Jorge Israel, de apenas 10 años, ha encontrado en la creación de historietas un medio para expresar su imaginación y reflexionar sobre su entorno a través de entrañables personajes felinos.
Reynosa, Tam.
Con apenas 10 años de edad, Jorge Israel ya puede hablar de universos, líneas narrativas y futuros posibles dentro de sus propias historias.
Lo hace con naturalidad al convertir la imaginación en una herramienta creativa, que a su corta edad, ha comenzado a desarrollar a través de la creación de historietas en formato de “cómic”. El menor, quien reside en Reynosa, contó a Hora Cero que desde pequeño ha descubierto que el dibujo no sólo es una actividad recreativa, sino una forma de dar vida a todo aquello que habita en su mente.
“Yo desde pequeño siempre he dibujado; dibujaba un cofre y con mi imaginación creía que se estaba moviendo para abrirlo”, relató con entusiasmo, al recordar sus primeros acercamientos al papel y los colores.

A los nueve años comenzó a escribir formalmente su primer cómic titulado “Los Tres Gatos, aventuras en Maqui-Time”, una historia protagonizada por personajes felinos que viven distintas aventuras en un universo creado completamente por él. En esta saga, cada historia representa un futuro distinto, una posibilidad nueva dentro del mismo mundo.
“Cada futuro es un nuevo cómic. Hay futuros posibles que pueden suceder en el universo de Los Tres Gatos. Entonces, lo que buscas es seguir ampliando estos mundos a través de todos los cómics que vayas sacando, como dándoles un seguimiento”, explicó sobre su proceso creativo.
Sus personajes principales son gatitos, inspirados en el cariño que siente por estos animales. Aunque los dibuja con rasgos sencillos —bigotes, orejas puntiagudas y cuerpos de palitos—, cada uno posee personalidad propia.
“Me gustan mucho los gatos y pongo todo, excepto la cola porque se vería raro, pero sí me gustan los bigotitos y las orejas. No los describiría como un gato de verdad, es como un gato palito”, comentó entre risas, asegurando que identifica a sus personajes como ‘gato palito’.

MÁS ALLÁ DE LA FANTASÍA
A pesar de su corta edad, y que el entrevistado aún sigue desarrollando su pasión por este arte, sus historietas también reflejan situaciones y problemáticas sociales vistas desde la perspectiva de un niño, aseguró su padre, quien lo acompañó en todo momento en la entrevista.
Para Jorge, el cómic se ha convertido en un espacio de expresión donde puede plasmar emociones, dudas y aprendizajes.
Recuerda que la idea de crear sus propias historietas surgió al observar los cómics que encontraba en su librería y al notar que algunos de sus amigos también elaboraban los suyos.
“Yo los veía y me gustaban, pero se me ocurrió hacer uno nuevo, no robando la idea, sino creando la mía. Mis amigos tenían sus propios cómics y yo no tenía ninguno”, explicó.
La nostalgia también forma parte de su proceso. Conserva con especial cariño su primer cómic y reconoce que al verlo siente una mezcla de orgullo y emoción.
“Recuerdo cuando hice el primero. Cuando empecé tenía nueve años y ahora ya tengo diez”, compartió.
MEDIO DE EXPRESIÓN
Su padre refiere que, aunque se trate de dibujos identificados por “palitos”, éstos logran transmitir emociones profundas, diálogos claros y situaciones con las que otros niños pueden sentirse identificados. Asegura que detrás de cada trazo existe una intención y un mensaje que su hijo busca compartir.
“Yo he entendido gracias a mi hijo que puedes comunicar a través de los cómics un pensamiento o una emoción y sigo aprendiendo aún. Él mismo me ha dicho que quiere que otros niños los vean”, expresó.
Por otro lado, comentó que en algunas ocasiones han recibido llamados de atención por parte de maestros, ya que durante el horario de clases Jorge Israel suele aprovechar cualquier momento para avanzar en sus historietas, lo que puede distraerlo de otras actividades escolares. Sin embargo, la familia ha procurado orientarlo para que mantenga un equilibrio entre sus responsabilidades académicas y su pasión por el dibujo. De esta manera, al llegar a casa organiza su tiempo y dedica sus ratos libres a continuar desarrollando sus cómics, demostrando compromiso con lo que más le gusta hacer.
EL APOYO DE SU FAMILIA
Detrás de cada página dibujada hay una red de apoyo fundamental: su familia. Jorge asegura que sus padres han sido pieza clave para impulsar su talento, especialmente su padre.
“Mi papá especialmente siempre me apoya, siempre me dice que voy bien y todo lo bueno. Mi mamá también, sólo que no dice tantas cosas, pero sí me apoya”, afirmó.
Su padre considera que más que simples dibujos, los cómics representan un canal de expresión que permite a su hijo desarrollar confianza, disciplina y creatividad.
Para Jorge, recibir ese respaldo es motivación pura: “Es como un logro. Te motiva”.
Actualmente, el joven creador se ha fijado una meta clara: completar cinco cómics de Los Tres Gatos. Hasta ahora ha avanzado con constancia y disciplina, consciente de que cada nueva historia amplía el universo que comenzó a construir a los nueve años.
“Me faltan dos cómics más para tener ese logro. Debo hacer cinco cómics”, señaló decidido.
Aunque reconoce que en la era digital muchos trabajos se realizan en computadora, él continúa disfrutando el proceso tradicional de dibujar a mano. No le preocupa si su obra es vista por muchos o por pocos; su prioridad es seguir creando. Incluso algunos de sus cómics han sido digitalizados gracias al apoyo de su hermano.
“Como a mí no me preocupa tanto eso, ya sigo haciendo mis cómics”, dijo para Hora Cero.
Parte de su inspiración también proviene de experiencias pasadas, como las clases de arte a las que asistió cuando era más pequeño, donde recuerda haber dibujado un gatito negro sobre un árbol con tonos anaranjados que llamó su atención desde ese entonces. Es así que cada aprendizaje se ha sumado a su crecimiento artístico.
A otros niños que desean crear, Jorge les ofrece un consejo sencillo pero profundo: “Sea lo que sea, su imaginación será su obra de arte. Pase lo que pase, la imaginación es lo mejor para un niño menor de 10 años”.
Con la frescura de su edad, Jorge Israel demuestra que la creatividad no tiene límites ni edades. En cada trazo reafirma que la imaginación, cuando es alentada y acompañada, puede convertirse en el motor que impulse grandes historias desde la infancia.
