatales y descartó que exista un conflicto con las entidades involucradas. La intención, sostuvo, es acompañar a cada plantel durante la transición para evitar que los estudiantes queden sin una alternativa educativa.

La transformación, explicó, no se limitará a retirar la palabra “militarizada” del nombre de las escuelas. Implicará modificaciones en aspectos como la currícula, organización y enfoque educativo, con el objetivo de que los planteles se ajusten al marco jurídico de la educación pública.

La SEP reconoció, además, que algunas de estas instituciones cuentan con aceptación dentro de las comunidades donde se encuentran, por lo que se busca conservar su oferta educativa y permitir que los estudiantes continúen con su preparación, aunque bajo un modelo de carácter cívico y ciudadano.

El secretario de Educación señaló que la medida también responde a la necesidad de garantizar que niñas, niños, adolescentes y jóvenes reciban una educación libre de violencia, abuso y maltrato. Explicó que, en algunos casos, bajo conceptos relacionados con la disciplina militar se llegaron a presentar prácticas que no corresponden al sistema educativo.

Por ello, advirtió que ninguna institución podrá utilizar una denominación o esquema educativo para encubrir posibles actos de violencia o abuso.

En este punto, la SEP también hizo una distinción entre la formación militar y los modelos civiles que hasta ahora se identificaban como militarizados. Delgado Carrillo precisó que la educación militar corresponde exclusivamente a la Secretaría de la Defensa Nacional y comienza en el nivel medio superior con una finalidad específica: preparar a quienes posteriormente habrán de integrarse al Ejército Mexicano o a la Guardia Nacional.

Con esta determinación, el Gobierno federal plantea que el próximo ciclo escolar ya no exista formalmente el modelo de “escuelas militarizadas” dentro del sistema educativo.

“Estamos poniendo orden en ello”, afirmó Delgado Carrillo, al señalar que la SEP y las autoridades educativas estatales mantienen el acompañamiento necesario para concretar la transición.

Después de las disposiciones emitidas por la SEP,  el pasado 5 de agosto el Bachillerato Militarizado de Reynosa eliminó dicha denominación para pasar a ser únicamente ‘Bachillerato Estatal Tecnológico de Reynosa’ y asegurar que la modalidad militarizada quedará eliminada por completo el próximo ciclo escolar, por lo que los alumnos únicamente cursarán el plan académico regular. 

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