Según las estadísticas más recientes de la Fiscalía General de Justicia en Tamaulipas (FGJT), las denuncias por violencia familiar en Reynosa y en municipios aledaños de la región como Río Bravo, Miguel Alemán, Camargo y la zona de la ribereña, han aumentado considerablemente en el transcurso del 2026. Estiman hay mas casos que no se denuncian por miedo
Reynosa, Tam.
La violencia familiar continúa creciendo en Reynosa y las cifras oficiales confirman que el problema está lejos de disminuir. Durante junio de 2026, la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas (FGJT) inició 190 carpetas de investigación por este delito, el registro mensual más alto del año y un incremento del 68 por ciento en comparación con enero, cuando se contabilizaron 113 denuncias.
Las estadísticas de incidencia delictiva de la FGJT muestran que el aumento ha sido constante. Después de iniciar el año con 113 casos, las denuncias crecieron mes con mes hasta alcanzar 168 investigaciones en marzo. En abril se registró una ligera disminución al cerrar con 153 carpetas, lo que hacía pensar en una posible estabilización; sin embargo, el comportamiento cambió apenas un mes después. En mayo las denuncias repuntaron hasta 189 carpetas de investigación y en junio volvieron a aumentar a 190, consolidando la tendencia al alza durante el primer semestre del año.

NO SON SOLO ESTADÍSTICAS
Detrás de cada carpeta existe una historia distinta, mujeres golpeadas, menores expuestos a ambientes violentos, personas expulsadas de sus hogares o víctimas que durante años soportaron agresiones físicas, psicológicas, económicas o patrimoniales antes de acudir a una autoridad. Aunque las estadísticas reflejan únicamente los casos denunciados, especialistas coinciden en que la violencia familiar es uno de los delitos con mayor cifra negra, debido a que muchas víctimas nunca presentan una denuncia por miedo, dependencia económica, amenazas o presión del propio entorno familiar.
El comportamiento de Reynosa no es un caso aislado. La región integrada por Reynosa, Río Bravo, Miguel Alemán, Camargo, Gustavo Díaz Ordaz, Mier y Guerrero acumuló 941 carpetas de investigación entre enero y junio, convirtiéndose en la segunda región con mayor incidencia de violencia familiar en Tamaulipas, únicamente por debajo de la región de Tampico, integrada además por Ciudad Madero y Altamira, donde se registraron 962 investigaciones. La diferencia entre ambas zonas es de apenas 21 casos, lo que coloca a la frontera norte prácticamente al mismo nivel que la región con mayor incidencia del estado.
Para la procuradora de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes del Sistema DIF Reynosa, Frida Paoletti Leyva, la estadística tiene un reflejo cotidiano en las oficinas de la dependencia. Aseguró que todos los días reciben personas que solicitan orientación por violencia intrafamiliar, principalmente mujeres que enfrentan agresiones de diferentes tipos, aunque no todas llegan con lesiones visibles.
Explicó que cuando una víctima arriba con huellas de violencia o después de haber sido expulsada de su domicilio junto con sus hijos, el DIF brinda acompañamiento jurídico y la canaliza ante la Fiscalía Especializada en Niñas, Niños, Adolescentes y Mujeres (FENAM), donde puede presentar la denuncia, recibir valoración médica y acceder a otras medidas de protección. Además, la institución ofrece atención psicológica y asesoría legal gratuita para quienes buscan salir del círculo de violencia.

FALTAN DENUNCIAS
Sin embargo, Paoletti Leyva reconoció que uno de los principales obstáculos sigue siendo la falta de denuncias. Señaló que muchas víctimas acuden a pedir ayuda, pero deciden no proceder legalmente o incluso retiran las denuncias ya presentadas y regresan con su agresor. Esta situación, explicó, suele estar relacionada con la dependencia económica, el miedo, la manipulación psicológica o patrones de violencia aprendidos desde la infancia.
La funcionaria subrayó que muchas personas creen que la violencia inicia únicamente cuando existen golpes, pero recordó que el control del dinero, impedir que la pareja tome decisiones, las humillaciones constantes, el aislamiento, las amenazas o el control mediante redes sociales también constituyen formas de violencia reconocidas por la ley. Advirtió que estas conductas suelen intensificarse con el tiempo y, si no se detienen, pueden escalar hasta poner en riesgo la vida de las víctimas.
Otro de los desafíos que enfrenta Reynosa es la falta de un refugio público para mujeres víctimas de violencia. Aunque el DIF canaliza a las personas afectadas hacia asociaciones civiles que brindan alojamiento temporal, la procuradora consideró indispensable que las víctimas denuncien para que las instituciones puedan intervenir de manera efectiva. “Mientras no exista una denuncia, nadie les va a poder ayudar”, enfatizó.
Además de la atención a víctimas, el Sistema DIF desarrolla programas preventivos en escuelas secundarias y preparatorias para identificar la violencia desde el noviazgo. De acuerdo con Paoletti Leyva, durante estas pláticas muchos adolescentes reconocen por primera vez conductas de violencia que normalizaban dentro de sus relaciones o incluso en sus propios hogares, lo que demuestra la importancia de la prevención desde edades tempranas.
Las cifras del primer semestre muestran que la violencia familiar sigue avanzando en Reynosa. Los 190 casos registrados en junio representan mucho más que un dato estadístico: son familias fracturadas, niñas, niños y adolescentes que crecen en entornos de agresión y víctimas que, en muchos casos, tardan meses o años en romper el silencio. Mientras las carpetas de investigación continúan aumentando, el reto para las autoridades no sólo consiste en atender las denuncias, sino en fortalecer la prevención, ampliar la protección a las víctimas y generar las condiciones para que denunciar deje de ser una decisión marcada por el miedo y se convierta en el primer paso para detener la violencia.
