Dejan eventos masivos lecciones y experiencias para empresas de protección; reconocen la necesidad de mejorar protocolos en manejo de multitudes y limitaciones en capacidad de reacción durante aglomeraciones
Reynosa, Tam.
El Mundial de la FIFA 2026 puso a prueba la capacidad operativa de cientos de empresas de seguridad privada que durante varias semanas trabajaron en hoteles, aeropuertos y centros de concentración de visitantes principalmente en las tres sedes mexicanas: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Aunque el balance fue principalmente positivo y compañías reportaron saldo blanco en los servicios que estuvieron bajo su responsabilidad, la experiencia también dejó una lección, pues en México aún se deben fortalecer los protocolos para atender eventos donde acceden miles de personas.
Para la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada (AMESP), la organización del torneo demostró que la coordinación institucional y la capacitación especializada fueron determinantes para garantizar la seguridad de miles de turistas nacionales y extranjeros. Sin embargo, las aglomeraciones registradas durante los Fan Fest, principalmente en la Ciudad de México, evidenciaron que el manejo de multitudes representa uno de los mayores desafíos para el sector.
Así lo reconoció el presidente de la asociación, Daniel Espinosa Ávila, quien aseguró que para ellos, el trabajo realizado por las empresas afiliadas permitió cumplir con éxito las tareas para las que fueron contratadas, aunque esta experiencia les mostró de primera mano las necesidades que hay que atender en un futuro.
“Para nosotros prácticamente fue saldo blanco. No tuvimos incidentes que lamentar ni situaciones que nos llamaran la atención en los servicios donde participamos”, afirmó.
En este sentido, explicó que la seguridad dentro de los estadios quedó bajo un esquema distinto, ya que gran parte del personal que laboró en esos espacios estuvo integrado por voluntarios convocados directamente por la FIFA, además de la participación de corporaciones de seguridad pública.
En contraste, las empresas de seguridad privada concentraron su trabajo en hoteles, aeropuertos y otros inmuebles donde se hospedaron jugadores, visitantes y turistas que llegaron al país durante la justa deportiva.

AGLOMERACIONES, EL MAYOR RETO
Aunque el balance general fue positivo, Espinosa Ávila reconoció que los eventos masivos organizados alrededor del Mundial, especialmente los Fan Fest, dejaron al descubierto áreas de oportunidad para mejorar los protocolos de actuación.
En estos espacios, donde miles de aficionados se reunieron para seguir los partidos de la Selección Mexicana y disfrutar de artistas de manera gratuita, el controlar las multitudes representó uno de los principales retos.
“La gente se descolocó. Algunos treparon cercas. Por más que hubiéramos querido detener algunas situaciones, cuando se trata de multitudes es muy complicado. Ahí quedó al descubierto que hay un tema en el que se debe trabajar mucho más”, expresó.
El dirigente explicó que desde antes del Mundial la asociación había advertido la necesidad de fortalecer los procedimientos para el manejo de grandes concentraciones de personas, por lo que actualmente desarrolla un proyecto que permita capacitar de manera especializada a los elementos de seguridad privada en este tipo de escenarios.
La intención, dijo, es que dicha certificación pueda compartirse no solo entre las empresas afiliadas, sino también con otras organizaciones interesadas en profesionalizar sus operaciones.

COORDINACIÓN CON AUTORIDADES
Para Espinosa Ávila, una de las principales enseñanzas que dejó el Mundial fue la importancia de fortalecer la coordinación entre la seguridad privada y la seguridad pública.
“La mejor manera de trabajar es juntos. Cada quien debe entender cuál es su papel y asumir su responsabilidad para lograr mejores resultados”, sostuvo.
Sin embargo, reconoció que durante los momentos de mayor presión, particularmente en las aglomeraciones registradas en los Fan Fest, la comunicación entre ambos sectores se volvió complicada.
“Cuando ya se presenta una situación caótica, la comunicación es mínima. En ese momento todos buscan resolver el problema como pueden”, admitió.
Consideró que precisamente esa experiencia permitirá construir mejores protocolos de actuación para futuros eventos de gran convocatoria.

EL DESAFÍO DE CONSEGUIR PERSONAL SUFICIENTE
Otro de los primeros retos que enfrentaron las empresas de seguridad fue reunir el número suficiente de elementos para cubrir la demanda que generó el Mundial.
La necesidad no solamente existía en las tres sedes oficiales mexicanas, pues Espinosa Ávila recordó que México también aportó centros de entrenamiento para albergar a otras selecciones en Cancún, Tijuana y Pachuca, por lo que los elementos de seguridad también se desplegaron en estas ciudades, además de los miles de turistas que aprovecharon el torneo para recorrer distintos destinos nacionales.
El problema según explicó, fue que muchas personas optaron por integrarse como voluntarios de la FIFA, atraídos por la posibilidad de vivir de cerca el evento deportivo, aun cuando no existía una remuneración económica.
“La FIFA ofreció únicamente la oportunidad de participar y un uniforme. Eso fue suficiente para que mucha gente se enlistara, y nosotros tuvimos que competir con esa situación para contratar personal”, comentó.
Ante este panorama, algunas empresas optaron por incrementar los pagos y ofrecer incentivos económicos adicionales para hacer más atractivas las vacantes.
CAPACITACIÓN ESPECIALIZADA
Otro de los ejes principales de la preparación consistió en la capacitación del personal que tendría contacto directo con visitantes nacionales y extranjeros.
De acuerdo con el presidente de la AMESP, el objetivo era garantizar que los turistas recibieran un trato cordial y una experiencia positiva durante su estancia en México.
“Queríamos que entendieran que estaban en nuestra casa y que se llevaran una buena impresión del país”, explicó.
En el caso de la empresa que dirige, especializada en servicios en aeropuertos, la preparación inició incluso antes del Mundial mediante auditorías realizadas por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
La principal preocupación del organismo internacional era prevenir cualquier acto de interferencia que pudiera poner en riesgo la operación de los aeropuertos o la seguridad de los pasajeros.
Por ello, cada observación detectada durante las revisiones era acompañada por nuevos procesos de capacitación y reforzamiento de protocolos.
Además de los aspectos técnicos, también se impartieron cursos básicos de atención al turista e incluso capacitaciones elementales de inglés para el personal encargado de filtros de acceso.
“Muchos aprendieron lo básico: dar los buenos días, dar la bienvenida o indicar el paso a los visitantes en el idioma inglés. Parecen detalles pequeños, pero hacen una gran diferencia en la atención”, comentó.
Asimismo, se verificó que cada elemento contara con la capacitación correspondiente, acreditara las horas de formación exigidas y estuviera plenamente identificado antes de incorporarse a la operación.
Sobre el comportamiento registrado en las tres sedes mexicanas, Espinosa Ávila señaló que fue la Ciudad de México donde se presentaron los escenarios más complejos.
La capital concentró una mayor cantidad de partidos, además de los encuentros disputados por la Selección Mexicana, lo que provocó concentraciones mucho más numerosas de aficionados.
“Me parece que Ciudad de México fue la más caótica”, señaló.
Recordó que incluso las autoridades reportaron hechos lamentables durante las celebraciones en las inmediaciones del Ángel de la Independencia, donde fallecieron posteriormente en uno de los encuentros de la Selección Mexicana.
REFUERZO EN HOTELES Y AEROPUERTOS
Aunque la seguridad privada no tuvo participación directa en el control dentro de estadios, sí fue necesario reforzar la vigilancia en hoteles donde se hospedaban jugadores y visitantes.
Uno de los ejemplos fue un hotel en la Ciudad de México, donde se fortalecieron los controles de acceso para evitar que personas ajenas ingresaran aprovechando el desorden generado en el exterior.
“No era lo mismo controlar únicamente a los huéspedes que enfrentar a personas que buscaban entrar para escapar del desorden que había afuera”, explicó.
En los aeropuertos también se incrementaron los controles de seguridad y la supervisión operativa debido al considerable aumento en el flujo de pasajeros internacionales.
JORNADAS CONFORME A LA LEY
Respecto a las condiciones laborales durante el Mundial, Espinosa Ávila aseguró que las empresas afiliadas procuraron respetar la legislación vigente en materia de jornadas de trabajo.
En el caso de su empresa, explicó que las horas extraordinarias fueron remuneradas conforme a la ley y, además, se implementaron bonos especiales para incentivar la asistencia del personal.
El objetivo era evitar ausencias provocadas por el ambiente festivo que rodeó al Mundial.
“Preferimos ofrecer un incentivo económico para que la gente viniera a trabajar y no decidiera irse al Fan Fest. La estrategia funcionó muy bien y el personal respondió favorablemente”, indicó.
Para la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada (AMESP), el Mundial representó una prueba operativa de gran magnitud que permitió confirmar la importancia de la planeación, la capacitación y la coordinación institucional.
Sin embargo, también dejó claro que el manejo de multitudes requiere protocolos más especializados y una preparación para responder a escenarios donde miles de personas actúan impulsadas por la emoción, el consumo de alcohol o la euforia colectiva.
Espinosa Ávila afirmó que esa experiencia será la base para fortalecer los programas de certificación y capacitación del sector, con el objetivo de que la seguridad privada llegue mejor preparada a los grandes eventos que México reciba en los próximos años.
“Tenemos una gran tarea por delante. La experiencia fue muy valiosa y ahora debemos analizar todo lo aprendido para mejorar nuestros procedimientos y ofrecer una capacitación cada vez más completa”, concluyó.
