Es indiscutible que la tecnología ha sido de gran ayuda para la humanidad en diferentes ámbitos, sin embargo, cuando se le da un mal uso puede causar grandes afectaciones, tal es el caso de la violencia digital, una forma de ataque en la que mujeres y niñas son las más afectadas.
En el marco del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó un llamado urgente ante el aumento acelerado de la violencia digital, un fenómeno que continúa expandiéndose a nivel global y que se ha fortalecido con la inteligencia artificial, el anonimato que ofrece el internet y la falta de marcos legales eficaces.
De acuerdo con la ONU, la violencia digital avanza a una velocidad preocupante, pues se facilita la creación de contenidos falsos hasta la manipulación de imágenes y la difusión masiva de información dañina. Uno de los datos más alarmantes expuestos por el organismo es que las mujeres y las niñas continúan siendo las principales víctimas de este tipo de agresiones.
Ante esto, subrayó la importancia de fortalecer los mecanismos de apoyo a quienes han sufrido violencia digital, así como invertir en programas de prevención que permitan identificar riesgos, educar a la población usuaria y reducir la incidencia de agresiones en entornos virtuales.
En México, de los 87 millones de usuarios de internet, alrededor del 20 por ciento ha sufrido ciberacoso; del total de internautas, 46 millones son mujeres y 46 millones son hombres, lo que demuestra que la violencia digital no distingue género y afecta a cualquier persona.
Un dato importante es que, gran parte de estas agresiones se realizan desde perfiles falsos que facilitan el acoso, la vigilancia y la exposición de víctimas.

ROMPER LAS CADENAS DE DIVULGACIÓN
El Consulado de México en McAllen organizó el webinar “Prevención de la Violencia en el Noviazgo”, contando con la participación de Carolina Mansur, integrante de la Asociación de Mujeres Profesionistas de Reynosa, A.C. (AMPRAC).
Durante su ponencia, la especialista destacó la urgencia de visibilizar la violencia digital, un fenómeno que ha tomado fuerza en los últimos años y que forma parte de los temas impulsados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) durante los 16 días de activismo contra la violencia hacia las mujeres.
Mansur explicó que la violencia digital se manifiesta de diversas maneras, comenzando por el “stalk” o estoquear, una práctica que implica perseguir, acechar y acosar de forma constante mediante mensajes, llamadas o interacciones no deseadas en redes sociales, correos electrónicos o teléfonos móviles.
Este tipo de hostigamiento genera temor y ansiedad en quienes lo padecen.
Otra expresión grave es el “doxing”, que consiste en publicar sin autorización datos personales, fotografías, videos íntimos, ubicaciones y otros elementos privados que pueden poner en riesgo la integridad de las personas.
Asimismo, mencionó el fenómeno conocido como “shaming”, que se refiere a la difusión de contenido íntimo con el propósito de humillar o denigrar, práctica que se ha vuelto común en redes sociales y foros digitales, donde la información puede replicarse de manera inmediata.
La ponente insistió en la necesidad de reflexionar antes de compartir publicaciones que exhiban o denigren a terceros.
“Esto es algo que vemos comúnmente en los grupos de Facebook, en TikTok, en Instagram; con mucha facilidad se publica o se habla de otras personas y aquí me gustaría hacer énfasis en que, si nosotros vemos alguna publicación donde se está ofendiendo o se está exhibiendo de alguna forma a alguien, detengamos esta cadena”, externó.
DEL AMOR AL ACOSO
Hace ya algunos años que una joven reynosense, en aquel entonces, menor de edad, pasó por un trago muy amargo, y aunque sucedió hace tiempo, aún permanece en su memoria este doloroso capítulo en su vida.
A muy temprana edad fue que la joven, quien solicitó mantener en el anonimato su identidad, fue víctima de la violencia digital durante su primer noviazgo, ese que se supone, debería estar lleno de ilusión y de sueños.
La joven relató que, el joven con el que se relacionó era mayor de edad, y aunque en un principio ella consideró que, la diferencia de edades no fue un obstáculo, los intereses si eran muy diferentes.
“En mi casa no me dejaban salir con él, y empezábamos a salir cuando él me pide que tengamos relaciones, entonces yo le digo que no porque todavía estaba muy chica para tener relaciones y no estaba preparada”, relató.
Ante esto, su novio le pidió que le enviara fotografías “sexys”, y ella, al ser su primera experiencia sentimental y, su gran deseo el mantenerlo cerca y que no la abandonara, aceptó.
“Me dijo ‘mándame fotos porque si no, te voy a dejar’, y pues le empecé a mandar; primero fueron imágenes en ropa interior, después totalmente desnuda”, recordó.
Ella no le pidió material de ese tipo, pues dijo, no tenía interés en ello; y él, por su puesto que no mandó.
La relación duró poco más de un año y terminó de forma conflictiva, “terminamos mal”, dijo ella; y en los siguientes meses comenzaron a llegarle mensajes desde perfiles falsos de varias redes sociales en los que le decían que difundirían sus fotografías.
Aunque los mensajes eran anónimos, la joven intuía que su ex novio estaba detrás, pues era el único con acceso al material, o al menos eso pensaba ella.
La presión se incrementó y para no compartir las gráficas le pedían nuevas fotografías; sin embargo, al no aceptar, se las enviaron a varios miembros de su familia, lo que para ella fue un golpe emocional devastador.
Con el apoyo de su familia y asesorada legalmente, la joven acudió a interponer la denuncia correspondiente.
Durante un tiempo el acoso paró, pero posteriormente resurgió con más intensidad, pues ahora no solamente le enviaron las fotografías a sus familiares, sino también a compañeros de trabajo.
“Yo bloqueaba todo, y mi mamá me decía ‘Ya ignóralo, se van a cansar más ellos en hacer eso’, pero no, no se cansaban”, externó.
En la búsqueda de apoyo contactaron a la Policía Cibernética, pero les informaron que en Reynosa no podían intervenir en ese tipo de casos, sin ofrecer otras opciones.
Aún así, presentó una denuncia en el Centro de Justicia para las Mujeres (CEJUM) en esta ciudad, donde solo quedó asentada su declaración.
La joven afirma que no hubo una retroalimentación o contacto por parte de las autoridades, por lo que no sabe qué rumbo tomó su caso.
Sin embargo, destacó que, el acoso y hostigamiento que vivió paró, no sabe la causa o razón, simplemente, un buen día, dejaron de llegar esos mensajes, y ya no vio más publicadas sus fotografías, esas que un día, le envío a su pareja, como un acto de amor.
Así terminaba una pesadilla que duró aproximadamente 6 años, pero, la experiencia dejó huellas profundas en su vida.
“Lo he manejado bien, pero si fue algo muy, muy feo, algo que no le deseo a nadie”, apuntó.
Hoy, al compartir su testimonio, la joven busca que otras adolescentes identifiquen señales de riesgo desde el inicio y que las instituciones ofrezcan una respuesta más efectiva ante la violencia digital.
Su historia muestra que estas agresiones son reales, sostenidas y con impacto directo en el bienestar de las víctimas.

¿QUÉ HACER?
Ante estos escenarios, Carolina Mansur recomendó tomar medidas para protegerse en caso de sufrir una agresión digital.
Destacó la importancia de conservar evidencia como mensajes, capturas de pantalla o enlaces, así como bloquear de inmediato al agresor mediante las funciones que ofrecen todas las plataformas.
También señaló que no se debe responder a las provocaciones, ya que esto alimenta el conflicto y expone aún más la seguridad personal, así como evitar compartir datos sensibles, lo cual es fundamental para reducir riesgos relacionados con estafas, extorsiones o actos de acoso.
Además, animó a buscar apoyo emocional en personas de confianza.
“Habla con alguien de tu confianza, puede ser un familiar, tu mamá, tu papá, una amiga, un profesor o una profesora a quien le tengas mucha confianza”, mencionó.
Mansur recordó que en México existe la Ley Olimpia, normativa que protege tanto a mujeres como a hombres frente a la difusión no consentida de imágenes íntimas y otros tipos de violencia digital, por lo que señaló que, además de hacer valer este derecho, las víctimas deben acudir ante las autoridades a presentar las denuncias formales.
Ya sea dentro del marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, o en cualquier otra fecha, es necesario y urgente mantener sobre la mesa esta temática en la que las agresiones, el acoso, la exposición y muchas otras afectaciones, perjudican gravemente a las víctimas.
Más preocupante aún es cuando quienes lo padecen son menores de edad, quienes deben enfrentar estas difíciles situaciones, muchas veces, sin saber lidiar con ello; por ello es que se debe reforzar el respeto, la seguridad y la protección de todas las personas en los entornos digitales.
