De profesión Contador Público y fundador del Comité Directivo Municipal del Partido Acción Nacional (PAN) en Reynosa, falleció dejando un legado político marcado por la congruencia, la crítica y el compromiso con la vida democrática no sólo en esta ciudad, también la ‘frontera chica’.
Un referente político de derecha y ampliamente apreciado por la ciudadanía en la frontera norte de Tamaulipas, así fue Don Mario Chapa Teniente, hombres como él no se olvidan porque no se construyeron desde el poder, sino desde el servicio con la gente del pueblo, su vida estuvo marcada por una idea sencilla pero firme: ayudar a la gente sin pedir nada a cambio.
Su hijo Carlos Antonio Chapa Marfil, relató que antes de los discursos y las campañas, ahí, en una zona conocida popularmente como La Cucaracha, su padre Carlos Mario atendía a las personas y llevaba las cuentas de pequeños negocios y familias de la ciudad.
Ese despacho no sólo fue un espacio de trabajo, sino un punto de encuentro donde la ciudadanía comenzó a llegar no sólo por consultas contables, sino en busca de orientación, apoyo y escucha de un gran hombre que ha dejado un legado de oro.
“Fue desde ahí que inició su camino en la política, casi sin buscarlo. Amigos cercanos, entre ellos el doctor Juan Huesca, lo invitaron a participar en el Partido Acción Nacional cuando en Reynosa era una fuerza prácticamente inexistente. No quería entrar pero aceptó porque creía que se podían hacer las cosas distintas”, dijo su hijo Antonio Chapa.
En aquellos años de los 90´s, el partido blanquiazul apenas alcanzaba mil 300 votos en elecciones municipales. El PRI dominaba el escenario político y otros partidos tenían mayor presencia. Pero Carlos Mario Chapa y un pequeño grupo de ciudadanos comenzaron a caminar colonia por colonia.
Fueron tocando puertas, escuchando necesidades y resolviendo problemas cotidianos: gestión de agua y drenaje, asesoría legal para taxistas, apoyo contable a tienditas, orientación jurídica gratuita.
“No había distinción partidista. Si alguien necesitaba ayuda, se le ayudaba, era la regla no escrita”, expresó Chapa Marfil.
El despacho se llenaba de gente, ciudadanos esperando una mano amiga. Aquella forma de hacer política más cercana, más humana comenzó a dar resultados. Para cuando Carlos Mario dejó el PAN, cerca de ocho años después, el partido había crecido hasta alcanzar 33 a 35 mil votos en el municipio.
Sin embargo, en 1996 decidió retirarse. Las decisiones tomadas desde la dirigencia nacional, alejadas de la realidad local, rompieron el proyecto que habían construido en Reynosa. “Sentimos que era más de lo mismo. Se fueron de la política partidista, pero nunca dejaron de ayudar.”, añadió Antonio.
Ya en sus años fuera de la política mucha gente siguió buscándolo. Aún fuera de cargos, continuó siendo un referente moral y social. Apoyó campañas de distintos perfiles, siempre bajo una misma condición, no pedir nada a cambio. “Eso nos enseñó mi papá a sembrar amistades, no favores”, dijo el entrevistado.
Ese principio también lo transmitió en casa. Carlos Mario no sólo fue líder político, fue padre presente, sus hijos crecieron acompañándolo a colonias, casas hogar y actividades comunitarias, incluso recuerda que participaron en el club juvenil Sembradores de Amistad, un movimiento con raíces locales pero alcance internacional, que marcó su formación humana.
En sus últimos años, la enfermedad fue apagando poco a poco su energía. El Alzheimer llegó en silencio, “dejó de comer, de hablar, pero no de ser querido. Hasta el final, su familia permaneció unida, como siempre lo estuvo desde la infancia, cuando cada domingo el rancho familiar se llenaba de 80 o 100 personas, entre amigos, conocidos y ciudadanos agradecidos”, dijo con un nudo en la garganta.
Hoy, quienes lo recuerdan no hablan de cargos ni de siglas partidistas. Hablan de un hombre bueno. De alguien que entendió la política como una extensión del amor al prójimo de un ciudadano que acompañó a reynosenses que dejó huella sin necesidad de monumentos.
Porque en Reynosa, la memoria también se construye con actos sencillos. Y la de Carlos Mario Chapa Teniente sigue viva en cada persona a la que alguna vez ayudó. v
