Reforma electoral a modo

Querido lector, querida lectora.
Para cuando esta columna se publique ya estaremos transitando el último cuatrimestre del año, ya habrá pasado el primer informe de Gobierno de la presidenta Sheinbaum, la Nueva Corte estará en funciones y esos sucesos, serán tratados en su oportunidad en esta columna. Pero como siempre, en un país que políticamente se encuentra revolucionando a mil por hora un día sí, y el otro también, hay otro tema que no podemos dejar de lado, que es la reforma electoral, ya propuesta en su momento por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y retomada en acción por la actual presidenta.
El 4 de agosto se instaló la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral. En teoría, un espacio para diseñar cambios institucionales. En los hechos, un comité cerrado compuesto exclusivamente por figuras leales al obradorismo y al nuevo gobierno.
Los nombres lo dicen todo:
-Pablo Gómez Álvarez, presidente de la comisión, político veterano sin perfil técnico electoral.
-Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación, con rol clave en la operación política.
-Ernestina Godoy Ramos, consejera jurídica, recordada por blindar iniciativas de Morena.
-Jesús Ramírez Cuevas, vocero presidencial del anterior y del actual gobierno.
-Lázaro Cárdenas Batel, jefe de la Oficina de la Presidencia, heredero de una dinastía política.
-Arturo Zaldívar, ex ministro convertido en coordinador de Política y Gobierno, hoy pieza del Ejecutivo.
-José Antonio Peña Merino, tecnócrata que dará el barniz digital y de “modernización”.
¿Pluralidad? Ninguna. ¿Oposición? Excluida. ¿Academia o sociedad civil? Ausentes.
¿El INE? En la esquina.
El Instituto Nacional Electoral, encabezado por Guadalupe Taddei, apenas ha logrado ser invitado como “asesor técnico” en mesas de trabajo. Es decir, puede opinar, pero no decide. El árbitro electoral reducido a espectador en la discusión que definirá su futuro.
¿En qué consiste la reforma?
1. Reducir o eliminar la representación proporcional (plurinominales), bajo el argumento de eficiencia, cuando en realidad socava el pluralismo legislativo.
2. Recorte de financiamiento público a partidos, sin mecanismos de equidad, lo que favorecería al partido en el poder.
3. Modificar las formas de votación y participación ciudadana, bajo justificación tecnológica o de modernización, mientras se reduce el espacio de interlocución con actores independientes.
Los foros y encuestas anunciados como instrumentos de consulta parecen más bien maquillaje democrático sin poder real de decisión.
El problema no es la idea de reformar —toda democracia necesita ajustes—, sino el modo autoritario en que se pretende hacer: sin contrapesos, sin voces críticas y con el Ejecutivo convertido en juez y parte, que lo único que asegura es que las nuevas reglas del juego electoral serán un traje hecho a la medida de los que hoy están en el poder.

Más Noticias

Se le va hacer bolas el engrudo

Mediante boletín publicado el día 15 de junio del año en curso, el Morena dio a conocer que la Comisión Nacional de Elecciones es la encargada de proponer al Comité Ejecutivo Nacional las convocatorias y organizar los procesos electorales internos. O sea, es quien recibirá, analizará, valorará y calificará las solicitudes de todos aquellos que pretendan participar como candidatos en los procesos de insaculación (una manita santa, dicho de otra forma).

Riesgo en Tamaulipas

Por su ubicación geográfica, Tamaulipas ha sido, prácticamente desde siempre, un dominio de grupos de poder que dificultan el ejercicio democrático. Con escasas excepciones, el interés personal o de camarilla se impone sobre la voluntad popular. Con harta frecuencia se repite la voz venida desde la época colonial, “lo que el amo diga”, dejando de lado los principios que han hecho del hombre el ser superior: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

No hay ambiente mundialista

Estaba un día el Apuntador haciendo unas banderitas de papel de China con los colores de México adornar y poner un poquito de ambiente mundialista, ya que si se han dado cuenta en la frontera prácticamente ha pasado desapercibido este evento, que, hablando deportivamente, es el más importante a nivel mundial y México tiene el honor de ser sede (junto a Estados Unidos y Canadá) por tercera ocasión, algo que no todos los países pueden presumir.

Querido lector, querida lectora:

Con una parte del Mundial de Futbol desarrollándose en casa y nuestra Selección Nacional sumando ya dos victorias consecutivas al momento de que escribo esta columna, el ánimo colectivo anda por las nubes. Por fin tenemos un tema capaz de unir a medio país sin necesidad de insultarnos en redes sociales. Ahora se entiende mejor por qué, desde el arranque del torneo, el gobernador de Nuevo León Samuel García, decidió declararse en "Modo Party".

Se le va hacer bolas el engrudo

Mediante boletín publicado el día 15 de junio del año en curso, el Morena dio a conocer que la Comisión Nacional de Elecciones es la encargada de proponer al Comité Ejecutivo Nacional las convocatorias y organizar los procesos electorales internos. O sea, es quien recibirá, analizará, valorará y calificará las solicitudes de todos aquellos que pretendan participar como candidatos en los procesos de insaculación (una manita santa, dicho de otra forma).

Riesgo en Tamaulipas

Por su ubicación geográfica, Tamaulipas ha sido, prácticamente desde siempre, un dominio de grupos de poder que dificultan el ejercicio democrático. Con escasas excepciones, el interés personal o de camarilla se impone sobre la voluntad popular. Con harta frecuencia se repite la voz venida desde la época colonial, “lo que el amo diga”, dejando de lado los principios que han hecho del hombre el ser superior: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

No hay ambiente mundialista

Estaba un día el Apuntador haciendo unas banderitas de papel de China con los colores de México adornar y poner un poquito de ambiente mundialista, ya que si se han dado cuenta en la frontera prácticamente ha pasado desapercibido este evento, que, hablando deportivamente, es el más importante a nivel mundial y México tiene el honor de ser sede (junto a Estados Unidos y Canadá) por tercera ocasión, algo que no todos los países pueden presumir.