Juro por mi madre que si en mi vida he cruzado palabras en persona con Carlos Peña Ortiz, alcalde de Reynosa, ha sido sólo una vez. Así que con esa afirmación ‘me estoy vacunando’ sobre el contenido del presente editorial de quienes piensen que lo voy a defender.
Resulta que el domingo 11 de diciembre regresaba con mi familia de unas inolvidables y merecidas vacaciones por Europa, con escala en el Aeropuerto Internacional Dallas/Fort Worth (DFW), uno de los más grandes y transitados del mundo.
Ajeno a la polémica que semanas atrás envolvía de nuevo -para no variar- al edil reynosense mejor conocido como ‘Makito’ -votado como candidato de reelección de Morena en 2024-, esperaba el vuelo de American Airlines (AA50) con destino a McAllen.
Desconectado de mi trabajo diario en Hora Cero que acumulé por largos meses el año pasado, se dice que por salud mental, en familia planeamos las vacaciones al Viejo Continente y visitar Londres, Berlín, Amsterdam, Gante (Bélgica) y París.
No quiero ser presumido en esos detalles de nuestro itinerario, pero lo hago porque, no me consta, en Reynosa se afirmó, que tampoco me interesa saber, que ‘Makito’ también había cruzado el Atlántico en una pausa de sus labores y que seguramente se merecía.
Pero lo que sí me consta es que el alcalde viajó en clase económica en el vuelo de Dallas a McAllen, pero no solamente eso: también puedo asegurar que, junto a su esposa, iba en la penúltima fila en los asientos 26 A en ventanilla, y 26 B en medio.
Días antes en redes sociales el senador de Morena Gerardo Fernández Noroña, quien además es presidente de la Cámara Alta, había sido centro de la polémica cuando circuló una foto dormido viajando en primera clase en su regreso de vacaciones en Italia.
Por eso mismo cuando identifiqué a ‘Makito’ y que iba a pasar a mi lado por el pasillo del avión, no dudé en tomarle una foto que compartí en mis grupos de WhatsApp, asegurando que ocuparía asientos de clase económica atrás de la fila 22 donde yo iba sentado.
Que un político de Morena como el alcalde de Reynosa se alinee a las recomendaciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, sentí que era obligación hacerlo público como periodista.
Porque teniendo sus ahorros no había sido tentado en reservar asientos VIP como acostumbra viajar Noroña, su compañero de partido, en sus recurrentes viajes a Europa.
El edil seguramente se enteró de su foto que compartí que, por cierto, fue la única porque respeto la vida privada de las personas, y más de figuras públicas como los funcionarios, teniendo la oportunidad de ‘acabarme la memoria de mi celular’ cuando fui varias veces al baño y estaba dormido.
“Los viajes lujosos y la vida lujosa no tiene qué ver con el movimiento de transformación, independientemente de dónde vengas. Cuando llegamos a un puesto de representación popular o queremos dedicarnos a la política, tenemos que estar siempre cerca del pueblo”, declaró Sheinbaum en alusión a Noroña.
Sin ninguna intención de defenderlo, porque para ello tiene a su esposa y a su mamá la senadora Maki Ortiz, quise compartir lo que me consta, lo que me tocó ver: a un alcalde de Morena viajando en clase económica del vuelo AA 50. Nadie me lo contó.
